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EL LIBERAL . Santiago

Enrique Telémaco Susini: el jefe de "Los locos de la azotea" (segunda parte)

27/10/2018 21:28 Santiago
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Enrique Telémaco Susini: el jefe de "Los locos de la azotea" (segunda parte) Enrique Telémaco Susini: el jefe de "Los locos de la azotea" (segunda parte)

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Susini con sus para entonces ya amigos, César

Guerrico y Luis Romero Carranza, se dedicaron

a recoger esos equipos dispersos y los

trajeron a Buenos Aires a su regreso. En esos

tiempos comenzaron a investigar sobre las

transmisiones radiotelegráficas. Susini vio

claridad la posibilidad de utilizar este invento

para la divulgación de las artes musicales y

hacerlas populares. Hay que destacar que a su

espíritu investigativo Susini agregaba condiciones

de buen empresario, y siempre trataba

de encontrar una aplicación económica a sus

ideas. Por eso, cuando el Teatro Coliseo, hacia

1920, se convierte en un teatro lírico, abandonando

su larga trayectoria como escenario

circense, Susini propone a sus programadores

artísticos la posibilidad de la transmisión radial

de los espectáculos que se brindaran en la

sala.

Enrique T. Susini, junto con Luis Romero

Carranza, César Guerrico y su sobrino Miguel

Mugica, arman en las terrazas del teatro, ubicado

frente a la plaza Libertad en Buenos Aires,

el equipamiento técnico que incluía antenas

y cables atados a diversas paredes, lo que

hizo que muchos transeúntes se extrañaran

de esas instalaciones y llamaran a los pioneros

“los locos de la azotea”. Si bien Marconi logra

realizar unos días antes la transmisión de

un concierto, la emisión radiofónica de la ópera

“Parsifal” de Richard Wagner, realizada el

27 de agosto de 1920, anunciada previamente

y con horario prefijado, a las 20,30 hs., con la

emisión de auspicios comerciales, puede considerarse

la primera transmisión radial comercial

de la historia de la humanidad.

Actuó como locutor el propio Susini, y se

cuenta que para llamar la atención de los

oyentes, que por cierto eran muy pocos, ya que

eran contadas los receptores a galena, una piedra

que había que acomodar para captar las

ondas, “Los locos de la azotea” utilizaron una

lata vacía de dulce de batata para golpearla

con una cuchara y producir el clásico “gong”

que sería tradicional en las emisiones radiales

argentinas. Desde ese día se transmitió diariamente

la programación del teatro, que llegó a

ser escuchada desde Santos, en Brasil. Fue el

comienzo de una clave de la identidad cultural

de nuestro país, como es la radio, que acompaña

desde entonces a la población argentina.

Estas transmisiones eran emitidas bajo el

nombre de “Radio Argentina”, que llegó hasta

1997.

Otro hito en la vida de Susini es la dirección

de la primera transmisión de televisión efectuada

en nuestro país. El 17 de octubre de 1951

se convirtió también en el primer camarógrafo

de la historia argentina. Una muestra más de

la capacidad de Susini para “estar en la procesión

y tocando las campanas”.

OTRAS

GENIALIDADES

DE SUSINI

En la visita de Albert Einstein a Buenos Aires,

en 1925, cuando brindó varias conferencias,

Enrique Susini logra entrevistarlo y el sabio

de la relatividad lo califica como “una de

las primeras inteligencias argentinas”. Con sus

amigos creó la “Vía Radiar”, que se convirtió en

una de las empresas más grandes del mundo en

la transmisión por onda corta, brindando servicios

en América del Norte y Europa. Muchos

años después la vendieron al gigante de las comunicaciones

estadounidenses ITT en la suma

de doscientos millones de dólares.

Fue el fundador de los estudios cinematográficos

“Lumiton”, cuya sede es hoy el museo del

cine en Vicente López, en las afueras de Buenos

Aires. La característica sonora de esta sociedad

fue el “gong” que utilizaba también en la radio.

Desde esa empresa dirigió varias películas, destacándose

“Los tres berretines”, el segundo filme

argentino sonoro. En sus películas actuaron

entre otros Vittorio De Sica y Lola Membrives.

Fue guionista y compositor para las películas

que hizo. Fue director técnico del Teatro Colón

de Buenos Aires y trabajó en el Teatro Argentino

de La Plata. Dirigió una temporada lírica

en Europa, al finalizar la cual le ofrecieron la

dirección del teatro “Alla Scala” de Milán, cargo

que desempeñó un corto tiempo. Contemporáneamente

fue autor de más de setenta obras

dramáticas, recibiendo en 1951 el Premio Nacional

de Cultura.

Fue el fundador de la empresa “Telpin”,

compañía cooperativa que hasta hoy brinda los

servicios telefónicos de la ciudad balnearia de

Pinamar, con una capacidad de innovación que

la destaca entre sus pares.

Murió en Buenos Aires el 4 de julio de 1972

y fue sepultado en el Cementerio de la Recoleta.

Sin duda su figura merece una consideración

mayúscula en la historia de la cultura argentina

del siglo XX. El 27 de agosto, día de la primera

transmisión radiofónica, es el día de la radio

argentina. Susini merece ser recordado como el

primer innovador argentino y su capacidad en

tantos aspectos del saber humano lo ubican como

una de las mentes más brillantes de nuestra

corta historia y aunque suene exagerada, es

nuestro Leonardo Da Vinci.

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