Opinión Pedro José Basbus - Magistrado, Profesor Asociado Cátedra de Derecho Internacional Público, UCSE.

El Isis golpea de nuevo

19/08/2017 -

E l reciente atentado acaecido en la mística rambla de Barcelona (España) vuelve a la escena internacional al denominado Estado Islámico (EI) o del Levante, más conocido como Isis, grupo terrorista insurgente, de naturaleza fundamentalmente yihadista wahabita, formado por radicales fieles a Abu Bakr al-Baghdadi, que en junio de 2014 autoproclamó el califato desde la ciudad iraquí de Mosul, pidiendo lealtad a todos los musulmanes del mundo. Casi cuatro años han pasado desde la irrupción en el plano internacional de esta fuerza, originariamente próxima a Al Qaeda y que nació para hacer frente a la invasión en Irak allá por el año 2003, siendo dirigida en sus comienzos por Abu Musab Al Zarqaui. Tras su muerte en 2006, el nuevo líder, Rashid al Baghdadi, bajo la tutela de Osama Bin Laden, se expandió por las gobernaciones de Ambar (cuya capital es Ramadi), Nínive (dentro de la actual Mosul), Kirkuk y en gran parte de Saladino, así como en menor medida Babilonia, Diala (cuya capital es Baquba) y Bagdad (Irak). Durante este tiempo se proclamó como Estado Islámico de Irak, y su cuartel general se encontraba en la ciudad de Baquba. Debido al apoyo militar de los EE. UU., al gobierno de Nuri Al Maliki (ex Primer Ministro de Irak) el grupo sufrió varios reveses, incluida la muerte de Rashid al Baghdadi, pero la organización se renovó durante la guerra civil siria pasando a ser conocida como Estado Islámico de Irak y el Levante. El siguiente y actual líder, Abu Bakr Al Baghdadi, cortó los lazos con Al Qaeda y declaró, en el año 2014, la independencia de su grupo y su soberanía sobre Irak y Siria, autoproclamándose califa con el nombre de Ibrahim. Desde aquella irrupción, el Isis fue conquistando territorio tanto en Irak como en Siria, y ganando adeptos que concurrían a sus filas motivados por una sesgada lectura de la realidad (y promesas de un futuro económicamente promisorio) que indicaban como gran culpable de las vicisitudes que acontecían en la zona, a los EE.UU. sindicado como el Gran Satán al cual debía combatirse y, por caso, eliminarse. Por iguales razones, todos aquellos países que lograran aliarse con los EE.UU. debían correr con igual destino, pues debía combatirse a todos los "infieles" en esta suerte de guerra santa. Por más descabellado que ello suene, Isis/EI se hizo de una superficie importante de territorio tanto en Siria como en Irak, teniendo la intención de instaurar un "califato mundial" lo que, sin duda alguna, atrajo a yihadistas árabes y magrebíes residentes en Europa, llegando a contar con más de 400 mil hombres en sus filas. Los yihadistas califales, con una extensa publicidad en el ciberespacio, llegando incluso a ser tendencia en Twitter y propagándose por las redes sociales, lograron reclutar más mercenarios internacionales que antes. Más allá de la intención de conformar un califato mundial, entiendo que la verdadera razón era mantener la hegemonía del petróleo como energía no renovable, poniendo en jaque a las monarquías árabes y compitiendo, asimismo, contra Al Qaeda por la supremacía en los grupos yihadistas, lo que, sin lugar a dudas representaba (y representa) una enorme fuente de recursos. Desde marzo de 2015 Boko Haram (presente principalmente en el noreste de Nigeria) se integra en el Isis. Este grupo había creado previamente, en agosto de 2014, su propio califato sobre los territorios del norte de África que controla. Así hubo distintos atentados en la zona y que tenían por objeto reafirmar su liderazgo impuesto sobre la base del terror. Vgr., en mayo de 2015, se realizó un atentado terrorista en una mezquita dentro del territorio de Arabia Saudita en donde el Isis se atribuye estos atentados terroristas, con más de 20 personas muertas y casi un centenar de heridos. El atentado, el primero contra los chiítas de Arabia Saudita, tuvo lugar justo en la celebración del nacimiento del imam Husein