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Economía

Siaba Serrate: "El riesgo país refleja el temor del mercado a una elección complicada"

Advirtió que la incertidumbre electoral y el estancamiento de la actividad económica explican buena parte del deterioro financiero

La escalada del riesgo país volvió a poner bajo presión al programa económico del Gobierno. Pese a los avances en materia fiscal, la acumulación de reservas y la mejora de la calificación crediticia, los mercados comenzaron a reflejar una creciente preocupación por la sostenibilidad del proceso económico y, especialmente, por el escenario político que se abrirá después de las elecciones presidenciales de 2027.

El economista periodista y consultor en economía y finanza, premio Konex 2017, José Siaba Serrate consideró en diálogo con EL LIBERAL que la velocidad del deterioro financiero resulta particularmente llamativa y que no existe un acontecimiento económico puntual que permita explicar por sí solo semejante movimiento.

"El deterioro es rapidísimo. El riesgo país se duplicó y más en muy poco tiempo. Uno quiere mirar y preguntarse cuál es el problema, qué accidente generó esto, y no encuentra nada concreto", señaló.

Según explicó, la Argentina había conseguido reducir considerablemente el indicador después de los niveles de tensión registrados el año pasado. Esa mejora estuvo respaldada por el resultado electoral favorable al oficialismo, la compra de casi US$16.000 millones por parte del Banco Central y el cumplimiento holgado de las metas de acumulación de reservas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. También destacó que las principales calificadoras internacionales mejoraron la nota crediticia del país y que se produjeron avances judiciales favorables para la Argentina.

Sin embargo, esos fundamentos no alcanzaron para sostener la confianza de los inversores.

La política y la actividad económica, detrás de la desconfianza

Para Siaba Serrate, el principal factor que explica la suba del riesgo país es la incertidumbre electoral. Aunque todavía falta más de un año para los comicios presidenciales, el mercado comenzó a incorporar dudas sobre la posibilidad de que Javier Milei consiga la reelección.

"Lo que hay es un temor creciente a que se complique la elección. El elemento que ha acercado esa percepción ha sido la debilidad de la actividad económica y una lectura de que, si esto sigue así, va a ser complicado para Milei reelegir", afirmó.

El economista señaló que la preocupación de los inversores está relacionada, además, con lo que podría suceder después de las elecciones si el oficialismo pierde. Como evidencia de esa percepción, mencionó el comportamiento de los bonos argentinos. Los títulos con vencimiento en octubre de 2027 rinden alrededor del 10%, mientras que los que vencen en octubre de 2028 ofrecen cerca del 18%. La tasa implícita para el período posterior a las elecciones alcanza el 27%.

Para el analista, esa diferencia refleja que el mercado está incorporando un riesgo adicional vinculado con el cambio de gobierno y la eventual modificación del rumbo económico. A ese escenario se suma una actividad que todavía no logra consolidar una recuperación. Siaba Serrate consideró que la economía podría haber ingresado en una recesión técnica durante el segundo trimestre y advirtió que las mejoras sectoriales aún no se traducen en una percepción generalizada de bienestar. 

Qué herramientas tiene el Gobierno para reactivar la economía

Frente a este escenario, el economista planteó que el Gobierno necesita encontrar mecanismos para darle mayor dinamismo a la actividad sin poner en riesgo el equilibrio fiscal.

En ese sentido, aclaró que buena parte de las recomendaciones que recibe el oficialismo no apunta a flexibilizar el gasto público, sino a revisar aspectos de la política monetaria y cambiaria.

"Nadie está pidiendo que se relaje la política fiscal. Básicamente, las recomendaciones apuntan a la política monetaria y, en algunos casos, a la política cambiaria", explicó. Entre las alternativas mencionó una mayor expansión monetaria y la posibilidad de aprovechar el margen de flexibilidad que ofrece el esquema de bandas cambiarias, permitiendo que el tipo de cambio fluctúe sin necesidad de abandonar ese sistema.

También señaló que una mayor expansión del crédito podría contribuir a estimular el consumo y la inversión, aunque reconoció que estas medidas implican riesgos inflacionarios que el Gobierno busca evitar.

El problema, advirtió, es que el deterioro del riesgo país también encarece el financiamiento para las empresas y las provincias, limita nuevas colocaciones de deuda y dificulta el ingreso de dólares.

De esta manera, se genera un círculo que puede profundizar las dificultades económicas: la incertidumbre financiera restringe el crédito y esa restricción afecta las posibilidades de recuperación.

Las inversiones energéticas, una apuesta de largo plazo

Pese a las dificultades de la coyuntura, Siaba Serrate destacó el potencial de los sectores vinculados con la energía y la minería.

En particular, valoró el crecimiento de Vaca Muerta, la expansión de las exportaciones petroleras y los proyectos para desarrollar una planta de gas natural licuado de YPF con ENI y un socio de Medio Oriente. También destacó las inversiones aprobadas bajo el RIGI y las posibilidades de desarrollar infraestructura con financiamiento internacional.

Sin embargo, advirtió que buena parte de esos proyectos tendrá resultados concretos en plazos más largos, mientras que las necesidades económicas y políticas del Gobierno son inmediatas.

"Es como si el plan tuviera resultados a plazos más largos y la elección es antes. Los sacrificios son ahora, los esfuerzos son ahora, pero los sectores que se movilizan están concentrados en ciertas actividades y geografías", sostuvo.

Por eso, consideró que acelerar las obras de infraestructura y conseguir que los beneficios de las inversiones lleguen a más sectores de la economía podría ayudar a mejorar las expectativas.

Una ventana de oportunidad que se achica

Finalmente, Siaba Serrate consideró que el Gobierno probablemente había esperado una recuperación económica más rápida y que ahora enfrenta el desafío de corregir algunos aspectos del programa sin comprometer la estabilidad fiscal ni la desaceleración inflacionaria.

A su entender, todavía existe margen para ensayar modificaciones. "Creo que todavía hay tiempo hasta marzo o Semana Santa del año que viene para ensayar alguna de estas variantes y, si hay algún error, corregirlo. Pero la ventana de oportunidad se va cerrando", advirtió.

Así, la evolución del riesgo país se convirtió en una señal de alerta que excede el frente financiero: refleja las dudas sobre la capacidad del Gobierno para transformar la estabilización macroeconómica en una recuperación palpable de la actividad, el empleo y los ingresos antes de las próximas elecciones.

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