El papa León XIV y el mensaje en el Estadio Centenario: "Amigos jóvenes, atrévanse a formar una familia"
Ante miles de fieles en Montevideo, el Sumo Pontífice encabezó una multitudinaria vigilia de oración que marcó el final de su paso por el país. Durante el encuentro, escuchó testimonios de la juventud, alertó sobre el avance de la indiferencia religiosa en la sociedad y pidió renovar el compromiso con la fe.
En el marco de la última actividad oficial de su visita a territorio uruguayo, el papa León XIV lideró una masiva vigilia de oración en el Estadio Centenario de Montevideo. Frente a miles de seguidores que se congregaron para despedirlo, el Pontífice centró su discurso en la juventud, la vocación de servicio y los desafíos que plantea la sociedad contemporánea para la Iglesia.
Durante la celebración, caracterizada por un clima de esperanza, distintos jóvenes de diversas comunidades tomaron la palabra para compartir sus testimonios y experiencias de vida ante el Santo Padre.
Tras escucharlos, el Papa los instó a construir sus proyectos personales sobre las bases del compromiso y el amor, lanzando un claro llamado: "Amigos jóvenes, atrévanse a formar una familia, sean capaces de servir a los demás".
La preocupación por la secularización
Más allá de las palabras de aliento para las nuevas generaciones, León XIV dedicó gran parte de su alocución a analizar el complejo panorama espiritual actual. El líder religioso advirtió sobre el crecimiento de la indiferencia y el alejamiento de las prácticas de fe en la sociedad moderna.
"Estar con ustedes esta noche me permite compartir una reflexión sobre algo que experimentan muchas comunidades cristianas: el avance de la secularización y de una indiferencia religiosa cada vez más extendida. En muchos lugares, la fe ha dejado de transmitirse con la naturalidad de generaciones anteriores y crece el número de quienes atraviesan buena parte de su vida sin una relación habitual con la Iglesia ni con la práctica religiosa", reflexionó el Papa ante la multitud.
En la misma línea, alertó sobre las consecuencias de este distanciamiento espiritual: "Cuando se pretende construir un mundo sin dios, se corre el riesgo de dejar también al hombre sin lugar".
Frente a este escenario adverso, exhortó a todos los creyentes a reafirmar su vínculo religioso. "Dense por completo a Dios, todos debemos ser discípulos una y otra vez", sentenció en el tramo final de su mensaje.
Intercambio de obsequios
Sobre el cierre del emotivo encuentro en la capital uruguaya, se llevó a cabo un simbólico intercambio de presentes. Como gesto hacia la comunidad local, León XIV le entregó un cáliz a la Iglesia Uruguaya. A su vez, el Sumo Pontífice recibió como obsequio una imagen de la Inmaculada Concepción, coronando así su multitudinaria despedida del país.