Discurso de asunción del gobernador de la provincia Dr. Gerardo Zamora

11/12/2017 -

Quiero agradecer en mis primeras palabras al pueblo de mi provincia, que me ha honrado una vez más con su voto de confianza, para ser gobernador de todos los santiagueños a partir de hoy y por los próximos cuatro años. A todos, quiero expresarles que trabajaré con todas mis fuerzas, y como siempre lo hice, pondré en la tarea por ustedes encomendada toda la pasión para hacer las cosas. Pido a Dios que me dé la fortaleza espiritual para cumplir humildemente esta responsabilidad, a Él me encomiendo, para que me ayude a discernir lo correcto, y me otorgue la templanza necesaria para ser herramienta de construcción colectiva. Quiero una vez más convocar a todos y a cada uno de los comprovincianos desde mi compromiso político de unidad santiagueña siempre vigente, porque más allá de cualquier diferencia no podemos desde ningún sector dejar de proyectar, construir y consolidar una senda de crecimiento y progreso para todos, junto con la posibilidad de sueños por realizar y metas por lograr, que son imposibles de alcanzar plenamente si no cultivamos (aún en el más duro de los disensos) sobre el terreno político de las ideas superadoras y en un contexto de tolerancia, respeto y paz social, que nos contenga a todos. Yo soy un militante político y creo en la política como herramienta de trasformación. Por lo tanto entiendo y creo también en la necesaria y madura competencia política, y desde esa madurez democrática que estamos transitando los santiagueños, siempre debemos proponernos un modelo agonista de democracia plural, donde los adversarios confrontan y resuelven democráticamente las ideas en pugna, pero nunca el antagonismo, desde allí no se puede construir nunca; no le sirve a la democracia una antinomia excluyente como agenda política, donde una gran parte de la sociedad ajena a esa pugna queda al mismo tiempo atrapada, desorientada y prácticamente coaccionada a decidir por "hipotéticos extremos" de los cuales ni siquiera se siente parte. No creo en ese "negocio político de dividir". Creo en la política con ideas superadoras. Y además, si la política nos pone una responsabilidad de gestión, más aún, porque entonces hablamos de políticas públicas, que necesariamente deben convertirse en el punto de equilibrio, entre pensamientos o intereses contrapuestos, para romper asimetrías, buscar consensos y mantener la armonía social. Por eso, quiero ratificar una vez más, desde la responsabilidad de gobernar que nos ha dado la ciudadanía santiagueña a nuestro espacio, que somos conscientes de la obligación de poner todo el esfuerzo y la humildad necesaria para no generar grietas en la sociedad santiagueña, de unir para construir y de dialogar para encontrar consensos. El resultado electoral, de histórica participación ciudadana, nos compromete aún más en ese sentido, porque ese fue nuestro mensaje a todos y a cada uno de los santiagueños a lo largo y a lo ancho de la provincia, y en eso también quiero agradecer a todos los militantes que me acompañaron para trasmitir y defender este proyecto de unidad provincial. Les mando un abrazo agradecido. Y no hablo solo de lo electoral, que en definitiva es sólo una pequeña parte del compromiso con un ideal. Son los que siempre están allí, nada les es ajeno: colaborando con las instituciones de su barrio o ayudando los fines de semana a levantar las paredes del salón comunitario de la iglesia o de la casa de la vecina enferma y sin recursos, o ayudando a la comisión de su club para que los chicos hagan deporte y no anden en la calle, o dando clases de apoyo gratis a los niños humildes; o siendo el simple vecino que pasa cada vez que puede por la casa del viejito de la vuelta para ver cómo se encuentra, sabiendo que está solo y enfermo, o el joven héroe anónimo que no deja de hablar todos los días con su amigo de la infancia para ayudarlo a no caer, o salir de la droga o el alcohol… aquel que siempre está, y tiene tiempo para los demás… y teniendo muy poco, siempre es el más solidario, aún con los que lo critican. A ese militante le agradezco, como siempre digo, porque nada le es indiferente, y solo tiene tiempo para construir. No tiene lugar para el odio ni la envidia; a ese que sabe que puede aportar con su granito de arena a la construcción inmensa del futuro y con errores y con aciertos lo único que puede odiar es su propia falta de amor por lo que hace y cree. A los que están allí afuera con algarabía militante y a los miles de todos los rincones de la provincia: ¡Muchísimas gracias de todo corazón!. Tengo la convicción que son más los objetivos que nos unen que los que nos diferencian para seguir construyendo nuestra patria chica, por ellos seguiremos trabajando. No nos vamos a conformar con lo hecho… porque necesitamos poner nuestra energía en lo mucho que falta por hacerse, para no