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Witold Gombrowicz en Santiago del Estero

- 04:00 Viceversa

Witol Gombrowicz(WG) trajo a Santiago un ejemplar de su novela Ferdydurke y el reducido número de jóvenes discípulos/ amigos fueron sus lectores. Así quedó en esta antigua ciudad la presencia entre la oralidad y la literatura, entre recuerdo y referencias fragmentarias de quienes lo conocieron. Es posible que ante la cantidad de personalidades que visitaron Santiago se haya perdido la memoria sobre este escritor polaco. Provoca curiosidad y sorpresa que una figura tan prestigiosa en el mundo literario moderno (experimental) haya vivido en Santiago y pocas personas lo recuerden, lo hayan conocido o vivan para contarlo. Este vacío permitió indagar con mayor atención en los textos de WG especialmente sus impresiones sobre el paisaje y la gente de la ciudad. No fue una búsqueda detectivesca sino que la lectura de sus obras enriqueció esa construcción literaria de lo urbano santiagueño a fines de la década del 50.
WG se definía a sí mismo como una persona divertida, parece que con los amigos efectivamente lo era, pero en la escritura si bien está definido el tema del juego literario, impresiona el cuidado y control absoluto de sus textos ya que en todo momento insiste para que no se modifiquen sus textos o bien se prohíbe la publicación sin su revisión y autorización. Ese cuidado y obsesión dio sentido a su vida, se aferró a sus obras en los más aciagos momentos de soledad. Afortunadamente tanto esfuerzo vital –varias veces pensó en el suicidio-tuvo su reconocimiento a través de amigos polacos exiliados del régimen comunista cuando su obra se conoció en Europa. Estos editaban en Paris la revista Kultura donde se publicaban los textos que desde la Argentina enviaba WG, así lentamente los lectores europeos conocían al genio exiliado en la lejana Argentina.
Siempre preocupado por la difusión de su obra WG se esforzaba porque los jóvenes leyeran su obra, jóvenes lectores de literatura, les explicaba las últimas teorías filosóficas y estos jóvenes leyeron con desconcierto, una manera diferente de escribir literatura. Los testimonios de quienes lo conocieron- no solo en Santiago- aluden a una personalidad lejana, sarcástica, soberbia pero detrás de esa máscara, tuvo el conocimiento literario necesario y mucha confianza en su talento como escritor para elaborar una obra innovadora, eligió el camino más difícil en literatura: abandonar la comodidad de lo conocido y ser un auténtico creador.
Esta búsqueda de la forma –insistía WG- suscitó la incomprensión, la ridiculización, el desprecio de los escritores de la literatura oficial, la soledad, el ser ignorado por sus pares, por ello tal vez consideraba que solamente los jóvenes escritores podrían comprender su obra porque no estaban contaminados con la colonización europea tanto en Polonia como en Argentina. Tuvo que sufrir mucho para alcanzarlo pero logró disfrutar el reconocimiento de la crítica cuando le fueron otorgados premios internacionales de gran prestigio - al mismo nivel de Borges- como por ejemplo el Formentor.

Santiago en los escritos de Gombrowicz
Elaborar un itinerario más o menos cronológico y coherente de su paso por Santiago significa recorrer sus diarios, prólogos y su correspondencia. Hasta donde se conoce estuvo una temporada de no más de cuatro meses. Su vieja enfermedad (asma) lo impulsó a dejar el húmedo invierno porteño y aconsejado por su médico optó por el clima seco de Santiago y así llegó por tren ( DA), a mediados de junio de 1958. Primero se alojó en el Hotel Savoy –todavía existe en el mismo lugar, calle Tucumán 39 y con la misma fachada- donde le asignaron “una feísima habitación sin ventanas, con puerta al pasillo”. ( DA)
Ha llegado a más de mil kilómetros de Buenos Aires, lo sorprende la ciudad pequeña cuya vida gira alrededor de la plaza principal, la primera actividad de este hombre solitario será establecer contacto con los lugareños. En DA nos cuenta su recorrido hasta la casa de la hermana del escritor Bernardo Canal Feijóo(WG tuvo poca relación con escritores argentinos pero entre ellos estuvieron B. Canal Feijóo, E. Sábato. M. Gálvez). La señora Enriqueta Canal Feijóo lo relacionó con los intelectuales santiagueños, amigos de su hermano. En DA G escribe la preocupación de la señora por la comida de WG lo cual constituye un tema interesante, pues en su creación literaria quedan huellas de una frecuente alusión a la comida. La novela Trans-Atlántico y DA apuntan claramente al tema del hambre y la comida, en otros artículos especialmente los amigos jóvenes describen su comida habitual en bares.
