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Juan Domingo Córdoba: “Un campeón no se hace, campeón se nace”

13/05/2018 00:00 Deportivo
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Juan Domingo Córdoba: “Un campeón no se hace, campeón se nace” Juan Domingo Córdoba: “Un campeón no se hace, campeón se nace”

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Por Gustavo Paz - gpaz@elliberal.com.ar de la redacción de EL LIBERAL / Fotos: Daniel Pérez

Llegamos al club Suárez e interrumpimos su clase de boxeo en plena siesta.

"Panza, estos cinturones pesan más que vos hace 20 años atrás", le digo. "Es por la tierra que tienen, ja", retruca. Juan Domingo Córdoba será siempre un ícono del deporte santiagueño. Nunca se la creyó. Siempre fue el mismo. Fue campeón del mundo minimosca y se rozó con los mejores, en una época dorada del boxeo. La prensa lo bautizó como "Chango", pero él siempre fue el "Panza".

Hoy se dedica a enseñar boxeo a un grupo heterogéneo y disfruta de eso.

Con 45 años, Córdoba sigue disfrutando de lo que el deporte le dio. Recibió a EL LIBERAL y habló de todo.

Dijo, con sinceridad brutal, que no ve a un boxeador santiagueño que hoy pueda llegar lejos y de las claves para ser un campeón. Un mano a mano imperdible, con un personaje que jamás olvida sus raíces.

-¿Cómo ves el boxeo actual, por qué crees que faltan campeones?

-Aquí muchos quisieron hacer lo mismo que hice yo en el boxeo. Algunos no tuvieron la suerte de conseguirlo. Otros quizás no nacieron para ser campeones. Yo quería ser campeón del mundo. Soñaba con llegar a ese sueño para saber qué era lo que se sentía. Yo quería ser campeón mundial para tener algo que nadie jamás en la vida me lo iba a sacar. Además, sabía que era la chance para que se me abran puertas, para ganar algo de plata y para hacer mi propio camino. Yo lo pude conseguir y es un gran orgullo.

-¿Pero consideras que hay buenos proyectos?

-Hoy hay boxeadores. Hay chicos que son buenos, pero lo que falta es conducta. Yo lo único que tenía en la cabeza era ser campeón del mundo. Vivía para llegar a serlo. Hoy creo que la juventud y las nuevas camadas de boxeadores no tienen ese anhelo. Por eso muchas veces a mí aquí en el gimnasio me faltan boxeadores, porque no se entrenan como yo quiero que se entrenen.

-Vos lo lograste y viniendo desde abajo…

-Hice mucho sacrificio. Tuve las cosas que quise. Fui campeón y se abrieron muchas puertas. A la plata la gasté en mis gustos, no en gustos de otros. Me di los gustos y pude además ayudar a mi madre. De mí muchas veces decían que yo no estaba bien entrenado y puede asegurar que eso no fue así. Cuando ganaba y cuando perdía, estaba entrenado de una manera excelente. Yo escuchaba y seguía. No les daba importancia. Al argentino, muchas veces no hay nada que le venga bien. Si tiene porque tiene y si no tiene porque no tiene. Walter Nelson, que lleva años como periodista en el boxeo, decía que a mí me tocó boxear en una época en la que había monstruos y que pude llegar muy lejos a pesar de eso. Yo siempre anduve bien. Quería pelear siempre con los mejores.

-¿Pensás que a un campeón se lo forma o que se nace campeón?

-Un campeón no se hace, campeón se nace. Aquí hay muchos boxeadores con condiciones, pero no se dedican a pleno. El boxeo es como un matrimonio, si vos tienes una mujer, la tienes que atender bien en todo sentido y cuidarla. Si no lo haces, la mujer un día te va a dejar. Si vos en el boxeo no sos responsable y te cuidas, un día te van a pegar y vas a terminar hablando con los pajaritos. Yo por ahí, sigo hablando con los aviones, ja. Yo de aquí corrí a muchos boxeadores, porque no se entrenaban como tenían que entrenarse.

-Y qué es lo que debe tener un campeón entonces…

-Yo a los chicos les digo que para ser campeón, sí o sí debes tener sangre, corazón y mucho huevo. Más te tiene que gustar que te peguen, que pegar.

-Tu padre fue importante para que llegues lejos, ¿verdad?

-Mi padre me decía, que siempre esté bien preparado porque si un día me podía encontrar con un peleador bueno, que ese canse de pegarme para que con el físico yo le haga la diferencia y de vuelta la pelea. Muchísima fue la gente que me ayudó para llegar a estar bien. Uno no llega solo a ser campeón del mundo. Tiene mucha gente detrás que te ayuda y te facilita las cosas. Gente que estuvo conmigo en la preparación, que me ayudó con plata, que me alentó cada vez que salía a correr. Fueron muchos de verdad los que me ayudaron.

-¿Por qué significaba tanto para vos ser campeón del mundo?

