Opinión OPINA SANTIAGO

La importancia de las instituciones deportivas y artísticas en la formación de los jóvenes

Por Marcelo Arambuena. Presidente de Proyecto Padres

05/02/2018 -

Las instituciones pasaron a formar un papel muy importante en la construcción de identidad para los jóvenes, sobre todo si esto fue instalado desde edades tempranas. Los clubes, las escuelas deportivas y academias, reflejarían en gran parte una proyección a la vida misma, ¿por qué decimos esto? En estas instituciones deportivas encontramos un profesor a quien hay que responder, un horario que cumplir, ciertas normas que respetar, un grupo de pares al cual me tengo que adaptar y en especial un cuidado de mi cuerpo y del otro como práctica cotidiana. Todas estas instancias calan muy profundo en la identidad y formación de niños y jóvenes, y en especial si lo hacen en forma cotidiana y sistemática. En la sana competencia se aprende a ganar y perder, "el perder" me enseña que tengo que prepararme y esforzarme un poco más. Por eso, en este sentido, el competidor nunca pierde, siempre te deja una enseñanza, y al que le tocó ganar, aprende también a respetar y honrar a su contrincante convirtiéndose, en los mejores de los casos, en grandes amigos. La práctica cotidiana le enseña que, con sacrificio, entreno permanente y trabajo en equipo, se logran los objetivos esperados; estas vivencias quedan marcadas para siempre y sirven de proyección para la vida misma. Por ejemplo, en su vida laboral tengo que respetar a una autoridad, cumplir un horario y adaptarme a ciertas normas que esa empresa así lo establece. En sus estudios aprende que para lograr mis metas muchas veces tengo que renunciar a ciertos placeres para lograr mis objetivos que dependen de mí mismo que luego se transformarán en placeres más gratificantes y significativos. Estas prácticas logran en los jóvenes mayor tolerancia a la frustración, por lo consiguiente son capaces de superar obstáculos que por circunstancias de la vida se pueden presentar, aprenden a valorar las cosas de una forma diferente y son menos propensos a tomar decisiones drásticas como el ingreso a las drogas y el suicidio porque lograron valorar su cuerpo y su persona, dándole un verdadero sentido para la vida misma. Por otra parte, las instituciones artísticas, llámese academias de danzas, enseñanza en instrumentos musicales y actividades plásticas, cumplen en gran parte el complemento identitario para los jóvenes. Pensemos que todos tienen diferentes habilidades y gustos, lo importante es encontrar lo que a ellos los haga sentir mejores y felices, pero para eso es necesario presentarles la posibilidad de probar y vivenciar y aquí es clave la función de los padres en acompañarlos y presentarles posibilidades hasta encontrar la actividad más adecuada, aunque luego cambien. Este tipo de actividades le permite un estar y un sentido a su vida presente y futura, el joven necesita ser "parte de" y hay que aprovechar todas sus capacidades para que la ponga al servicio y la potencialice. El no tener esa posibilidad guiada y acompañada por el adulto es muy probable que encuentre otro tipo de estar y de pertenencia como son los grupos marginales o como decimos en general las malas juntas. Estos grupos también necesitan un estar y una forma de vida, pero lo hacen en general trasgrediendo las normas, armando bandas delictivas y organizando todo tipo de estrategia para lograr sus cometidos, sin importar las consecuencias y en especial la otra víctima. Por lo general se sienten marginados y sufren cierto grado de angustia buscando la salida más rápida como es el consumo excesivo de alcohol y otro tipo de drogas más peligrosas para encontrarse en otro tipo de estado y muchos de ellos encontrando una muerte segura. Construir una conciencia corporal saludable depende de muchos factores que entren en juego, principalmente de la familia, la escuela, los clubes, el grupo de amigos, la iglesia, los medios de comunicación y un estado presente que le posibilite un contexto favorable.

 
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