Su estado financiero seguramente no le permitiría quedarse en el hotel- o tal vez como planeaba quedarse todos los meses del invierno- busca otro alojamiento. Así a la semana de arribar, informa a sus amigos que se ha instalado como pensionista en una casa de la Av Roca (S) al 12... ¡Qué diría W G si comprobara que la casa donde vivió mantiene la misma estructura del croquis de su carta del 20/6/1958! Esa casa ha sido visitada por amigos y escritores , tal vez una placa debería recordar el paso de WG por ella. La Av. Roca no solo ha perdido sus hermosos árboles,- “arboleda” describe WG- sino que tampoco conserva en la actualidad construcciones de aquella época, quizá esta sea la única casa con su jardín al frente y la habitación que ocupó WG sobre la avenida.
La lectura de la carta de WG sugirió la idea de tratar de ubicar la casa, mientras recorría la cuadra correspondiente, las fachadas delataban su construcción según las décadas. Miraba con decepción y me repetía la inutilidad de mi búsqueda. ¡A quién puede interesarle! , ¡ Qué aporta a la literatura encontrar una casa! Han pasado cincuenta y tres años….. a pesar de mi excepticismo, grande fue la alegría cuando levanté la mirada y allí límpida, impecable , de otra época, la ovalada chapa esmaltada con el número 12... Revisé la arquitectura de la casa y comparé lo que podía observar desde la vereda con el croquis de WG , todo desde afuera pues nadie atendió mi llamada, esa casa no fue modificada, conserva una ventana sobre la Av. Roca frente a la cual W.G. había instalado el escritorio ahora centenario provisto por los dueños de casa (me han confirmado que aún lo conservan). El jardín y las esculturas, ¡qué magia hizo que esta casa sobreviviera al poderoso impulso destructor llamado modernidad!. Paradojas del destino pues W.G. fue en literatura el representante del más fuerte ejercicio de la modernidad.
En la novela Trans-Atlántico y en DA, dejó el autor muchos indicios de su grave situación económica- al menos en sus primeros tiempos en Argentina-, ello justifica la descripción del desayuno abundante y muy surtido, de las comidas sabrosas , los postres que le gustaban mucho, todo acompañado por los elogios para la dueña de casa, por ser una excelente cocinera, tal vez así recuperaba la sensación del hogar perdido por la guerra.
Son tres las personas con las que pude hablar que con seguridad tuvieron relación- aunque eran muy jóvenes- con W. G. y cada una de ellas aportó su propia percepción del escritor “un raro”, “un marginal”, “un hombre sensible, muy educado”. Debió ser extraño ver caminar a W. G. como narra en su correspondencia “salía por la Mendoza hasta la plaza” o bien caminaba hacia el Parque Aguirre pues le quedaba a una cuadra.
Algunos lugares mencionados con detalles en los escritos son El Café Ideal –no existe en la actualidad aunque estuvo ubicado en Avellaneda e Independencia- allí se encontraba con los hermanos Santucho, el Negro Santucho, dueño de la librería, editor y redactor de la revista Dimensión ; también integraba el grupo Roby Santucho “ el más joven de los Santucho”. Esta amistad con los hermanos Santucho es muy conocida a través de la difusión de Diario Argentino y actualmente no podría hablarse de Gombrowicz en Santiago sin incluir esa relación de jóvenes con el hombre mayor cuya obra ya se conocía en Europa. Hubo otros jóvenes y alguno de ellos dejó testimonio de esa amistad.
