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Se apropiaron de él cuando era bebé en Añatuya y apareció 31 años después en Nueva Jersey, EE.UU.

Al nacer fue inscripto en Colonia Dora con el apellido de un matrimonio de Buenos Aires que se lo llevó de Santiago. Tras conocer acerca de la apropiación sufrida, inició la búsqueda de su verdadera familia.

- 04:00 Interior

AÑATUYA, Taboada (C) Emiliano Soreira tiene 31 años, nació en Añatuya, pero desde los 2 vive en la ciudad de Nueva Jersey, Estados Unidos, donde radicó con quienes hasta hace algunos días creía que eran sus padres biológicos, Graciela y Marcial Soreira.
Luego del impacto emocional que le significó saber la verdad, tomó la decisión de conocer sus raíces.
Los únicos datos ciertos que tiene sobre su origen es que nació en agosto de 1980 en el Hospital Zonal de Añatuya y que su madre biológica sería de la zona de Colonia Dora o Villa Salavina. Fue inscripto en el Registro Civil de Colonia Dora con el nombre y apellido que le dio la pareja que había llegado de Ciudadela Norte, Buenos Aires.
Para dar con su madre biológica, Emiliano creó una cuenta en una red social, pero la misión no es sencilla. Lo único que le revelaron quienes lo criaron es que su mamá tenía entre 16 y 20 años. ‘Era morocha y joven’ le habrían confiado, y que ‘sus padres la habrían obligado en entregarlo en adopción’.
EL LIBERAL se contactó con el joven, quien no dudó en hacer conocer su historia: ‘Mi madre biológica sería de la zona de Colonia Dora o de Villa Salavina. Nací en el Hospital de Añatuya, y lo único que sé, es que mi mamá me dio en adopción el 11 de agosto del año 1980 a una pareja de Buenos Aires. Quienes firman la partida de nacimiento son los testigos Zacarías Tévez, Serafín Domínguez y el encargado de Registro Civil, José Artin’.
Emiliano indicó además que fue entregado cuando tenía tres o cuatro días de vida, por lo que supone que su nacimiento se produjo entre el 5 y el 8 de agosto.
En el año 1982, su nueva familia se trasladó a los Estados Unidos. Emiliano relata que su madre adoptiva es ‘de tez blanca, ojos azules, de origen italiano, y mi viejo es morocho, de la provincia de Córdoba’.
Siempre rondó en su cabeza la idea de que podría ser adoptado, pues asegura que prácticamente no tiene parecido físico con quienes creía que eran sus verdaderos padres, hasta que hace algunos días se confirmaron sus presunciones.
‘La semana pasada le pregunté a mis padres si yo era adoptado, y me lo negaron, aunque después me dijeron la verdad yo ya sabía que era adoptado, pues no me parezco a nada a ellos’, confesó.
En su afán de encontrar a su madre biológica, consiguió comunicarse vía telefónica con Colonia Dora con la señora Dora Tévez, quien sería esposa de Zacarías Tévez, uno de los testigos que firmaron su acta de nacimiento, pero lamentablemente dijo que no pudo obtener muchos datos ya que se trata de una anciana que muy poco recuerda de aquellos años.
‘Sólo deseo saber quién soy, esto no se trata de rencores, ni de venganzas, ni de reproches, sólo una necesidad para seguir viviendo, ya que esto ha afectado mi salud emocional y física. El otro motivo es para que sepan -sus familiares biológicos- que los busco, y que me haría muy feliz conocerlos. Sólo pido aunque sea eso, tener la oportunidad de verlos, conocer mis raíces, sin reproches ni rencores. Solo saber de dónde vengo’, dijo, casi a modo de súplica.l

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