Puntos de Vista DR. CARLOS CARABAJAL (Pediatra)

“El mejor regalo que le podemos dejar a un niño es el afecto”

20/08/2017 -

El Día del Niño se festeja por una iniciativa de la Asamblea de las Naciones Unidas, hace 65 años, en la que decidieron reconocer los derechos del niño, como el derecho a la salud, a la educación, vivienda, vestimenta, alimentación, entre otros. Se planteó a cada país que ese día sea de reflexión y apoyo a todos estos enunciados hacia los niños. Evidentemente esto se debe trasladar a cada uno de los hogares y familias.

Para mí, el mejor regalo, muy lejos de algo material, es el cariño, la compresión y el acompañamiento por parte de la familia o de quien esté cargo del niño. Un juguete es un complemento de esta afectividad que debe volcar la familia hacia los niños.

Realidad

Creo que los niños del país están un poco abandonados dentro y fuera de sus casas, por una multiplicidad de factores: familias desarmadas, padres que trabajan mucho, y otras situaciones que hacen que el niño dentro de su casa no sea comprendido y no tenga la relación justa con los padres, sus hermanos y con las personas que viven allí.

Estas situaciones reales hacen que en estos momentos los niños abandonados dentro de sus casas sean víctimas de situaciones indeseables, y sean influenciados por a tecnología, como lo son las computadoras, celulares, etc. Entonces, pasan horas y días enteros sin tener relación ni vinculación con sus padres, hermanos o abuelos; y esa es la parte más triste que estamos viviendo.

Por supuesto, felicito y me alegra que haya muchas familias que hacen todo lo contrario.

La casa es el hogar, donde el niño tiene que estar relacionado, tiene que recibir la afectividad, la compresión, la conversación, el intercambio con sus padres. Son cosas tan sencillas, como el juego mínimo entre padres e hijos, que a esa persona que hoy es niño y que después será un adulto, le van a cambiar totalmente la vida.

En establecimientos asistenciales grandes se viven todas las situaciones y conflictos. Hay cosas buenas y malas. Para quienes trabajamos con niños desde hace tantos años lo más importante es controlar las emociones. Es tan puro, sano y noble el niño, que cuando uno lo ve mal es porque tiene una influencia que no es propia, entonces uno tiene que controlar las emociones para cumplir bien los trabajos y llevar a cabo las actividades. Fundamentalmente en los niños enfermitos tenemos que ayudar a recuperarles su salud. Hay casos en que no podemos y realmente es una situación bastante dura y dolorosa.

El mejor regalo

Cualquiera sea la visita y la persona que concurra a un establecimiento donde hay niños, como un hogar u hospital, vemos que ellos buscan cariño. Con poquitas cosas el niño logra un afecto con la persona que lo visita y le devuelve una sonrisa.

La afectividad está por arriba de todo lo material que pueda ocurrir en los niños. A un niño no le interesa si se tiene un bolsillo lleno de plata, no entiende ni conoce la plata. Por eso, el mejor regalo que le podemos dejar es el afecto.

Es triste no comprender a un niño y tildarlo de alguna enfermedad neurológica. Es triste escuchar que un chico es bochornado en un colegio por algunas autoridades al tildarlo con patologías que prácticamente no existen.

En los jardines de infantes es tanta la problemática que hay, que se necesita mostrarle afectividad, comprensión e integrar a ese niño al grupo; y así fijar la prevención grupal para que se realice la actividad colegial como debe ser. No se tiene tiempo para pensar en patologías que casi no existen.

Por último, hay que tener en cuenta que los niños en edad preescolar, de 2 a 5 años, pueden realizar cualquier cosa, desde romper objetos, pellizcar, desatender, morder y hasta le pueden encontrar en el bolsillo múltiples objetos. Y es un niño normal, hay que respetarlo porque es lo que necesita. 

 
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