Para vivir mejor PSICOLOGÍA

Toxicidad emocional en los ámbitos que te rodeas con gente tóxica

Por el Lic. Mariano Vega Botter / Neuropsicólogo

17/06/2018 -

Tóxico es cualquier rasgo o comportamiento de una persona que es perjudicial para sí misma y/o para las personas que la rodean.

En el mundo de las relaciones interpersonales, todos queremos tener relaciones de pareja, familia o amistad sanas, entendiendo sana, como una relación que genera interdependencia, pero dicha   interdependencia no supone la ausencia de libertad.

Esto implica, poder decidir qué nos gusta y qué no nos gusta, para trazar límites sanos, y evitar estar siempre disponible a vivir esclavo de las fluctuaciones emocionales de una persona  profundamente dependiente, complicada y absorbente, que termina robándonos la libertad emocional.

Darnos cuenta de que una persona es tóxica es importante para definir hasta dónde vale la pena continuar o no en una relación cercana y constante con una persona cuya forma de amar aprisiona tu vida.

Una persona tóxica afecta tu libertad de tomar decisiones, tu espacio social, tu espacio afectivo, dándote muy poco margen para poder ser libre. Son cosas que no se deben permitir en una relación de pareja.

Comienzan a anular tus intereses, para cerrarte el círculo de acción social y afectivo 

Las personas tóxicas en una primera etapa comparten tu mundo, se involucran, es muy posible que notes que cuando estás en tu mundo suelan ser más apegados: Hablan contigo. Sólo quieren estar contigo.

Son como una sombra que progresivamente te sujeta a un control progresivo de tu rango de libertad.

Esto se puede ver, por ejemplo: En una fiesta con tus amigos, esta persona llega, quiere estar a tu lado, no le habla a nadie, si te levantas un momento o lo dejas con otra persona, porque te fuiste a servir una bebida, cuando llegas ya el rostro expresa una molestia, hay silencios, reclamos.

Podría llegar a decirte “para qué me trajiste, si me ibas a dejar solo”, “sabías que no conozco a nadie”, “no te preocupas de mis necesidades”.

Como si fuera una persona incapaz de moverse solo o sola, esto progresivamente afecta el ejercicio de tu individualidad, y cualquier acto en este sentido, puede ser leído como una fuerte deslealtad hacia la relación.

Lo más delicado de este proceso, es que se da con progresividad, y puede llegar a ser realmente asfixiante.

Cuando este proceso no se detiene, la persona tóxica comienza a desarrollar un discurso complejo:

“Estemos juntos”; “Hagamos las cosas tú y yo”; “Me gusta compartirlo todo sólo contigo”; “Me siento mejor sólo cuando estamos sin otras personas”.

Cuando te das cuenta, pasas metido o metida en la casa, girando en torno de esta persona o comiendo solo con esta persona, tu mundo social, podría llegar a ser casi inexistente, incluso el familiar y en casos extremos hasta el laboral.

Esta circularidad absorbente y aprensiva, que te encierra en las inseguridades de esta persona tóxica, lesiona tu forma de ser y todo tu mundo.

Esto no cabe en el amor. Tienes que aprender a respetar tu individualidad, o la viabilidad de una relación de pareja o amistad, a estos niveles, es de pronóstico profundamente reservado. 

El nivel de demanda de atención tiene una curva creciente y agobiante

Lo que empezó como una presencia activa, que estimulaba la relación, que en el inicio fue agradable, en tanto la persona daba los buenos días y las buenas noches, te llamaba a mitad del día, pasa a ser una situación profundamente delicada, porque entonces: Te llama constantemente. Te cuestiona, si no le habías contado algo de tu agenda. Cuestiona con quien almorzaste en tu trabajo. A qué hora llegaste.

Hay una verificación que descalifica la capacidad que tienes para tomar decisiones por ti mismo.

Cuando pones esto sobre la mesa, la reacción es poco empática por parte de la persona tóxica, no hay un ejercicio reflexivo, en el que la otra persona asuma que está siendo invasiva.

La aprensión es progresiva, ya para este momento es muy posible que las estructuras de celos y control estén presentes, puesto que la inseguridad es la norma de interpretación.

Claro está, no puedes permitirte pasar por esto, porque estarías en una relación muy cercana a  procesos de violencia psicológica, que va a transformar lo que pudo haber sido una posible historia de amor en una historia de terror.

Toda persona aprensiva, tóxica, insegura y demandante, requiere: Buscar apoyo psicoterapéutico.

Permitirse reconocer que tiene un problema, que debe ser resuelto por él mismo, en caso contrario la curva de recuperación es de pronóstico reservado.



 
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