Mensaje de los obispos, en vísperas de Navidad

21/12/2017 -

La Navidad está cerca, Jesús viene a nuestras vidas a mostrarnos cuánto nos ama Dios, a traernos la certeza del perdón, a vendar los corazones heridos, a traer el anuncio de la Buena Noticia a los pobres. Es una reafirmación de esa verdad que atraviesa toda la Biblia: la predilección de Dios por los pobres, por los niños, por los más frágiles. Éste es el camino que el Señor sigue eligiendo hoy para actualizar su presencia en la humanidad: viene a través de una familia, viene en la pobreza, en la fragilidad, lejos de las comodidades de los poderosos, en el silencio de la ternura de una mamá y un papá, busca un lugar entre nosotros, en nosotros.

Nos toca celebrar esta Navidad como argentinos hoy. Tenemos que hacerle un lugar a Jesús. Y nos sorprende nuevamente así, enfrentados, sin haber aprendido a recorrer el camino del diálogo maduro para resolver nuestros problemas, situando nuestra mirada en los más pobres, en los más frágiles.

La Navidad es la muestra de que es posible recorrer los caminos más difíciles y casi inalcanzables para ese diálogo. Dios se hizo hombre, el cielo se ha unido a la tierra. Dios se ha revestido de nuestra humanidad herida por el pecado. Toda distancia se puede acortar para encontrarse con el otro buscando la paz, que nace de la justicia, de la verdad, del respeto por el otro como criatura e hijo de Dios. No se puede encontrar la verdad y la justicia con una piedra en la mano o disparando un arma, ocultando el rostro, olvidando que somos hermanos. No podemos encontrarnos como hermanos si seguimos descalificándonos con esa nueva forma de violencia que son los mensajes agresivos y tendenciosos que dejamos en las redes sociales.

Navidad es ocasión para bajar las armas, soltar la piedra que tenemos en la mano, disponernos que Dios nos limpie el corazón de todo interés mezquino, de toda soberbia. Vayamos al encuentro del otro. Como Jesús que se atrevió a acercarse a nosotros totalmente indefenso para hacer nuevas todas las cosas.

“Parece necesario repetirlo: únicamente a través del respeto por las instituciones democráticas, que garantizan un diálogo al servicio del bien común, será posible superar las dificultades que agobian a nuestro pueblo” (Mensaje de la CEA para esta Navidad en paz)

Aquí también, en nuestro querido Santiago, en toda su extensión, delante de Jesús preguntémonos por qué tanta violencia, por qué tan poco aprecio por la vida ajena o propia, por qué tanta desigualdad entre los pueblos y familias, por qué el abandono de los adolescentes y jóvenes sin futuro aparente. Hagamos un lugar a Jesús, por el diálogo y el encuentro sincero y hagamos posible una paz auténtica.

Queremos alentar y bendecir la entrega cotidiana, muchas veces silenciosa de tantos voluntarios que día a día dan su tiempo y su vida para concretar el sueño de una vida mejor para sus hermanos. Bendecimos y alentamos el testimonio de tantos bautizados y personas de buena voluntad que con su trabajo y su esfuerzo están construyendo la paz. Que nada los desanime. En este camino nos acompañan y bendicen Jesús, María y José.

¡Feliz Navidad! y bendito Año Nuevo. 

Nos toca celebrar esta Navidad como argentinos hoy. Tenemos que hacerle un lugar a Jesús. Y nos sorprende nuevamente así, enfrentados, sin haber aprendido a recorrer el camino del diálogo maduro para resolver nuestros problemas, situando nuestra mirada en los más pobres, en los más frágiles”.

 

Sus Pastores

P. Vicente, P, Enrique, P. Melitón.


 
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