Padre Koffi Gilbert OPINA SANTIAGO

Compromiso cristiano

Por el padre Gilbert - Párroco de Ma. Auxiliadora

15/10/2017 -

Somos bautizados, somos cristianos, pero no debemos olvidar que tenemos un compromiso con Dios y con los demás. Es una invitación de Jesús para imitarlo, para no dejar de lado todo lo que Él ha hecho y mostrar el amor de Dios. Por eso Juan 6.51.69 dice: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo. Disputaban entonces los judíos entre sí: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Jesús les dijo: En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tenéis vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestro antepasado, que lo comieron y murieron. Así habló Jesús enseñando en la sinagoga, al escuchar los ciertos números de discípulos. Jesús dijo: Ese lenguaje es muy duro, quien quiera escucharlo”.

Jesús se dio cuenta de que los discípulos criticaban su discurso y dijo: ¿Les desconcierta lo que he dicho? ¿Qué será, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir al lugar donde estaba antes?

Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.

Después de la multiplicación de los panes y de mostrar que es el hijo de Dios haciendo los milagros, mandará a sus discípulos a la misión. Y hoy nuestro compromiso como cristianos es ir al encuentro de muchas personas que viven crisis de fe, espiritual. Hay que creer en Dios de verdad. Él ha de ser amado con todo nuestro ser, como lo único realmente importante como lo que da sentido a todo lo demás.

Algunas personas gustan de las grandes ceremonias, otras de sus propias devociones y rezos y otros de realizar obras generosas.

Jesús también vive esa realidad y no quiere que vivamos lo que no es. Por eso, en el libro de Hebreo 10.5.7 dice: “No quieres sacrificios ni ofrendas, sino que me has dado un cuerpo. No te agradan los holocaustos ni las ofrendas para quitar el pecado”. Entonces dije: “Aquí vengo, tal como está escrito de mí en el libro, para hacer, oh Dios, tu voluntad”.

No hay que mezclar, hay que buscar lo que es bueno al ser humano. No somos únicamente cristianos en los templos, capillas, grupos o movimientos, afuera también. Hay que cambiar de mentalidad y no quedarse en la rutina. Hay que nacer de nuevo y ser una nueva creación.

No debemos dejarnos engañar. No vale la pena detenerse en los que no han hecho otra cosa que cambiar de palabra.

Hoy podemos aprovechar para hablar del Día de la Madre. Nadie ha nacido sin madre, ni siquiera el hijo de Dios. Ser madre es un compromiso cristiano de dar vida, cuidarla, protegerla y cuidarla. Ser madre es una decisión libre; ser madre compromete a las madres de merecer esa consideración. Ellas deben imitar a la Virgen María que se preocupaba con serenidad y paz. Las madres deben luchar y enfrentar las realidades buscando el bien. Dios no abandona, y Nuestra Madre, la Virgen María está siempre para ver lo que falta.

Nosotros, hijos e hijas debemos orar por nuestras madres.

Felices ustedes madres, que han dado la vida, que han cuidado la vida.

Que nuestro compromiso cristiano sea un compromiso para buscar el bien de nuestros hermanos. Luchar por la justicia, por las diferencias, por las discriminaciones, por los necesitados.

Hoy vamos a pedir a Jesús y a la Virgen María que podamos decidir con compromiso sincero, buscando el bien de nuestros hermanos. Amén.

 
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