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"Yo apretaba a mi madrina en el piso, los recuerdo tirados y con sangre" dijo el homicida de Tapso

"Eran muy buenos conmigo. Siempre me ayudaron. Me regalaban frutas", contó con total frialdad ante las representantes del Ministerio Público.

- 07:42 Policiales

FRÍAS, Choya (C) Andrés Rodolfo Villalba es un albañil de 45 años, muy conocido en la pequeña localidad de Tapso. Tal como anticipó EL LIBERAL, fue detenido durante las últimas horas del lunes y está acusado de matar a sangre fría a sus padrinos. Les propinó una brutal paliza y luego los degolló.

EL LIBERAL accedió en exclusiva a la confesión del sujeto, quien relató con crueldad el macabro asesinato. Según el informe de la autopsia el matrimonio de Nélida y Lucio sufrió una tortura innecesaria e inhumana.

Durante las últimas horas del martes, a través de la declaración testimonial de un vecino que lo ubicó en la escena del crimen, el confeso homicida relató ante las fiscales -Dra. María Belén Pan (de turno) y Silvia Albornoz (coordinadora)- cómo atacó a sus padrinos, quienes días antes le habían prestado dinero.

Acompañado por su abogado defensor -Dr. Abel Mauas- contó que el día domingo cerca de las 22 arribó a la casa de los ancianos. "Él (por Lucio) me abrió la puerta y me hizo pasar. Estábamos parados en la cocina- comedor. Conversamos de cosas, nos acordamos de Buenos Aires; fui de pasada, siempre lo hacía al mediodía, a veces en otros horarios", comenzó diciendo.


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En un relato con intervalos, Villalba sostuvo: "Sólo tengo imágenes de que uno de los dos (en referencia a los ancianos aunque no sabe especificar cuál de ellos) estaba en el piso, después yo también estaba en el piso, recuerdo por partes, creo que yo la apretaba a mi madrina en el piso de su cuello o del cuerpo, creo haber visto sangre en el piso, los recuerdos tirados en el piso y con sangre".

Continuó diciendo ante los investigadores: "Cuando salí a la puerta tenía un cuchillo en mis manos, no era mío, supongo que era de la casa de mi padrino". Dijo que abrió la puerta del costado de la casa y no supo precisar por dónde, ni en qué ni a qué hora se fue.

También sostuvo: "El cuchillo era de tamaño grande. Cuando fui a mi casa (a 400 metros de la casa de las víctimas) lo dejé en el fondo, al día siguiente (en la mañana del lunes) lo busqué. Ahí se me derrumbó todo. El cuchillo tenía sangre, estaba en el suelo al lado del horno de barro; lo llevé hasta un pozo que hay en el fondo de mi casa y lo quemé con otra basura que había".

Agregó que rato después lo extrajo del pozo. "Lo dejé que se enfriara y lo tiré saliendo de mi casa lanzándolo en el monte. ¿Qué hice? Sentí una impresión fea. Mi relación era afectiva, en una oportunidad me ayudaron económicamente, me prestaron $5.000 que ellos tenían, siempre me daban frutas", recordó.

Ante el interrogatorio durante la indagatoria realizada en el mismo pueblo de Tapso, Villalba dijo: "Estábamos sentados charlando, no fui por ningún motivo en especial, caminé por las habitaciones".

Al ser consultado si recuerda haber lastimado a sus padrinos confesó "Si. Creo que lo hice". Descartó nuevamente la existencia de una discusión y adujo no recordar que se haya llevado algo de la casa. Como se supo, en uno de los cajones del ropero se encontró $150.000 que eran ahorros de los jubilados asesinados.

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