detenernos… y menos aún, retroceder. En este sentido, hoy me toca iniciar una nueva etapa en la continuidad de una idea de provincia que empezamos a escribir en estos últimos años. Por lo tanto, hasta diría que somos previsibles, y hasta el más distraído sabe que no hay sorpresa ni alquimias experimentales en nuestro rumbo. Pero también sabemos que no podemos perder la iniciativa, que estamos obligados a no ser descuidados, para que no nos sorprendan los acontecimientos globales que escapan a nuestra decisión, pero de cuyos efectos no estamos ajenos, sobre todo cuando estos no asoman en términos positivos; allí también pueden estar seguros, que estaremos atentos para defender y cuidar los intereses de la provincia. No hace falta explicar demasiado para comprender que no somos una isla, porque ya nada es aislado ni estanco. Todos somos conscientes, por ejemplo, que cualquier cambio negativo en la economía general impacta directamente sobre las arcas provinciales y repercute también sobre la actividad privada. Sabemos entonces que no podemos eludir de ningún análisis, tanto en las decisiones cotidianas o urgentes como las relativas al mediano o largo plazo, las realidades macroeconómicas y el contexto en el que nos encontramos, sobre todo cuando de políticas públicas se trata. En ese sentido, existe hoy un panorama en el contexto general donde la amenaza del déficit fiscal sostenido por endeudamiento enciende luces de alarma que no se pueden ignorar, y es nuestra responsabilidad cuidar las finanzas públicas junto con la estabilidad del empleo, sin desalentar la inversión privada generadora de trabajo y crecimiento. Quiero darles la tranquilidad entonces, que seguiremos trabajando para mantener una inversión pública que permita sostener a su vez el nivel de actividad económica sin caer en desequilibrios financieros, y mucho menos en endeudamientos costosos para cubrir gastos corrientes, como está ocurriendo, en niveles que ya son más que preocupantes en otras jurisdicciones. También es simple reconocer que no podemos estar ajenos a los efectos de esa realidad macroeconómica sobre los sectores más vulnerables, y es allí por supuesto, donde debemos poner el acento con fuerte vocación social. Esa es una prioridad que la gobernadora a la que acabo de suceder, nos deja con un rumbo bien definido, desde donde debemos continuar y al que me comprometo a profundizar con la misma vocación de servicio. Pido también la ayuda para eso, a todos los santiagueños, porque es fundamental trabajar en forma unida y solidaria para lograrlo. No vamos a dejar de invertir con convicción en ello… es más, vamos a duplicar esfuerzos para que programas provinciales tan importantes y revolucionarios en todos los aspectos, como el de la vivienda social -que está basado en principios dignificadores y de integración- sigan generando en nuestra provincia una nueva vida y un mejor futuro para tantas familias santiagueñas que aún lo necesitan. No puedo dejar de reconocer, y aclaro -que si a cualquier persona le es difícil intentar un juicio de valor, cuando se trata de uno mismo, créanme que es igual de difícil, cuando se trata de alguien más que cercano-… cualquier concepto mío puede apreciarse como parcial o subjetivo, seguramente. Es lógico, si tengo que hablar de alguien a quien amo, con quien formé una maravillosa familia y admiro profundamente como mujer... Eso me puede dejar fuera de la objetividad necesaria a la hora de hablar de la exgobernadora aquí presente, pero no puedo dejar de subrayar la importancia de lo hecho en estos cuatros años. Yo sé, y puede dar fe el Gabinete que la acompañó, y especialmente el equipo económico… que encasillar la impronta de su gestión casi exclusivamente en el tema social sería no ser justos. No porque la tarea social sea un tema menor, al contrario… pero simplificarla de esa manera, sería al menos no tomar real conocimiento del trabajo silencioso, cotidiano, ordenado, y hasta diría meticuloso a la hora de administrar. Cuidar gastos, modificar sistemas de control para trasparentar y gestionar con más eficiencia permitió ahorrar mucho, sin tener que tomar medidas de ajuste sobre los servicios fundamentales. Su capacidad y su visión en ese sentido fueron determinantes en la gestión de estos últimos cuatro años, durante los cuales nuestra provincia, aún en un contexto de economía inflacionaria para los egresos y recesiva en materia de ingresos pudo cumplir metas presupuestarias, siendo una de las pocas que no tuvo déficit fiscal… y permitió que además, sin recurrir a endeudamiento alguno, mantuviera un alto nivel de inversión en infraestructura básica y de servicios, y con ello también el nivel de actividad económica, para que no decayera el empleo en la industria, la construcción, el comercio o el turismo, entre otros. Sin ese trabajo ordenado y eficiente a la hora de administrar los recursos, las