-Yo quería darle un título del mundo a Santiago para que mi provincia esté en lo más alto del mundo. En todos lados soy bien recibido. Los chicos quizás no me conocen tanto, pero sus padres les dicen ''''el fue campeón del mundo, hijo''''. Y eso me llena de orgullo siempre. Eso es algo que se lo debo a mi familia, por eso a mi familia le debo todo lo que soy.

-¿Te sigue abriendo puertas el boxeo?

-Siempre. Mirá, hoy mismo voy a la Federación de Box en Buenos Aires y me siento reconocido. La otra vez, por ejemplo, me fui a Buenos Aires para acompañar a una sobrina que estaba enferma para que la vean en el Garrahan. Hubo paro bancario y no me estaban girando un dinero. Yo ya había pagado el hotel, pero me iba a faltar dinero para más estadía. Fui a la Federación para ver si me podían dar una mano hasta que cobre ese dinero, y cuando me fui ellos me solucionaron. La verdad pensaba que me podían dar la espalda, pero fue todo lo contrario. Después se lo devolví. Esas cosas valen como un título.

-¿Qué te dejó el boxeo, además de esos cinturones?

-Por ahí me preguntan qué me quedó de lo que hice como boxeador profesional. Les contesto, a mi me quedó de todo. No me gusta tener ni de más, ni de menos. Tengo lo justo y me conformo con eso. Lo que me quedó es la amistad y el reconocimiento…y mis cinturones, que no se los doy ni a mis hijos, ja.

-Cuántos hijos tienes?

-Tengo tres hijos, con tres mujeres distintas. Dios quiso que sea así, o yo quise, o sus madres quisieron ja. A mis hijos les doy la vida. Los amo profundamente aunque no estén conmigo.

-¿Y te arrepientes de algo que hiciste en tu mejor época como profesional?

-No me arrepiento de nada de lo que hice en esta vida. Jamás probé drogas. De todo lo que hice en mi vida, no tengo por qué arrepentirme de absolutamente nada. Yo cuidé a mi padre hasta que se me fue en el 2012. Y hoy a mi madre, con 75 años, si me pide el cielo, se lo bajo ya.

-¿Cuál crees que fue tu mejor pelea?

-Mi mejor pelea fue en un baile, ja. Perdón, siempre hablo muchas tonteras jaja. La verdad es que no recuerdo cuál fue mí mejor combate porque la verdad es que todas fueron especiales, sin importar el resultado.

-Para la gente que jamás se subió a un ring, contales: ¿duele cuando te pegan?

-En el ring no se siente nada. Pero el que dice que nunca le dolió ningún golpe, miente. A mí arriba del ring no me pasaba de sentir dolor. Cuando te bajabas era otra cosa. O al otro día, cuando te levantás y ves cómo te quedó la cara ja.

-En la época decían que eras un boxeador de los guapos…

-Era porque antes que empecé a pelear mi papi me había puesto a trabajar con la pala, ja. Hablando en serio, siempre me la banqué. Sabía que con una piña no me iban a ganar. Sabía que una piña no me iba a quitar la vida. Aunque siempre creí que a alguien que muere arriba de un ring, jamás será olvidado. Quizás hasta se olviden más de un campeón del mundo, pero no de alguien que muere arriba del ring.

-¿Te dejó secuelas físicas el boxeo?

-El boxeo no me dejó secuelas físicas. Yo fui bueno. Por ahí solo algunos golpes. La nariz achatada, algún corte de ceja. Cosas comunes. Gracias a Dios estoy bien.

-Y quién es el mejor boxeador argentino que viste?

-El mejor que vi fue Jorge "Locomotora" Castro. Aquí en Santiago hay muchos changuitos que son realmente buenos, pero no se dedican. Para esto te debes entrenar al ciento por ciento. Que me perdonen, pero soy realista con el boxeo de mi provincia y creo que en Santiago hoy no hay nadie. Falta dedicación.

-A vos te iba a ver mucha gente…

-Es así. A mí me iba a ver mucha gente. Se llenaban los estadios. Me iban a ver 2.000 personas, 1.500 iban a verme ganar; 500 querían que me hagan c.... Bien o mal, pero iban.

-¿Qué consejos les darías a los jóvenes?

-Que siempre hagan las cosas bien para ser alguien. Que se porten bien. Que se alejen de las cosas malas para progresar y no ser mal mirados. Les pido a los chicos que no tomen, que no fumen, que no se droguen. Que estudien. Aprendí a leer y a escribir gracias a mi padre. Para pasar de grado, tenía que romper las paredes.

-¿Si no eras boxeador, qué hubieras sido?

-Si no era boxeador, no hubiera llegado a nada. La verdad, no sé qué hubiera sido de mi vida. Le doy gracias a Dios que hice de todo y todo lo que me prepuse, lo logré. Le debo todo a mi madre Marta Ofelia Orellana y a mi padre Mario Asencio Córdoba, el "Mario Canilla del Puente Alsina".

-¿Te piden fotos por la calle?

-Si me siguen pidiendo fotos. Por ahí me paran y me dicen, ''''eh, campeón, quiero una foto con vos''''. Les digo que bueno, pero que no me van a hacer creer o que no hagan llaverito de esto porque se van a clavar, ja.

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