que es una de las figuras más reverenciadas por los fieles chiíes. La organización que lideraba Abu Bakr al Baghdadi (¿desaparecido/muerto?) ha identificado al autor del atentado como Abu Amar al Najdi en un comunicado, en el que ha anunciado el establecimiento de una nueva provincia en su "califato": Najd. El atentado se produjo en medio de la intervención militar de Arabia Saudita en Yemen contra los Huthi, que siguen una rama del islam asociada con el chiísmo. A partir de octubre de 2015 Rusia comenzó a bombardear las posiciones del Isis/EI en Siria. Como respuesta, la filial del EI derribó un avión comercial ruso que sobrevolaba la península del Sinaí el 31 de octubre, resultando muertas 224 personas. El 17 de junio de 2016 el primer ministro iraquí Haider Al Abadi anunció la reconquista de Faluya (Irak) en manos del Isis desde enero de 2014. A ello se sigue que el 9 de julio del año 2017, aquel anuncie desde Mosul, la liberación total de la ciudad tras 9 meses de duros combates lo que representó una de las más duras derrotas del Estado Islámico, todo ello gracias a la avanzada de la coalición internacional. Dicha ciudad había sido capturada por el EI en junio de 2014. Se sostuvo que la crisis iraquí, profundizada después de la invasión norteamericana de 2003, fue el caldo de cultivo para la aparición de aquellas organizaciones. Venían ligadas a otras, como Al Qaeda, o nacían entre la multitud de sellos yihadistas que se encontraban en Bagdad en medio del caos que causó la invasión. En el trasfondo existía una crisis social y el deseo de venganza de un ala islámica sobre la otra. Saddam Hussein gobernó casi un cuarto de siglo, sometiendo a la población a un régimen de terror que sólo finalizó temporalmente cuando el tirano cayó. Luego de ello los gobiernos siguientes, amparados por los invasores, fueron de cuño shiíta y convirtieron la venganza en una cuestión de Estado. El ejército era mayoritariamente sunnita. La caída de Mosul explica el efecto de ese tajo social. Y también el apoyo inicial de muchos de sus ciudadanos a la sanguinaria banda terrorista. Pues bien, actualmente debemos decir que esta organización terrorista se encuentra en franca retirada, extenuada por el avance de la coalición internacional que ha gastado miles de millones de dólares en la recuperación de las zonas de combate aunque ello hubiera implicado, en el caso de Siria, la indirecta ayuda al régimen de Bashar Al Assad. El interrogante que surge en estos días en Europa tiene que ver con el problema de aquellos combatientes (mercenarios) que regresan al suelo europeo expulsados por el casi seguro fin del Isis. Sin lugar a dudas la derrota del EI no cierra la amenaza latente en el Viejo Continente. Es que surge necesario un plan de contención que alivie el trastorno social de la población de Siria e Irak (para poner algunos ejemplos), atacar el problema de los refugiados desde su base, esto es reducir la migración creando condiciones socio económicas que hagan posible la vida y la paz. Por su parte, Europa hoy se debate en la diatriba de proteger derechos individuales frente a la seguridad nacional que podría permitir que los estados, invocando cuestiones de seguridad nacional restrinjan derechos reconocidos por el pleno normativo mundial de los derechos humanos. Hoy el mundo se estremece frente a los atentados cometidos por los denominados "Lobos solitarios" muy difíciles de rastrear. Se condena, hasta el hartazgo el uso del terror y la muerte de inocentes. Sin embargo y entendiendo que estos ataques sólo muestran el retroceso incesante de estos grupos, entiendo que, una vez más, la comunidad internacional debería condenar el financiamiento económico hacia el terror y coadyuvar en la Cooperación Internacional, prevista como uno de los propósitos más importantes en la Carta de las Naciones Unidas, pues creando condiciones equitativas de vida, que brinden estabilidad y gobernabilidad a los estados, contribuiremos a un mundo más seguro.

 
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