Santiago RETIRO

Los santiagueños se reúnen en busca de la sanación interior

El padre Alejandro Ferreirós dijo que "el rencor es la gangrena del alma". Invita a los fieles al encuentro con Dios para la sanación.

23/08/2015 - Invitado por la Renovación Carismática Católica de Santiago, Alejandro Ferreirós, sacerdote franciscano, llegó a nuestra provincia para predicar en un retiro de sanación interior que finaliza hoy en el colegio Hermanas Franciscanas. Con la enseñanza de la Palabra y oraciones los santiagueños se unieron para alabar a Dios y elevar sus peticiones, buscando la sanación física y espiritualmente.

"La sanación viene del encuentro con Dios. Aquí no hay curas sanadores, ni curanderos, porque eso no existe. Cuando nosotros predicamos, se aviva la fe, que nos lleva al encuentro con el Señor. Jesús no tiene contraindicaciones. Por eso, cuando nosotros recuperamos el encuentro con Dios, pedimos el Espíritu Santo, también tenemos derecho a pedir sanidad de nuestros males físicos, psíquicos y espirituales, pero sabemos que la finalidad que busca el Señor no es que estemos bien solamente en nuestro cuerpo, sino también la salvación", dijo el fraile Ferreirós en diálogo con EL LIBERAL.

Y agregó que "las sanaciones son todas relativas, por eso tenemos que poner la atención en la unión con Dios. Nosotros sabemos por la ciencia que el 90% de las enfermedades tienen un buen componente psicosomático. En la medida que yo estoy bien con Dios, que lo recibo, salgo del pecado y aumento mi fe... repercute en cuerpo y psiquis. Una vida sana espiritual también va a significar una vida sana físicamente", explicó.

Dolores del alma

Hay muchas personas que llegan a estos retiros buscando curarse inmediatamente, esperando que el dolor se vaya mágicamente. Y el padre Ferreirós explicó que "la columna vertebral de la sanación interior es el perdón. La gran cantidad de enfermedades y somatizaciones que nosotros hacemos provienen de los rencores y de la falta de perdón. Si hay algo que envenena el alma es el rencor que se lleva adentro, es la gangrena del alma. Esas cosas que no se pueden perdonar, esos entripados -a veces durante mucho tiempo-, los problemas como infidelidad, el abandono... el resentimiento que a veces uno piensa que le afecta a la otra persona, pero en realidad lo a envenena a uno".

Y añadió: "La persona que no logra perdonar permanece encadenada a ese hecho traumático. Solamente se puede liberar perdonarlo. Y el perdón no es amnesia. Si tengo amnesia tengo que ir al psiquiatra, el perdón es recordar sin rencor. Puedo ver la cicatriz, tocar y no me duele. El perdón es una decisión, no es un sentimiento, sino liberarse de un hecho traumático y pedir la gracia. En la medida que entrego al Señor la persona que me hizo mal o ese hecho traumático con el tiempo vienen los sentimientos, que significan verla y que no duela".l

 
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