cuentas públicas habrían caído en rojo, y hubiera sido imposible la concreción de muchos logros, como la estabilidad laboral de miles de trabajadores públicos, ascensos masivos en dos ocasiones durante su mandato, el blanqueo de todas las sumas provinciales en negro del sector docente; que se hayan seguido construyendo edificios educativos, centros de salud, deportivos, culturales, o viviendas, rutas, plantas de agua potable, y tantas otras concreciones que demandaron una inversión provincial, como la carrera de Medicina, entre muchísimos ejemplos que podría estar mencionando aquí por horas… A eso también me refiero cuando esta gestión que estamos asumiendo hoy aquí, con usted querido vicegobernador, partirá desde una vara muy alta, para seguir construyendo a partir de allí lo que aún resta por hacer... Y aunque me cueste expresarlo entonces, puedo decir sin temor a equivocarme, porque la he visto trabajar todos y cada uno de estos días -sin dejar de ser madre, esposa y una mujer santiagueña simple y sensible- que esta gestión nos deja una huella que ya nadie podrá borrar, como ejemplo para muchos. También está claro que, mirando hacia adelante, queda un largo camino por crecer, pero con la misma energía que hemos comenzado a ejecutar un plan estratégico en el que muchos académicos y profesionales nos ayudaron a proyectar con desinterés y amor por nuestra tierra hace mucho más de una década, quiero que esta etapa sea iluminada desde un espacio cada vez más institucionalizado, democrático y diverso de pensamiento, discusión y construcción… donde desde la juventud innovadora, hasta la experiencia de los que quieran aportar, desligando cualquier interés subalterno y coyuntural, convierta a nuestra provincia toda en un gran espacio de acción y pensamiento. No podemos dejar que la coyuntura no nos permita planificar y sortear obstáculos a la hora de implementar ideas superadoras, mientras vamos abriendo también, cada vez más la evaluación de las políticas de Estado. Porque necesitamos no perder nuestro potencial y mucho menos paralizarnos por miedo a equivocarnos a la hora de hacer. Las nuevas generaciones están accediendo a herramientas tecnológicas y canales del conocimiento que hasta hace poco ni siquiera existían, y creo que el mejor instrumento para consolidar un verdadero desarrollo sustentable se encuentra en la base de una sociedad más participativa, con pluralidad de ideas y actitud proactiva. En ese sentido, ya hemos empezado a avanzar y se han ido concretando en nuestra provincia espacios físicos e institucionales de importante nivel, que se expresan y visibilizan a través de nuestras, exposiciones, capacitaciones e incluso eventos de extraordinaria participación y calidad … quiero también convocar en esta idea a todos!!... Y así, como aseguro siempre, que no encontrarán tiempo en mi persona para debatir sobre agravios o contestar descalificaciones políticas, me comprometo en esto, para que cuenten con mi oído y mis ganas de acompañar a todos los sectores de las actividades productivas, del emprendedurismo, las fuerzas vivas y empresariales que quieran invertir y desarrollarse aquí, en nuestra provincia... Porque vale la pena, nunca será una mala inversión poner tiempo, conocimiento o recursos en nuestro propio y querido Santiago del Estero desde la iniciativa del sector privado, al cual debemos acompañar para desarrollar nuestro potencial. Queridos comprovincianos, quiero por último expresarles que estoy convencido que somos capaces, que podemos desarrollarnos como provincia, tenemos bases sólidas, y un camino recorrido, donde hemos demostrado los santiagueños, durante estos últimos años, que se puede lograr gobernabilidad, que se puede conjugar estabilidad y cambio; y que también puede coexistir competencia política con paz social. Pero además… que hemos empezado a revertir esa idea por mucho tiempo instalada, sobre el descalificante pronóstico de "inviable" adjudicado, o la propia resignación de lo imposible, para empezar a mostrar con orgullo que podemos progresar… y hacerlo además, sin perder nuestra identidad (esa expresión del "ser santiagueño" a la cual no debemos renunciar jamás) para avanzar, sin que nos autoimpongamos límites a nuestros sueños y a nuestras legítimas aspiraciones. Sabemos que podemos seguir desarrollándonos y creciendo en todos los sentidos, si tenemos fe en nuestras propias fuerzas y en nuestras propias decisiones. Allí entonces nos iluminan, como Pueblo que recién camina sus primeros dos siglos, las palabras del papa Francisco a los jóvenes: "No entierren los talentos, no tengan miedo de soñar cosas grandes", y ¡¡Santiago tiene ambas cosas!!. Ruego a Dios nos guíe y nos acompañe siempre, para que podamos concretar con amor y alegría todos nuestros sueños, para felicidad de todos los santiagueños.

¡Muchas gracias!

 
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