El Presupuesto público nacional 2018

Por Castor López. Fundación "Pensar a Santiago".

23/09/2017 -

E n primer término, el proyecto de ley de presupuesto público nacional del próximo año 2018, al igual que el anterior del 2017, resultan ambos mucho más realistas que los presupuestos presentados en los años anteriores. En especial, en cuanto se refiere a las proyecciones de las principales variables macroeconómicas, de lo cual cabe una importante cuota de responsabilidad de un Indec recuperado como institución de producción de estadísticas oficiales veraces y confiables. E n este sentido, cobra un relevante valor el altamente probable logro de un crecimiento económico de +3% del PBI este año, en línea con la mayoría de las estimaciones privadas promedio de mercado, frente a un +3,5% de crecimiento del PBI pautado el año pasado en el proyecto de ley de presupuesto del año 2017, aún en curso. Este año se reitera una prudente y consistente pauta de crecimiento económico del +3,5% del PBI para el próximo año 2018. La metodología de "decir la verdad", al decir del propio ministro de Economía de la Nación, hizo que la guía de cómo utilizar los fondos públicos nacionales resultara en el año 2017 con una desviación inferior al +3% entre el Presupuesto y su ejecución. Por el contrario, entre los años 2004 y 2016 inclusive, las ampliaciones de los presupuestos, efectuadas todas sistemáticamente "ex post", representaron un promedio anual del +18,5% de los créditos autorizados inicialmente por el Congreso, fondos adicionales estos que fueron administrados con discrecionalidad y malversación en muchos casos, al ser transferidos entre las diversas partidas, con distintas finalidades, pese a ser fondos públicos de asignación específica a un fin determinado. La transparencia y la verosimilitud de los presupuestos, los vuelven herramientas fundamentales de las buenas y honestas prácticas de la gestión pública. El crecimiento económico pautado, del +3,5% del PBI, se sustenta nuevamente en un mayor crecimiento relativo (+12% anual) de la componente de la inversión pública y privada en el PBI, que del consumo (+3% anual), que crece en la misma magnitud en que lo hace el PBI, lográndose así el objetivo de crecer de una manera más sostenible en el largo plazo, vía inversiones, sin resignar el sostenimiento del consumo interno. Repárese que se concluirá el año 2017 con un incremento anual del consumo (+3,4%) muy consistente con el pautado (+3,5%) hace un año y un crecimiento de la inversión superior al +10% anual. Otra pauta macroeconómica, también realista, considerada en la formulación del presupuesto del año 2018, es la de un tipo de cambio promedio de $19,30 por dólar, consistente con la actual cotización del dólar y con una tasa de devaluación anual del peso similar a la tasa de inflación interna, declinante, a su vez, desde alrededor del +24% actual al +15,7% anual proyectado para el año 2018. Repárese también que el Presupuesto del año 2017 preveía un tipo de cambio de $17,92 por dólar, que se ubica en la actual banda de $17,50/$18. Asimismo, el Presupuesto plantea un nivel de exportación e importación de 62.000 y 67.600 millones de dólares anuales respectivamente, con un crecimiento del comercio exterior del orden del +6% anual, también superior a la pauta de crecimiento del PBI. O sea que, considerando los 3 grandes componentes "tractores" del PBI nacional: el consumo, la inversión y el comercio exterior; el Presupuesto público nacional contribuye a sostener un crecimiento del consumo interno muy similar al del PBI y, además y simultáneamente, crece aun más la inversión pública y se propician las condiciones para un mayor crecimiento relativo de la inversión privada, y de los empleos que se derivan de ello, en su necesario recorrido gradual desde el actual 15% hacia más del 20% del PBI. Asimismo, crecería también m{as el comercio exterior, comenzando así el país a transitar el sendero del desarrollo, esto es el del crecimiento económico con equidad y sustentable en el mediano y largo plazo. El Presupuesto público nacional del próximo año 2018 estima que el total de los recursos del actual año 2017 alcanzarán a los $1,95 millones de millones (billones) y los gastos totales a los $2,59 billones (incluyendo los $0,19 billones a invertir en infraestructura pública, contribuyendo a incrementar la capacidad futura de la producción agregada anual de bienes y servicios), con un resultado financiero de -$0,64 billones, equivalente a poco más del -6% del PIB nacional (estimado en alrededor de $10,7 billones por año). Para el próximo año, se proyecta un escenario fiscal con los ingresos públicos creciendo el +19% y los gastos evolucionando en menos del +16%, disminuyendo así el referido déficit financiero a -5,5% del PIB. El financiamiento del gradualismo de la disminución del desequilibrio fiscal continúa con 2 grandes características generales: a) la rígida limitación de la asistencia financiera del BCRA al Tesoro Nacional y b) con el predominio de la colocación de deuda pública en los mercados voluntarios. El endeudamiento previsto de -$2,18 billones se explica por la colocación de títulos públicos que, a su vez, se utilizan para pagar la amortización y los servicios de la deuda, de los préstamos del BID, del Birf y de la CAF, entre otros, muchos de los cuales son prestados luego a las provincias y, solo en el margen, algunos anticipos del BCRA. El total de la actual deuda pública argentina es de alrededor de 300.000 millones de dólares, menos del 50% del PBI. Con respecto de las erogaciones, se prevé una reducción del -13% de las transferencias corrientes, especialmente de los subsidios. Por último, el análisis del gasto público del próximo año, de una envergadura total del orden de los $2,9 billones, indica que el gasto social (las jubilaciones y las pensiones, los planes sociales, las pensiones no contributivas, la Asignación Universal por Hijo -AUH-, los salarios, etc) continúa creciendo y ya significa el 66% del total del gasto público; la atención de la deuda pública resulta el 14%; la inversión en obra pública se sostiene en el 10%; los servicios de la defensa y la seguridad nacional es el 5% y la administración gubernamental representa el 5% restante del gasto público total. En la visión de la recaudación tributaria, los ingresos nacionales totales crecen desde los casi $2,6 billones (incluyen a los créditos obtenidos) del presente año 2017 a los poco más de $3 billones del próximo año 2018, resulta casi un +19% anual, superior a la pauta inflacionaria prevista, lo que significa un crecimiento real de los recursos fiscales en un contexto de crecimiento de la economía argentina. El mayor dinamismo se espera de los gravámenes al comercio exterior. En cuanto a las contribuciones al sistema de seguridad social, el impuesto a las Ganancias y el IVA, todos ellos crecerían en línea con el promedio general previsto y reducen su importancia los impuestos a los bienes personales y a las ganancias mínimas presuntas, como consecuencia de la modificación de las formas de sus cálculos, de la reducción de los porcentajes a aplicar y de las excepciones derivadas del régimen de sinceramiento fiscal. En suma, el proyecto de presupuesto público nacional del próximo año 2018 es formulado en un escenario de un crecimiento económico continuo y mesurado, de una desaceleración gradual de la inflación, de la fijación de metas realistas de la también gradual reducción del déficit fiscal, sin traumatismos sociales pero con limitaciones de la asistencia financiera del BCRA al tesoro nacional. Ello resulta en un conjunto de fundamentos técnicos, transparentes, verosímiles y razonables, para asumir que la actual recuperación económica, cada vez más sustentada en la inversión pública y privada y en el dinamismo de una gradual apertura del comercio exterior, supera largamente a los denominados "rebotes" de los últimos ciclos de nuestra volátil economía nacional.

 
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