“Las dietas mágicas no existen y producen carencia de nutrientes, vitaminas y minerales”

LIC. EUGENIA MADIAS - (Nutricionista)

24/09/2017 -

Hay un montón de personas que llegan al consultorio queriendo bajar rápidamente de peso para llegar al verano, pero la solución mágica no existe. Hay que llevar un estilo de vida saludable, que es lo más difícil de conseguir. La bajada de peso es paulatina y sostenida en el tiempo. Es decir que hay que hacer el hábito de comer sano, hacer actividad física y beber agua.

También debemos hacer las cuatro comidas, no saltear ninguna; tiene que estar presente el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena. Debemos agregar las colaciones, que son las pequeñas comidas que ponemos entre el desayuno y el almuerzo y entre la merienda y la cena, que nos sirven para llegar con menos hambre a la próxima comida y evitar el “picoteo” de opciones no saludables.

Tenemos que tratar de no repetir el plato, servirse una sola porción, por ende no llevar la fuente de comida a la mesa, sino llevar el plato servido; cocinar lo justo y necesario para evitar tentaciones.

Hay que evitar comprar, por ejemplo, golosinas o snacks, y no tener en cantidad en la casa. Quizás comprarse un chocolate, darse con el permitido y quedarse tranquilo o tranquila, y no la caja guardada, porque esto será motivo de tentación.

La idea no es prohibir todo, porque si se prohíbe se genera más ansiedad; el paciente no se va a adherir al tratamiento. Debemos lograr una alimentación variada y equilibrada en vitaminas, nutrientes, minerales y a su vez darle al paciente un permitido para que se adapte al tratamiento, sino sería un sacrificio muy grande.

Esto debe ir acompañado por la actividad física, que es fundamental, y que tiene que estar en todas las edades. Hay que asesorarse con un profesional, que sepa del tema, para que la actividad física sea acorde a la edad, a las condiciones físicas y de salud que tenga la persona.


¿Qué se puede comer?

El plan de nutrición debe incluir las cuatro comidas y colaciones. El desayuno hacerlo, por ejemplo, con cereales sin azúcar, panes integrales, con alguna mermelada reducida en azúcares y en grasas, con lácteos descremados; agregar una colación a media mañana, que puede ser una fruta, un vaso de licuado o yogur. Luego realizar el almuerzo y para ello elegir cortes de carne magra, que no tenga grasa. La forma de preparación de las comidas que sean hervidas, al horno o a la plancha; hay que evitar las frituras, que deben ser un permitido en la semana un día, no en todas las comidas.

En la merienda puede ser lo mismo que el desayuno o un yogurt con cereales, agregarle otra colación. Y en la cena una comida liviana, como una tarta de verduras o un bife, si es que no se comió carne al mediodía.

Además de todo esto, es fundamental estar hidratado. Hay que consumir de 2 a 3 litros de agua por día, mucho más si se hace actividad física.

Dietas peligrosas

Las dietas que salen en las revistas las hace cualquier persona, no son acordes para toda la gente. El plan alimentario es individualizado, con las necesidades de cada uno, el peso, el talle, la edad, la actividad física y las patologías de base.

Estas dietas “mágicas” no existen y producen carencia de nutrientes, vitaminas, minerales. Están muy lejos de llevar un estilo de vida saludable. Por eso insistimos en que la gente tiene que ir al consultorio de una nutricionista para que tenga un plan alimentario personalizado.

Podemos hacer la mejor dieta, pero si el paciente no está comprometido no va a funcionar.


Educación en la casa

La parte de educación tiene que estar presente en todos los ámbitos, en las escuelas y en la casa. Los chicos adoptan las mismas costumbres y hábitos de los padres. Si el papá o la mamá en la casa comen mal, el chico come mal. Entonces, hay que incentivar a todo el grupo familiar a empezar a adquirir conductas saludables, a poner normas como respetar los horarios y las cuatro comidas.

Uno de los aspectos más importantes es sentarse todos juntos a comer a la hora del almuerzo y dedicarle el tiempo a la comida. En esta vita ajetreada que llevamos, no tenemos tiempo para compartir ni estar todos juntos. La idea es aprovechar el momento de la comida para alimentarse y conversar. También tenemos que fomentar que las comidas se hagan en la casa con todos los actores y aprovechar para incorporar hábitos saludables, como el consumo de frutas y verduras, las carnes magras.

Hay que buscar la forma de embellecer las comidas para que los chicos consuman verduras. No es fácil, todo lleva su tiempo; el cambio es de a poco y con paciencia. Un gran paso es incorporar una verdura por semana.

 
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