El Evangelio EL EVANGELIO DEL DOMINGO

Ya viene el esposo, salgan a su encuentro - Mateo 25, 1-13

PBRO. MARIO RAMÓN TENTI

12/11/2017 - La escena descrita pertenece a la vida real de Palestina. Se trata de una fiesta de boda, uno de cuyos ritos principales era el traslado de la novia a la casa del novio. La ceremonia comenzaba con la ida del novio a la casa de la novia para llevarla desde allí a la nueva casa. Las amigas de la novia esperaban con sus lámparas a que llegue el novio, para acompañar a la comitiva a la nueva casa, donde tendrá lugar la fiesta. El retraso se explica si tenemos en cuenta las negociaciones entre el padre del novio y los parientes de la novia a fin de concretar la boda: tanto unos como otros debían quedar conformes con lo acordado. Dicha negociación cumplía una importante función social, ya que buscaba mantener el honor de ambas familias. Las parábolas tal como han llegado hasta nosotros han pasado por un proceso de transmisión oral y escrita y de reelaboración literaria a partir de la situación histórica de la comunidad donde fue escrita, sus necesidades eclesiológicas y la visión teológica del redactor. En boca de Jesús la “parábola de las diez vírgenes” tenían como horizonte la llegada del Reino de Dios y no la venida del Señor en la parusía. La llegada del Reino se compara con una de las celebraciones más alegres y festivas, la fiesta de bodas. Los oyentes de Jesús la entenderían como un llamado a no perder la oportunidad de participar en la gran fiesta del Reino. En la versión de Mateo, la parábola se ha convertido en una exhortación a estar preparados para la venida de Jesús que puede tener lugar en el momento menos esperado (a medianoche). La mención del retraso del esposo y la exhortación con que concluye: “velen porque no saben ni el día ni la hora” son adaptaciones redaccionales de Mateo que quiere despertar a su comunidad de la apatía. En el contexto actual, el que llega es Jesús, y la diferente actitud de los dos grupos de muchachas ejemplifica las diferentes situaciones que se daban en su comunidad. Para Mateo, estar preparado significa escuchar y poner en práctica la palabra de Jesús, que pueden resumirse en el mandamiento del amor. El retraso de la vuelta de Jesús no puede conducirlos al adormecimiento y al descuido, ni puede hace que los discípulos se desentiendan de sus compromisos. Al contrario, la certeza de su venida debe impulsarlos a un compromiso activo, que consiste en poner en práctica sus enseñanzas, cumpliendo fielmente una misión recibida y ayudando a quienes son más pequeños entre los hermanos del hijo del hombre. Conclusión Al igual que Mateo, quizás hoy, algunos sectores de cristianos quieran despertar la conciencia adormecida de sus comunidades a través de un discurso amenazador: ¡ojo que puede venir el Señor y encontrarlos sin aceite para la lámpara! y dejarlos fuera de la boda. Me parece, sin embargo, que habría que volver a darle a esta parábola el sentido que le dio Jesús: el Reino es una fiesta a la que todos están invitados. El proveerse de aceite para la lámpara, es decir, el poner en práctica las enseñanzas de Jesús, sobre todo el amor a los hermanos debe ser un signo del deseo de entrar en su Reino y de la alegría de compartir el mismo proyec t o del Señor.

 
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