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El papa León XIV ofició su última misa en Uruguay y viaja a la Argentina para reunirse con Javier Milei

Terminó la última misa del Papa en Uruguay y crece la expectativa por su llegada a la Argentina: “Hay que ponerse en camino”. (Foto: AFP)

Antes de emprender su vuelo hacia Buenos Aires, el Sumo Pontífice encabezó una multitudinaria celebración en la ciudad de Florida, donde instó a las familias a fortalecer la fe y acercarse a quienes se alejaron de la Iglesia. Esta tarde aterrizará en suelo argentino para ser recibido por el primer mandatario.

En la antesala de su esperado arribo a la Argentina, el papa León XIV concluyó su visita pastoral a Uruguay con una misa celebrada frente al Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del país vecino. Durante la homilía, el líder de la Iglesia Católica brindó un fuerte mensaje centrado en la familia y confirmó que "Dios quiere que todos se salven".

El Pontífice, que esta misma tarde aterrizará en la ciudad de Buenos Aires para mantener un encuentro oficial con el presidente Javier Milei, aprovechó su última presentación en territorio uruguayo para pedirles a los padres y madres que no abandonen la oración por sus hijos.

Dirigiéndose directamente a las diferentes generaciones, el Papa subrayó: "Queridos padres y abuelos, los jóvenes necesitan verlos rezar, acercarse a los sacramentos, tratar con respeto a sus esposas, pedir perdón y vivir con honradez también cuando hacerlo exige sacrificios".

Un llamado a recuperar la fe en los hogares

El Papa manifestó su "gran entusiasmo" por estar en la ciudad de Florida y señaló: "Vengo como peregrino para compartir la fe y el cariño con el que este pueblo admiró durante generaciones a la madre de Dios. Los abrazo con afecto y los encomiendo a la protección de María. No podemos esperar que quienes se alejaron vuelvan por sí solos. ¡Uruguay, hay que ponerse en camino!".

El país vecino se caracteriza por ser un Estado laico, donde las cifras oficiales marcan que el 36 % de la población se define como católica, frente a un 29 % que se declara atea o agnóstica. En ese contexto, el jefe del Estado Vaticano reconoció que "desde entonces pasaron distintas generaciones, cambiaron las circunstancias e incluso la relación de muchos uruguayos con la fe".

Sin embargo, destacó el rol fundamental de las madres uruguayas señalando que "en tantos hogares fueron otras mujeres las que conservaron la fe y la entregaron a sus hijos". A ellas les dedicó un mensaje especial: "A todas esas mujeres quisiera hoy darles las gracias. Gracias por haber creído y por haber mantenido abierto en tantas familias un camino hacia Dios. Algunas pudieron hacerlo apoyadas en una tradición familiar que venía de lejos; otras tuvieron que sostener esa fe con mayor esfuerzo, quizá sin encontrar siempre comprensión o apoyo dentro de su propia casa".

Asimismo, empatizó con la frustración que sufren aquellas madres que "enseñaron a rezar a sus hijos y hoy esos hijos ya no rezan. Iban juntos a misa y hace años que no entran en una iglesia. Hablaron a sus nietos de Dios y ahora no saben si aquellas palabras dejaron alguna huella. A veces se preguntan si hicieron algo mal o si todo aquello terminó perdiéndose". Para ilustrar este punto, recordó a santa Mónica y a su hijo san Agustín, detallando que ella "que también conoció ese dolor porque rezó durante años por un hijo que parecía cada vez más lejos de Dios y no dejó de confiar en la gracia". Por ello, rogó: "Aunque sus seres queridos parezcan lejos de Dios, sigan poniéndolos ante Él".

Historia, evangelización y el pedido por los gobernantes

Durante la jornada, León XIV hizo mención a los orígenes independentistas del país, recordando al grupo de patriotas que en 1825, mientras "luchaban por la libertad de esta tierra acudieron también a María para poner aquel comienzo bajo su protección". Sobre este hito histórico, reflexionó: "Aquel gesto nos recuerda que tampoco la historia de los pueblos se comprende del todo cuando se prescinde de Dios. Así, desde una de las horas fundacionales de la patria, Uruguay quedó íntimamente ligado a una Madre".

De cara a los desafíos actuales de la Iglesia Católica, solicitó a sus miembros que acompañen a las familias "ejerciendo con generosidad su paternidad y maternidad espiritual, acompañando a quienes vacilan y ayudando a muchos a reencontrar el camino de Dios".

En ese sentido, reiteró su convocatoria a la acción misionera: "No podemos esperar siempre a que quienes se alejaron vuelvan por sí solos. Uruguay: ¡hay que ponerse en camino! ¡Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo!". Y amplió: "Hay que entrar de nuevo en las casas, hay que acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo. Cada uno sabe hacia quién debe dar ese paso. Quizá un hijo, un amigo, un vecino, alguien que dejó de creer hace mucho tiempo porque nunca tuvo cerca a una persona que le hablara de Dios. Que la Reina del Cielo sostenga a quienes siguen sembrando la fe y nos enseñe a reconocer a Cristo en el pobre, en el enfermo y en quien está solo".

Para finalizar su paso por Uruguay, el Papa elevó una oración "por quienes tienen la responsabilidad de gobernar para que busquen con rectitud el bien de todos". Además, extendió sus plegarias "por las familias, por los jóvenes, por quienes sufren, por quienes se sienten lejos de Dios y por quienes necesitan volver a él y cambiar de vida".

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