Puntos de Vista DRA. CECILIA PARISINI-OTORRINOLARINGÓLOGA

“Las lesiones en el oído suelen ser irreversibles, y tener distintos grados de intensidad, hasta la pérdida de audición”

26/11/2017 -

Está comprobado que el ruido de la pirotecnia causa daño. El oído tiene un nivel de seguridad, dentro de lo que puede soportar para que no provoque lesión, de 90 decibeles. Como para orientarnos, una conversación normal en una habitación está entre los 50 y los 60 decibeles; y una voz gritada son 85. Ese es el rango que el oído aguanta sonidos sin tener lesiones. Por arriba de ese umbral, ya es factible de que se produzcan daños.

Si hablamos específicamente de la pirotecnia, un petardo puede estar alrededor de los 140 y 145 decibeles, una bomba de estruendo está entre los 190. Eso provoca lesión instantánea, con traumatismos agudos. Eso lesiona las células del órgano de corte, que es el órgano encargado de la parte neurológica de la audición.

Las lesiones suelen ser irreversibles, y pueden tener distintos grados de intensidad, hasta la pérdida total de la audición. Además pueden aparecer acúfenos o zumbidos, que son sonidos que se van escuchando dentro del oído, los cuales pueden ser temporales o definitivos.

Hay veces que cuando estamos expuestos a sonidos altos, después queda la sensación de un silbido en el oído. En este sentido, si la agresión no fue demasiada, desaparece; pero si no, queda para siempre.

Las señales más concretas de una lesión son la pérdida de la audición, o la disminución de la misma. Generalmente, el daño acústico es bilateral, porque son los dos oídos los que están expuestos al ruido.

Otra lesión que puede aparecer en el caso de que la exposición haya sido muy cercana, y por la gran presión que tiene la onda sonora dentro del oído, es la perforación en la membrana timpánica, y eso se manifestará con otorragia, que es la salida de sangre del conducto, pérdida de la audición, dolor y pérdida de la sensibilidad auditiva.

Además de que una persona pierde la audición porque se presentan lesiones en la parte neurológica del oído, hay que pensar en el paso de los años porque a medida de que van pasando, el cuerpo se deteriora y el oído también. Y cuando ya hay una pérdida de audición cuando la persona es joven, no hay que olvidar que con el paso del tiempo seguirá perdiéndola. Estas consecuencias traen muchas dificultades en la vida diaria, ya que no se puede comunicar, lo que lleva a aislarse, se pierde efectividad en el trabajo, y muchas otras cosas.

Los niños son los más susceptibles a tener este tipo de lesiones. No hay estadísticas que digan que los chicos sufren más lesiones que los adultos, pero vemos que es así.

Sin embargo, creo que va cambiando la mentalidad de la gente, y van dejando de lado el uso de la pirotecnia, por suerte, porque como ahora se difunde todo el daño que provocan, la gente lo está entendiendo.

RECOMENDACIONES

Para evitar daños en la audición, hay que impedir fundamentalmente que los niños manipulen pirotecnia; a los bebés o personas con autismo, principalmente colocarles auriculares (que toman todo el pabellón); y mantenerse a una distancia prudencial de los estruendos.

Nosotros vemos más consultas por lesiones en esta época del año. Más que nada se acercan por acúfenos, que es algo muy molesto, y muchos pacientes que relacionan su aparición con el estallido de alguna bomba o petardos.

Perder la audición por este tipo de accidente no es común, pero en Santiago ocurre más de lo que quisiéramos.

Muchas veces no podemos determinar cuáles son las causas por la que la hipoacusia aparece, y por ahí cuando se hace una audiometría de control, aparece la lesión, que ya fue generada hace mucho tiempo.

 
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