Así la visita de WG indujo a estos muchachos e inquietos intelectuales santiagueños para convocar al erudito escritor polaco para dar una conferencia en la Biblioteca Sarmiento evento en el que hablaría sobre “La problemática contemporánea”. A esta conferencia asistió el escritor Carlos Virgilio Zurita quien me expresó que “WG centró su exposición sobre el existencialismo y a la misma convocatoria asistió tan poco público que terminaron reunidos en donde actualmente funciona la secretaría”. WG seguramente estaría acostumbrado a estas situaciones porque cuenta en el DA en forma paródica una situación similar.
La obra Diario Argentino posee una gran difusión, al menos algunos santiagueños la leyeron , responsable y principal publicista, es la dueña de la librería Dimensión, Gilda Roldán de Santucho, siempre la voz autorizada cuando se habla del WG en Santiago .
Otro lugar mencionado y elogiado por la comida es el restaurante del Hotel Plaza-24 de Septiembre y Libertad-, el edificio existe y a partir del primer piso pareciera no haber cambiado mucho su estilo arquitectónico, como hotel desapareció.
Aunque no era muy frecuentado como lugar de reunión, pero WG menciona en sus escritos el Café El Águila (calle 24 de Septiembre, al lado del cine Petit -¡tampoco existe!-, el edificio del cine mantiene su nombre grabado en lo alto si observamos desde la plaza.
En el año 2004, centenario del nacimiento de W.G., se multiplicaron los homenajes tanto en su país natal como en el mundo literario internacional; hubo variadas actividades tales como el lanzamiento de nuevas ediciones de los libros, trabajos de investigación periodística o literaria, puesta en escena de sus obras teatrales y teatralización de la novela Trans-Atlántico, el nombre Gombrowicz y su obra estuvieron presentes en los medios de comunicación. El excéntrico polaco, quien vivió en Argentina veinticuatro oscuros años hoy aparece junto a ilustres polacos como María Sklodowska, Fréderic Chopin, Juan Pablo II , Joseph Conrad , entre otros.
La ciudad de Santiago del Estero no estuvo excluida de la ruta, hasta aquí llegaron investigadores no solo porteños sino desde la lejana Polonia y visitaron a aquellas personas quienes habían estado en contacto con WG, como una manera de completar el circuito de su peregrinaje cuando aún era un desconocido. Hoy los trabajos originales de WG se cotizan muy bien en el mercado de coleccionistas universitarios.
La esposa de WG, esposa Rita Gombrowicz (Marie-Rita Labrosse) publicó dos libros sobre el escritor Grombowicz en Europa y Gombrowicz en Argentina porque conoce el valor que representa para la crítica la documentación que se pueda incorporar a la investigación sobre el escritor.
Santiago emerge en la obra de WG con la visión analítica del extranjero, el escritor sorprendido por un paisaje diferente, pueblerino, sin automóviles al menos sin la cantidad que veía en la capital argentina y describe lo que se presenta a su visión desde los árboles del Parque Aguirre, los perros callejeros , los niños pobres, los escritores consagrados, los jóvenes escritores, las conversaciones con los mayores, las bromas de los jóvenes, la belleza de la mujer, la guerra, el temor a las prohibiciones -sabía bastante del tema ya que sus obras siempre por un motivo u otro estaban prohibidas en su país-. Santiago deslumbró con su sol y calidez al escritor polaco:
“¡Oh, belleza! ¡Crecerás donde te siembren! ¡Y serás tal como te sembrarán!
(No crean en las bellezas de Santiago.
No son verdad. Han sido invención mía.)”. DA l
Olga Astudillo
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