ANÉCDOTAS DEL TAXI | Esto no tiene precio

Por David Bukret.

07/10/2017 -

Lo de él era chiquito.
Lo de él, era simple. 
Lo de él, es algo tan natural, pero no lo podía hacer. 

Juan Ramón tiene por nombre este muchacho, que vive en la ciudad, pero trabaja en el campo. En el campo de otras provincias... de otros pagos. En Balcarce, con la papa, manzanas en Río Negro, arándanos en Entre Ríos, pistachos en La Rioja, frutillas en Lules, Tucumán, nueces en Catamarca... La cuestión es que pasaba tantos días fuera de su casa, que a Marito, su único hijo, prácticamente lo vio crecer "por fotos".

María Mercedes, su esposa, hace todo lo necesario para administrar la platita que su marido trae para el humilde hogar...
   

-¡No me falta nada, amigo, eh! - me dice, -pero hay algo que me gustaría hacer, y nunca lo he podido cumplir... ¡Y HOY LO VOY A LOGRAR!
Venía justamente de uno de esos viajes de trabajo. Sudado, bolso mugriento, piel quemada, pero sonriente... 

-Y... ¿qué es lo que tanto quieres hacer, amigazo? -Le pregunté, temiendo que planificaba una locura.

-Esperar y acompañar a mi hijo a la salida de la escuela.

-¡EH... QUÉ LINDO CHE! Y... ¿él sabe?

-No. Él no, pero mi mujer sí. 
Los ojos se le escapaban por la ventanilla, y faltaban más de diez cuadras... Eran las 17:20hs, y a las "y media" salía el changuito.

-¿No se puede apurá un poquito, jefe?

-Si capo, con gusto.

No les puedo relatar la alegría de ese niño... No les puedo transmitir lo que yo sentí... 
Dejó su bolso en el auto, porque supuestamente seguirían viaje conmigo.

    Cuando se acercan les pregunto:

-¿Viven lejos de aquí?

-Y... unas nueve cuadras, patrón.

-¿Estás muy cansado?

-Ya me pasó. ¿Por qué?

-Vayan caminando.

-¡SI, QUENÓ!

-¡Si hermano, VAYAN CAMINANDO!

La verdad no recuerdo cuánto fue la tarifa, y me parece que en la prisa no me pagó.

Pero la postal de verlos regresar, de la mano, a los "tirones" cómo dos niños, NO TIENE PRECIO.


 
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