Para vivir mejor PSICOLOGÍA

Adolescentes: autoconcepto y autoestima

03/06/2018 -

El conocimiento sobre el mundo social del adolescente se ha incrementado en gran medida, debido  al cambio en el estudio del adolescente como un ser individual por un paradigma en el que el desarrollo se produce en entornos sociales.

A los cambios puberales producidos en esta etapa se suman nuevos roles sociales, capacidades cognitivas que se desarrollaran a ritmos diferentes provocando distorsiones.

Se define el autoconcepto como la representación que la persona construye de sí misma tras considerar y evaluar su competencia en diferentes ámbitos. Esta representación conjuga aspectos sociales, relacionados con la comparación con los demás, y aspectos cognitivos vinculados a las diferentes posibilidades de diferenciación e integración de la información sobre el yo.

Los aspectos cognitivos afectan a la organización interna del autoconcepto y los aspectos sociales influyen en la conformación de los contenidos y en la valencia positiva o negativa de las valuaciones.

Al mismo tiempo que el autoconcepto, se desarrolla la autoestima. La autoestima se define como la

valoración global de los atributos incluidos el autoconcepto.

Este es el concepto teórico y técnico del autoconcepto que deriva de la autoestima de un adolescente, es aquí en donde desarrollaré tan importante tema llevándome también por los casos frecuentes de chicos que realizan acciones para amedrentar a sus pares, al ámbito escolar y catastrofizar a la sociedad con amenazas.

El autoconcepto

El autoconcepto como una representación del Yo que, en su forma madura, tiende a asumir la estructura de una teoría. En este caso el autoconcepto debe ser internamente consistente o permitir

predicciones fiables sobre  la conducta. Por este motivo, su elaboración  está íntimamente ligada al desarrollo de capacidades cognitivas relacionadas con la lógica formal.

En la adolescencia inicial (11-13 añ os) los autoinformes relevan un aumento de abstracciones en la definición  del Yo, incrementándose la referencia a atributos personales (rasgos concretos a atributos más amplios). También reflejan una proliferación  de roles y nuevas experiencias y un

incremento de referencias a sus cualidades personales.

Fisher apuntaba que al inicio de la adolescencia en el individuo se encuentra en el nivel de abstracciones simples (no puede comparar abstracciones entre sí, no puede relacionar los diferentes aspectos de su Yo).

En la adolescencia media ( 14- 15 años), conflicto ante las inconsistencias del Yo. Crisis de identidad

y moratoria.

Fischer nos explica que este cambio en la representación del Yo se relaciona con la posibilidad de comparar entre sí las abstracciones antes parceladas. Esto deja al descubierto los opuestos de la personalidad (ser amistoso con los amigos pero arisco con los padres…) Esta situación de conflicto sobre la identidad provoca que se agudice la preocupación del adolescente por la opinión de los demás.

Elkind identificó dos fenómenos propios de esta etapa: audiencia imaginaria y fábula personal (fenómenos antagónicos). Audiencia imaginaria: creencia adolescente de que todo el mundo está centrado y preocupado por lo que él hace o piensa. Acá a modo de ejemplo puedo citar la situación alarmante y desesperante que ocasionan adolescentes cuando promueven amenazas contra sus pares y el hecho toma estado público.

La conducta del adolescente cae; sin tomar su consecuencia; en una audiencia imaginaria que produce a través de su psiquis apoyado por su falso YO, o mejor dicho, por su conducta inconsciente que no miró las consecuencias que ocasionaría su distorsionado YO con tal de expresar que su mundo inventado entiende que toda la dimensión social a la que pertenece debería estar centrado y de forma atenta a sus conductas inadecuadas para lo exógeno, adecuada para el mundo endógeno (su YO).

