Mundo OPINIÓN

Crisis humanitaria en Yemen

Pedro José Basbús Magistrado / Profesor asociado cátedra de Derecho Internacional Público, Ucse.

07/12/2017 -

E l movimiento insurgente hutí que controla la capital y el oeste de Yemen mató este lunes al ex presidente y hombre fuerte del país durante la mayor parte de las últimas cuatro décadas, Ali Abdullah Saleh, lo que ahonda aún más la guerra y lo que la ONU ya definió como la peor crisis humanitaria del mundo en la actualidad.- Antecedentes En una prieta síntesis, trataré de explicar los motivos por los cuales en Yemen, un olvidado país de la península arábiga, se ha desatado una de las peores crisis humanitarias que ya incluye a más de 20 millones de personas al borde la hambruna.- La actual República de Yemen surgió en el año 1990 tras la unificación de la República Árabe de Yemen (vgr. Yemen del Norte) y la República Popular Democrática de Yemen (Yemen del Sur). La primera alcanzó la independencia en 1918 con la división y partición del imperio otomano, mientras que los británicos mantuvieron el control en el sur del país hasta 1967, cuando nació Yemen del Sur. Los dos países se unificaron formalmente como la República de Yemen en 1990. Un movimiento secesionista en el sur fue rápidamente disipado en una breve guerra civil en 1994. En el año 2000, Yemen y Arabia Saudita estacblecieron la delimitación definitiva de sus fronteras. Yemen es el país más pobre de Oriente Medio. Se dijo que es un país en vías de desarrollo (aunque en opinión del suscrito es meramente "fronterizo"). Bajo el gobierno del presidente Alí Abdullah Saleh, Yemen fue descrito como una cleptocracia (o dominio de los ladrones). Asimismo, Yemen estuvo en crisis política desde el año 2011, comenzando con las protestas callejeras contra la pobreza, el desempleo, la corrupción y el plan del presidente Saleh de enmendar la Constitución y eliminar el límite del mandato presidencial, convirtiéndolo de hecho en presidente de por vida.- El país no estuvo exento de los movimientos de protestas que comenzaron con la denominada "Primavera Árabe" empero y conforme este último movimiento se diluyó en el tiempo, lo que había principiado como un atisbo de cambio, en el mismo tiempo colapsó. El presidente Saleh renunció y los poderes de la presidencia fueron transferidos al vicepresidente Abd Rabbuh Mansour Al Hadi, quien fue elegido oficialmente presidente el 21 de febrero del año 2012 en una elección de una sola persona. El proceso de transición fue interrumpido por los conflictos entre los Hutis o Houthis y el movimiento Al Islah. Dable es decir que los Houthis (Hutis o Huzíez) son un grupo insurgente de raíz zaidí/chiita que opera en Yemen y que, sorprendentemente contiene en sus filas a partidarios sunitas (que se encuentran en las antípodas de los chiitas). Por su parte el movimiento Al Islah, es el principal partido opositor. Es de destacar que, asimismo, Yemen soportó la insurgencia de Al Qaeda y luego del denominado Daesh o Estado Islámico. En septiembre del año 2014, los Houthis se apoderaron de Saná (capital de Yemen) declarando más tarde el control del país después de un golpe de estado. Esto resultó en una nueva guerra civil y una intervención militar dirigida por Arabia Saudita para prevenir el colapso del gobierno incipiente de Hadi. Partidos políticos La composición del sistema de partidos en Yemen hegemónico aunque la existencia y competencia con otros partidos ha estado presente desde la unificación del Estado. El partido hegemónico, y por lo tanto el del régimen desde 1982, es el Congreso General del Pueblo (GPC por sus siglas en inglés). Fue formado por el presidente y su grupo político años después de la creación de la República Árabe de Yemen. Sirvió para justificar los intereses del Estado en múltiples instancias y no admite competencia política real. El Al Islah es el partido islamista, compuesto por una facción de los Hermanos Musulmanes, tribus y la rama sunni Salafi (vgr. Movimiento político y religioso fundamentalista sunnita que propone el retorno a los orígenes del islam como medio de extender la ideología del wahabismo saudí y catarí entre los musulmanes). Al Islah surge como una competencia que legitimaba al régimen, tras la unificación de Yemen en 1990, pero poco a poco se separó del control de aquel. Por su parte, el Partido Socialista un rezago de la historia de la colonia en Aden (provincia de Yemen), sirvió como contrapeso al partido de Saleh en 1990, pero perdió fuerza inmediatamente. Actualmente la competencia política está coartada por un sistema electoral que favorece los distritos controlados por el régimen, a pesar de la salida de Saleh de la presidencia. La crisis A partir del golpe de estado en el año 2014 se desarrolló una crisis socio económica que migró en una guerra civil entre dos entidades que reivindican constituir el gobierno yemení. Por un lado los separatistas del sur y las fuerzas leales al gobierno de Al Hadi, con sede en Aden, y por el otro bando los Hutíes y sus fuerzas, leales al ex-presidente Alí Abdullah Saleh. Como se señaló anteriormente, en el año 2011, luego de la serie de rebeliones y protestas acontecidas en todo el mundo árabe, los ciudadanos yemeníes se rebelaron contra el régimen de Alí Abdullah Saleh, mediante una serie de manifestaciones pacíficas que fueron reprimidas violentamente por el gobierno. A pesar de la promesa de una transición de poder ordenada y