“Los chicos se están dando cuenta que antes de terminar el colegio ya pueden empezar a ser algo”

OSVALDO SANTILLÁN (Coaching ontólogico)

02/07/2017 -

En el trato con los estudiantes del Nivel Secundario, observo que muchos chicos no tienen idea qué es lo que van a hacer. Nosotros más allá de asistirlos en diferentes desafíos, promocionamos lo que hacemos con entrega de folletos en las universidades y vemos que hay chicos que están haciendo la fila para inscribirse en una carrera y nos preguntan “¿en qué me inscribo?”. O sea, al folletero le preguntan qué van a hacer el resto de sus vidas… una pequeña muestra de lo que está pasando.

Por otro lado, creo que hay que considerar los nuevos espacios, porque hay mucho trabajo de futuro que aún no existe. Nuestros hijos y nosotros mismos vamos a terminar viviendo de algo que hoy laboralmente no existe. Entonces, tenemos que entender que la incertidumbre pasa a ser el espacio en el que tenemos que movernos.

Me sirve pensar que ya no es “estudiá porque sino no vas a ser algo”, que siempre nos han dicho, porque los chicos se están dando cuenta que antes de terminar el colegio o en vez de ir a una universidad, ellos ya pueden empezar a ser ese algo.

En este sentido, considero que la orientación vocacional es un proceso y que debemos insertar este concepto a nivel nacional, porque es una palabra que no está implantada en nuestra mente. Porque hoy seguimos viendo que los chicos quieren ser millonarios y cuando les decimos que deben trabajar, no quieren hacer ningún esfuerzo. Por eso debemos hablarles de que todo es un proceso, que se logra con esfuerzo y de a poco.

Me parece importante también plantear que antes la educación estaba orientada a la satisfacción de las empresas y ahora se observa que la educación tiene que satisfacer a las personas. De pronto, le preguntamos a los chicos ¿cuál es tu vocación?, pero deberíamos preguntarles ¿cuál es tu misión? o ¿para qué has venido a este mundo? Cambia la perspectiva cuando pensamos que ya no me arrojan a la universidad para ser útil a una empresa u organización, sino que no me arrojo a la universidad y que voy a un lugar que es útil para mí y que es una herramienta para ejecutar mi misión personal. La perspectiva cambia, porque voy a exigir a un lugar lo que creo que voy a necesitar. Recién estamos entrando en este paradigma y todavía nos falta mucho trabajar en esto.

Sobre este proceso de elección que los chicos tienen que atravesar quisiera decirles a los padres que todo se aprende; que las emociones se aprenden. Nuestros hijos van aprendiendo viendo y si ven a los padres que se muestran felices más allá de lo que hacen, la vocación está casi clara, pero si les dicen que se tienen que esforzar y trabajar mucho y lo ven que ellos trabajan todo el día y no son felices, entonces ese discurso no lo van a creer. Como papá tengo que definir si soy feliz haciendo lo que hago. No pasa sólo por la simple conversación, sino también por el ejemplo y la guía que somos.

 
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