Enrique Telémaco Susini: el jefe de "Los locos de la azotea" (segunda parte) Enrique Telémaco Susini: el jefe de "Los locos de la azotea" (segunda parte)
Susini con sus para entonces ya amigos, César
Guerrico y Luis Romero Carranza, se dedicaron
a recoger esos equipos dispersos y los
trajeron a Buenos Aires a su regreso. En esos
tiempos comenzaron a investigar sobre las
transmisiones radiotelegráficas. Susini vio
claridad la posibilidad de utilizar este invento
para la divulgación de las artes musicales y
hacerlas populares. Hay que destacar que a su
espíritu investigativo Susini agregaba condiciones
de buen empresario, y siempre trataba
de encontrar una aplicación económica a sus
ideas. Por eso, cuando el Teatro Coliseo, hacia
1920, se convierte en un teatro lírico, abandonando
su larga trayectoria como escenario
circense, Susini propone a sus programadores
artísticos la posibilidad de la transmisión radial
de los espectáculos que se brindaran en la
sala.
Enrique T. Susini, junto con Luis Romero
Carranza, César Guerrico y su sobrino Miguel
Mugica, arman en las terrazas del teatro, ubicado
frente a la plaza Libertad en Buenos Aires,
el equipamiento técnico que incluía antenas
y cables atados a diversas paredes, lo que
hizo que muchos transeúntes se extrañaran
de esas instalaciones y llamaran a los pioneros
“los locos de la azotea”. Si bien Marconi logra
realizar unos días antes la transmisión de
un concierto, la emisión radiofónica de la ópera
“Parsifal” de Richard Wagner, realizada el
27 de agosto de 1920, anunciada previamente
y con horario prefijado, a las 20,30 hs., con la
emisión de auspicios comerciales, puede considerarse
la primera transmisión radial comercial
de la historia de la humanidad.
Actuó como locutor el propio Susini, y se
cuenta que para llamar la atención de los
oyentes, que por cierto eran muy pocos, ya que
eran contadas los receptores a galena, una piedra
que había que acomodar para captar las
ondas, “Los locos de la azotea” utilizaron una
lata vacía de dulce de batata para golpearla
con una cuchara y producir el clásico “gong”
que sería tradicional en las emisiones radiales
argentinas. Desde ese día se transmitió diariamente
la programación del teatro, que llegó a
ser escuchada desde Santos, en Brasil. Fue el
comienzo de una clave de la identidad cultural
de nuestro país, como es la radio, que acompaña
desde entonces a la población argentina.
Estas transmisiones eran emitidas bajo el
nombre de “Radio Argentina”, que llegó hasta
1997.
Otro hito en la vida de Susini es la dirección
de la primera transmisión de televisión efectuada
en nuestro país. El 17 de octubre de 1951
se convirtió también en el primer camarógrafo
de la historia argentina. Una muestra más de
la capacidad de Susini para “estar en la procesión
y tocando las campanas”.
OTRAS
GENIALIDADES
DE SUSINI
En la visita de Albert Einstein a Buenos Aires,
en 1925, cuando brindó varias conferencias,
Enrique Susini logra entrevistarlo y el sabio
de la relatividad lo califica como “una de
las primeras inteligencias argentinas”. Con sus
amigos creó la “Vía Radiar”, que se convirtió en
una de las empresas más grandes del mundo en
la transmisión por onda corta, brindando servicios
en América del Norte y Europa. Muchos
años después la vendieron al gigante de las comunicaciones
estadounidenses ITT en la suma
de doscientos millones de dólares.
Fue el fundador de los estudios cinematográficos
“Lumiton”, cuya sede es hoy el museo del
cine en Vicente López, en las afueras de Buenos
Aires. La característica sonora de esta sociedad
fue el “gong” que utilizaba también en la radio.
Desde esa empresa dirigió varias películas, destacándose
“Los tres berretines”, el segundo filme
argentino sonoro. En sus películas actuaron
entre otros Vittorio De Sica y Lola Membrives.
Fue guionista y compositor para las películas
que hizo. Fue director técnico del Teatro Colón
de Buenos Aires y trabajó en el Teatro Argentino
de La Plata. Dirigió una temporada lírica
en Europa, al finalizar la cual le ofrecieron la
dirección del teatro “Alla Scala” de Milán, cargo
que desempeñó un corto tiempo. Contemporáneamente
fue autor de más de setenta obras
dramáticas, recibiendo en 1951 el Premio Nacional
de Cultura.
Fue el fundador de la empresa “Telpin”,
compañía cooperativa que hasta hoy brinda los
servicios telefónicos de la ciudad balnearia de
Pinamar, con una capacidad de innovación que
la destaca entre sus pares.
Murió en Buenos Aires el 4 de julio de 1972
y fue sepultado en el Cementerio de la Recoleta.
Sin duda su figura merece una consideración
mayúscula en la historia de la cultura argentina
del siglo XX. El 27 de agosto, día de la primera
transmisión radiofónica, es el día de la radio
argentina. Susini merece ser recordado como el
primer innovador argentino y su capacidad en
tantos aspectos del saber humano lo ubican como
una de las mentes más brillantes de nuestra
corta historia y aunque suene exagerada, es
nuestro Leonardo Da Vinci.







