Puntos de Vista EL LAMENTO SIN FIN

“La gente no toma conciencia; hay papás que han perdido sus hijos en accidentes de moto y conducen sin protección”

GRACIELA GRAMAJO | (Asociación Martín Gramajo)

03/12/2017 -

Muchas veces los familiares no tenemos conocimiento del funcionamiento de los hospitales y del gran sacrificio que hacen los médicos para salvar vidas, y exigimos que nuestro familiar esté bien, que se recupere pronto. No aceptamos el proceso profesional que por lógica tienen los médicos y exigimos mucho.

No nos damos cuenta de la dimensión de los gastos, de la entrega profesional de ellos, porque aún haciendo todos los esfuerzos que hacen los médicos para operar, para reconstruirlos, quizás esos paciente igual mueren. Muchas veces los familiares no logramos entender por qué a pesar de las intervenciones, el paciente se muere.

Entendemos que con una operación, el médico nos promete salvar esa vida y no es así. Ellos hacen hasta lo imposible para salvar esa vida. Y ni hablar de las obras sociales. El Estado muchas veces debe hacerse cargo y los propios médicos colaboran para que puedan llegar las prótesis a tiempo. Pero para las obras sociales, el accidentado deja de ser su afiliado, no están presentes ni dan respuestas.

INCONSCIENCIA

Pero a pesar de todo esto, del esfuerzo de los médicos, del trabajo en los hospitales, la gente no toma conciencia. Hay papás que han perdido sus hijos en accidentes de tránsito, y se manejan en motos sin casco, y llevando a otro de sus hijos sin ninguna protección.

Este análisis escapa a los sociólogos, psicólogos e incluso a nosotros, porque no podemos creer lo que vemos. Ni siquiera se les instala el miedo y eso es realmente preocupante. Cuando una persona se accidenta, llegan los familiares al hospital y empezamos a exigir todo.

Pateamos, golpeamos todo, y nos volvemos agresivos. No entendemos la situación. Hoy los médicos explican que deben hacer listados para las operaciones, y nosotros vamos con un paciente que ha surgido de la irresponsabilidad a perturbar al que tiene una verdadera urgencia, una real enfermedad y necesidad de una cirugía.

REACCIONES

Generalmente, suelo ser rechazada por mis comentarios y por la forma de ver el tema. Yo planteo a los padres que perdieron sus hijos, hacer un análisis. Siempre parto de mi historia. Yo le compré una moto a mi hijo y no le compré el casco. Un día lo tenía sentado en mis piernas y al otro día lo estaba sepultando. No lo podía entender.

Cuando él se accidentó, el médico que lo atendía me dijo claramente cómo fueron las cosas y me sirvió para entender. “Tu hijo no llevaba casco, si lo hubiera tenido puesto, se salvaba”. Eso me sirvió para entender y ver qué podía hacer. Entonces, hoy en día hago este análisis, pero la mayoría de los familiares andan con la foto del hijo en las remeras y carteles, reclamando justicia, y no se hacen cargo de nada. Yo me hice cargo en su momento de lo que le pasó en mi hijo, pero nunca me sentí culpable.

Yo me hago cargo de no haber sabido la importancia del uso del casco. Hoy mis otros hijos se manejan en moto, y yo jamás les dije que no lo hicieran. Sí que hagan con responsabilidad. Por experiencia o por conciencia, ellos ya lo tienen adquirido y antes de agarrar la llave de la moto, buscan el casco.

Entonces, yo a la gente le planteo el tema desde el lado de “dejar de reclamar tanto y hagámonos cargo de los que no hemos hecho”. Yo logré una campaña nacional sobre el uso del casco, he logrado que a nivel nacional se entreguen cascos gratuitamente, que el Gobierno de la provincia tenga la misma campaña. Pero lamentablemente, se le regala casco a la gente y los venden.

Cuando les hago ver la realidad, muchos se molestan y se alejan de nuestro grupo. A mí me cuestionan mucho por mis planteos, pero hablo desde la experiencia, no estoy improvisando nada.

Tenemos que hacernos responsables de las cosas, de lo que pasa y no echarle la culpa a todo el mundo. Hacen protestas, salen a marchar por aquel que murió en una picada de motos, pero salen de las marchas y se vuelven a sus casas en motos, sin casco. No tiene conciencia.

 
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