Puntos de Vista COMPROMISO

Un cambio de hábitos puede ayudar en gran medida a la economía familiar

Caminar para buscar mejores precios, exigir facilidades a su comerciante de barrio son algunas de las recomendaciones de nuestros entrevistados de hoy.

03/09/2017 -

La economía doméstica conforma un microentorno en el que las familias ahorran, invierten, gastan, comercian y, también, pierden. Aspectos que de una forma u otra inciden en el día a día de las familias.

Entendemos por economía doméstica el conjunto de medidas de orden y administración de las necesidades de la casa.

Esta administración tiene por objeto el cuidado de las personas que componen el núcleo familiar, y la pertenencia de los bienes patrimoniales y la correcta distribución de los ingresos.

Cuando decimos cuidados de las personas, nos referimos a la satisfacción de sus necesidades materiales, atendiendo aspectos fundamentales de su desarrollo, como alimentación sana y todos los aspectos que tienen que ver con tener una correcta calidad de vida.

Con todo esto podemos afirmar que la economía doméstica es una técnica, necesitada de un aprendizaje que proporcione la experiencia necesaria a toda buena administración.

Hoy resulta todo un desafío para las amas de casa o los jefes de familia llevar adelante el hogar y encuadrarse en el presupuesto. Por ello es que en este PUNTOS DE VISTA quisimos conocer el pensamiento de dos profesionales que están estrechamente ligados al mundo del consumo familiar, como el titular de la Asociación de Defensa al Consumidor de Santiago del Estero (Adecse), contador Javier Alexandro, y al administrador de la firma Cooperativa Mercado Concentrador Frutihortícola de Santiago del Estero (Comeco), conocido como “Mercado de Abasto”, Marcos Javier Franzzini.

Ambos coincidieron en que para poder hacer frente a una mejor administración del hogar, es necesario un cambio de conducta, especialmente en lo que tiene que ver con el consumo de alimentos.

“Hay un dato estadístico que es alarmante: un niño de 9 años consume menos fruta que un bebé de 9 meses, y eso tiene que ver con que en los hogares no se acostumbra a mejorar el consumo de frutas y verduras”, alertó Franzzini, y apuntó además que en nuestro país el consumo promedio de frutas y verduras es menor de 100 gramos por día por persona, cuando debería ser de 400 gramos para cumplir con las reglas nutricionales.

Alexandro abona ese concepto y pidió a los vecinos que en el plan de hacer rendir sus ingresos, recorran en la medida de lo posible por dos o tres comercios comparando precios que manejan porque de esa manera no sólo se conseguirán mejores condiciones para comprar, sino que además se ayudará a evitar la especulación.

“Es llamativo cómo, por dar un ejemplo, una gaseosa de primera marca en un comercio se la consigue por 50 pesos, en otro por 65 y en un supermercado por 35”, graficó.

También se mostró partidario de que los vecinos se agrupen para hacer las compras en algún centro de distribución mayorista, ya que de ese modo pueden conseguirse mejores precios.

“Nosotros estamos recibiendo permanentemente denuncias y quejas por los precios exorbitantes que se cobrar en algunos comercios por algunos productos básicos para las familias”, lamentó.

Franzzini también alentó a los vecinos a buscar frutas y verduras durante todo el año, no sólo las estacionales, y que se las pidan a sus verduleros. “Por ejemplo, la gente cree que el ananá sólo se vende en el verano o para las fiestas de fin de año, pero es un fruto que se vende todo el año”, indicó.

Al momento de dar un consejo a los consumidores, ambos entrevistados apuntaron hacia la consulta de precios recorriendo comercios, y básicamente el cambio de hábitos tanto en la alimentación como en otros aspectos que tienen que ver con el movimiento económico del hogar.

 
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