Fábula personal: creencia de que las experiencias y preocupaciones propias son absolutamente únicas. El adolescente entonces quiere poner a prueba su fábula personal haciendo alusión que las situaciones de preocupación son exclusivamente únicas de su YO distorsionado, pero en su creencia en donde mantiene en perfecto estado su YO, como así también dejar en claro que él es el único que puede crear tal experiencia; no existe otro que lo haga; porque también dentro de su YO exclusivo distorsionado piensa que así la sociedad lo debe tomar, cuando su concepto y su YO están totalmente fuera de una realidad e incurre en un estado patológico en donde deja a su psiquis en condiciones de tratamiento e intervención urgente.

El último período de la adolescencia (17-18), comenzará a integrar los rasgos más contradictorios de su personalidad. El individuo se sitúa en el nivel de “los sistemas abstractos”.

Las referencias a cualidades interpersonales dan paso a nuevos atributos basados en criterios más personales, comprometidos con los ideales y valores del propio individuo.  

Se produce la aceptación natural de los contrastes de la personalidad y una definición más personal y estable de los rasgos del Yo. Aquí también en pocas palabras puedo aclarar que ante sus graves desacuerdos, distorsiones, situaciones de una estructura familiar disfuncional y lógicamente sus distorsiones en su personalidad, quienes producen amenazas a sus pares o instituciones se hace una gran película y fantasías de lo que “puede controlar” pero su ideal de ese momento que conductualmente y su personalidad en vías de maduración le dio un valor propio totalmente ajeno

a lo esperable y lo normal o general que se ven en este tipo de adolescentes, solo ocasionan una situación estresante, catastrófica y patológica por pensar en sus ideales y valores propios;

La autoestima

La autoestima es l a evaluación  global que uno hace de su valí a personal. Los estudios clásicos  defienden que los factores que mejor predicen la valencia de este juicio son la opinión que los

“otros significativos” tienen sobre uno mismo y el grado de eficacia o desempeño que uno percibe en los distintos dominios de su vida.

Harter ha reformulado este planteamiento para incidir en la influencia decisiva del éxito alcanzado  en aquellos dominios más valorados por el sujeto: Alta competencia en un área muy valorada, apariencia física = alto predictor de su autoestima global. El amor propio y la del otro en torno a su imagen física ante su vida social.

Éxito en un campo poco valorado, rendimiento escolar = poco impacto en su autoestima global. No es el valor más esperado por iniciativa de su propia importancia hacia este tipo de valor, se puede hablar de su autoevaluación que le indica cómo debe vivir ante los reglamentos, leyes y ordenanzas sociales para convertirse en un ser aceptado por la sociedad, como también dentro de lo conductual ésta autoevaluación nos indica que si tenemos una imagen de nuestro yo pobre, seguramente terminaremos siendo ciervos en dicha sociedad y mucho tiene que ver con su personalidad conjuntamente con su autoestima.

Los dos campos má s valorados son: la aceptación del grupo y el aspecto físico.

Su modelo = la representación del yo refleja las actitudes y comportamientos que los demás manifiestan hacia uno mismo.

En uno de estos campos, quien amenaza quiere demostrar que ese modelo como representación del o no está por encima de todos con respecto al entorno social y literalmente definirse como el mejor ante todos.

También defienden que existen unos “Otros Significativos” cuya aceptación y rechazo definen el juicio sobre el Yo. Entre los instrumentos para medir la autoestima global del Yo se encuentra medidas sobre la percepción que tiene uno mismo sobre cómo lo valoran los demás= (otros significativos)

Por Ej. Opinión y aceptación de sus ex compañeros influye en la autoestima. Primera Adolescencia: Efecto negativo. Proliferación de roles y experiencias, primeras relaciones románticas, primeras responsabilidades no va acompañado de un alto desempeño por lo que desciende la autoestima.

Adolescencia media: la búsqueda de la identidad hace al adolescente muy vulnerable a la opinión de los demás.

Adolescencia final: experiencias acumuladas y menor dependencia de los criterios externos = recuperación y estabilización de la autoestima. La autoestima de las chicas es menor en las primeras etapas que la de los chicos.


 
Compartí
esta nota

También te puede interesar