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“No vine a delinquir, pero no admito que tres delincuentes comunes me roben”

Así se manifestó el empresario en diálogo exclusivo con EL LIBERAL. Negó haber propiciado el enfrentamiento del fin de semana pasado en Bajo Hondo y responsabilizó a "infiltrados" del Mocase de usurpación de los campos que tiene en esa zona.

- 06:36 Policiales

"Soy un inversor en la provincia de Santiago del Estero señor, vine a invertir, a producir y a dar fuentes de trabajo, no necesito robarle una hectárea a nadie, de los campos de Bajo Hondo tengo toda la documentación y sin embargo, se me metió gente, golpearon a mis puesteros, destruyeron los hornos de carbón, se quedaron adentro de mis tierras y a pesar de que todo el pueblo lo denunció, todavía no tengo respuesta de la Justicia".

La voz de Orlando Canido suena dura, con cierto desdén. Se le amontonan las palabras, como si quisiera decir todo a la vez. Su rostro apareció por primera vez en Santiago esta semana, en la portada de EL LIBERAL con la denuncia del Mocase Vía Campesina. Lo acusan de haber promovido un ataque a miembros de una comunidad que se encuentra afincada en un extenso campo colindante a la localidad de Bajo Hondo, en el límite con Chaco y a 80 km de Quimilí. Él lo niega terminantemente.

"Yo no mandé a nadie a hacer nada de eso, fue un encontronazo entre pobladores de Bajo Hondo y estos usurpadores de mi campo; la gente se enfrentó con ellos porque fueron estos tipos los que primero entraron en la tierra y agredieron a mis puesteros; todos los habitantes de Bajo Hondo trabajan en mi campo, ellos saben que los usurpadores están ahora en su lugar de trabajo, era sabido que si se cruzaban iba a ocurrir un encontronazo".

El inicio del problema

"Hace veinte años compré mi primer campo en esta provincia, con el correr del tiempo compré cincuenta campos que son los que tengo ahora, no usurpé a nadie, a mí me usurparon".

- ¿Cómo es que eligió Santiago para invertir?

- Mi esposa es santiagueña. Vine en el año 75, vi el progreso, cómo iba cambiando la provincia, vi que muchos campos que habían estado abandonados, pasaron a ser campos importantes con buena calidad de tierra, ahí compré mis primeras hectáreas, en Campo del Cielo y de allí fui comprando campos todo alrededor, en las siguientes décadas. En todos los campos que he comprado nunca he tenido ningún inconveniente ni con los dueños que tenían título ni con pobladores que había dentro de esos campos porque primero, antes de comprar el título compré la posesión; entonces, si la gente me vendía la posesión, yo compraba el campo en los casos que había población adentro".

"En este campo que tanto problema hay, yo compré a los habitantes originarios, a los que habían llegado ahí para formar el pueblo de Bajo Hondo hace 80 años. Compré títulos y compré la posesión de la forma más legal y completa que se puede comprar un campo acá. Les compré a las familias de Juan Gómez, Leguizamón, Pavón y los Aranda que son originarios. El resto, el señor Cristóbal Torres y su hermano César no me quisieron vender y perfecto, tienen más de 150 h cada uno. Son mis vecinos y no tengo ningún problema con ellos. Con nadie del pueblo de Bajo Hondo tengo problemas, voy a comer a sus casas, soy querido por todo el pueblo porque les doy trabajo a todos ellos, todos trabajan en mis campos porque ya no hay trabajo para nadie en las demás estancias".

- ¿En qué momento empezó el conflicto?

- Todo el pueblo hacía postes, alambraba, manejaba tractores, topadoras, cortaban leña, hacían carbón, y así fue durante tres años, tiempo que sembré y coseché soja y maíz. Hasta que una mañana, el 18 de diciembre de 2015 me aparece un grupo de delincuentes comunes, amparados por la fachada de que decían pertenecer al movimiento campesino de Santiago del Estero y me usurpan el campo, me agarran a los puesteros a las 5 de la mañana, eran 150 personas; los puesteros eran dos que vivían con sus esposas y los hijos. Les pegaron, los tuvieron 14 horas en un rincón y se robaron todo, no dejaron nada. Entraron sin previo aviso sin haber reclamado nada".

- Usted denunció el hecho

- Hice la denuncia, me robaron tractores, siete acoplados, una bomba con cien mil litros de gasoil, un grupo electrógeno, diez motosierras, destruyeron 36 hornos de carbón, le prendieron fuego a la casa de los puesteros, y como si esto fuera poco se quedaron a vivir. Yo en ese momento estaba en Estados Unidos por un problema de salud. Cuando volví hice las denuncias en el Juzgado del doctor Miguel Moreno. Identificamos a todos los que me robaron. Hoy están todos ellos imputados por robo porque secuestraron a mi gente, la privaron de su libertad, los denuncié además por asociación ilícita. Hacer lo que ellos hicieron ¿No tiene pena? ¿No hay ley que castigue eso? Están con nombre y apellido y ni siquiera fueron citados a declarar. Esta gente debía estar procesada y detrás de las rejas porque eso es delincuencia. Yo no he desalojado, a mí me han desalojado y han desalojado a todo el pueblo de Bajo Hondo porque todos sufrieron agresiones, todo el pueblo los denunció; pueden decir que yo miento, pero no pueden decir que todo un pueblo santiagueño miente y todo el pueblo los denunció, todos fueron a la comisaria a denunciarlos. - ¿El pueblo denunció al Mocase? - Todos fueron a la comisaría y luego todos fuimos a la TV de Quimilí y denunciamos. Yo no estoy en contra del Mocase como movimiento social, estoy en contra de los que van a delinquir amparándose en los movimientos sociales. Ninguno vive en Bajo Hondo, trajeron gente del Cuadrado, de Campo del Cielo

- El Mocase dice que los campos son de pobladores indígenas que vivían ahí

- Es mentira, los verdaderos pobladores que vivían fueron luego al Juzgado de la Dra. Rosa Falco a declarar y declararon que yo soy el verdadero dueño. Ellos dijeron que habían sido sus padres quienes levantaron las primeras casas de barro hace 80 años. Y a pesar de ello no me dieron una solución ni fueron citados a declarar. Ni siquiera me devolvieron algo de lo que se robaron y tampoco me devolvieron el campo. Están ellos ahí, si tuvieran algún papel que certifique que las tierras son de ellos, los mostrarían, pero no tienen un solo documento; yo compré de la forma más legítima que se puede comprar una propiedad, tengo todos los títulos los del anterior dueño y el de los pobladores que vivían ahí, que fueron los que fundaron la zona, los verdaderos pobladores originarios no estos chantas.

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