progresiva, para finales de marzo del 2012, muchos grupos aún continuaban con las protestas en el Estado. La situación política y social del país empeoró a lo largo del 2012, hasta que se logró la destitución del Presidente. La rebelión yemení debilitó el país y permitió la entrada de Al Qaeda y luego del Isis que prometieron cambios en el país que nunca llegaron. Guerra de Yemen El 25 de marzo de 2015, una coalición internacional dirigida por Arabia Saudí lanzó ataques aéreos contra el grupo armado de los hutíes en Yemen, desencadenando un auténtico conflicto armado. Desde entonces, el conflicto se ha ido extendiendo y los combates se han propagado por todo el país. En todo Yemen se cometen crímenes de guerra y terribles abusos contra los derechos humanos, lo que está causando insoportables sufrimientos a la población civil. En este contexto, hay en curso una intervención militar extranjera Operación Tormenta Decisiva que comenzó cuando la coalición de Estados árabes (vgr. Diez estados), liderada por Arabia Saudí emprendió una campaña de bombardeos en territorio de Yemen, el 25 de marzo de 2015 para intentar repeler a las fuerzas hutíes, presuntamente respaldadas y armadas por Irán. Pese a los ataques de la coalición, la mayor parte de las víctimas resultan ser población civil. El 18 de agosto de 2015, Amnistía Internacional (AI) denunció que se cometían crímenes de guerra contra la población civil de Yemen, incluyendo a las fuerzas leales que respondían a Al Hadi en el grupo de los responsables de los mismos. Para sustentar su informe, AI, presentó evidencias de ocho ataques aéreos que mataron a 141 civiles y dejaron heridos a 101. Ambas partes utilizan como armas cohetes de granizo, morteros y artillería considerados imprecisos y que no permiten discriminar objetivos en zonas altamente pobladas. Por ello, AI reclamó al Comité de Derechos Humanos de la ONU la creación de una comisión independiente para investigar estos supuestos crímenes. En la actualidad (noviembre de 2017) continúa el conflicto. A modo de ejemplo se cita la Ciudad de Adén en donde fue atacado un cuartel con un coche bomba, dejando al menos 6 oficiales muertos. Asimismo el día lunes 4 de diciembre, la violencia se incrementó con el asesinato del ex presidente Alí Abdullah Al Saleh, acusado por las fuerzas hutíes de traidor al haber ofrecido una alianza con el presidente derrocado y único reconocido internacionalmente Abdo Rabu Mansur Hadi. El asesinato de Saleh y de parte de su comitiva, ya es considerado, por expertos de la región, como un disparador de una etapa más sangrienta de un conflicto armando que ya ha producido más de diez mil civiles muertos y una crisis humanitaria sin precedentes en la zona. Según la ONU, la coalición encabezada por Arabia Saudita (principal aliada de los EE.UU.) es responsable de la muerte del 60% de las víctimas civiles y el bloqueo aéreo y marítimo está agravando la crisis humanitaria que ya se ha cobrado casi veinte millones de personas al borde de la hambruna y a casi un millón de personas acechadas por el cólera, mientras la comunidad internacional organizada es un espectador casi indiferente del conflicto desatado.- El rol de la Comunidad Internacional En poco más de 25 años, Yemen, un país de 26 millones de habitantes, sufrió la peor guerra civil, un levantamiento armado separatista, una campaña de bombardeo de drones de los EE.UU. en contra de Al Qaeda y, en estos momentos el conflicto que surge como una diatriba entre Arabia Saudita (de mayoría sunnita) e Irán (chiita) y, en medio de esta crisis, asoma la población civil, en su mayoría mujeres y niños, víctimas de la puja geopolítica de potencias regionales.- El interrogante que surge es acerca del rol de la comunidad internacional frente a estas crisis humanitarias. Las crisis de los Balcanes, Ruanda, Myanmar, Darfur, Libia, Siria, entre otros, pusieron en tensión el principio de no intervención plasmado en la Carta de las Naciones Unidas y, especialmente, en la Resolución de la Asamblea General 2625/70.- Emerge, frente a aquel, el concepto de la responsabilidad de proteger, principio que indica que la Comunidad Internacional organizada debe intervenir en crisis humanitarias cuando el propio estado en donde ésta se desarrolla no puede, por su falta de capacidad, o no quiere, por voluntad propia, proteger a su población. Lamentablemente y sin perjuicio del desarrollo de este principio, se observa que la comunidad internacional ha ralentizado su respuesta, ya sea por el recelo propio de cada estado (en donde tienen lugar los acontecimientos) o por el resto de los estados que, por distintos intereses, se abstienen de intervenir o bien por la ausencia de implementar la tan ansiada cooperación internacional que se menciona en la Carta de Naciones Unidas.- La población civil, principal víctima de las crisis humanitarias, requiere de acciones rápidas y soluciones expeditas pues, según el "Grupo de Alto Nivel sobre las Amenazas, los Desafíos y el Cambio", establecido por entonces el Secretario General de la ONU Kofi Annan, en el año 2003, los Estados tiene una obligación erga omnes de tomar, cuanto antes, todas las medidas a su alcance para prevenir o poner fin a las violaciones graves y masivas a los derechos humanos. Es imperativo, por ello, aprehender este principio pues de otra manera, las crisis humanitarias seguirán multiplicándose.

 
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