Para vivir mejor PSICOLOGÍA - Por el Lic. Mariano Vega Botter - Neuropsicólogo

Adoptar

La comunicación de su historia verdadera por parte de sus padres adoptivos, es la clave para la aceptación en el niño adoptado

24/06/2018 -

Los padres adoptivos suelen ser reacios a decirles a sus hijos que son adoptados por temor a que no los quieran más o que intenten buscar a su familia biológica y regresar con ella. Sin embargo es un derecho de cada individuo saber de dónde viene y quiénes han sido sus antepasados. La adopción sigue siendo un tema tabú en muchas culturas y hasta hace algún tiempo sólo un puñado de allegados íntimos conocía la verdad sobre el origen de ese niño que llegaba al hogar. La neuropsicología e incluso las leyes han cambiado y hoy en día afortunadamente se habla más sobre el tema.

Saber que es adoptado ¿en qué afecta?

Las parejas o personas que por un motivo u otro deciden adoptar a un niño suelen ser algo reticentes en relación a decir la verdad sobre este maravilloso acto de amor. Algunos esperan a que el hijo sea mayor de edad, otros directamente callan hasta sus últimos días e incluso están los que llegado el momento, si el pequeño se da cuenta o lo intuye, se habla al respecto. Se cree que cuando una persona se entera que es adoptada inmediatamente abandonará el hogar y emprenderá una búsqueda desesperada por hallar a sus progenitores. Si bien esto puede ser verdad, en parte, en la mayoría de los casos se trata más que nada de una necesidad de completar espacios vacíos en la historia personal o de saciar una curiosidad, que de encontrar unos padres, porque a los que ya tienen los siguen considerando como tales. ¿Cómo es mi madre? ¿Tengo hermanos? ¿Por qué me han dado en adopción? Estas suelen ser las preguntas habituales que no siempre se pueden responder.

Revelar o no revelar

Hasta hace poco tiempo esta decisión quedaba en manos de los padres adoptivos. Ellos eran los que elegían qué verdad decirle al hijo o hasta qué punto ocultarle sus orígenes o pasado. Sin embargo esto ha cambiado notablemente en los últimos años. En primer lugar porque el área de la neuropsicología infantil ha hecho avances en relación al tema de la adopción y en segundo término porque la legislación así lo manifiesta. Ahora bien, en última instancia siempre queda supeditado a los padres no biológicos la gran responsabilidad de informar o callar, al menos durante la niñez. En las leyes referidas a la adopción se indica que el individuo tiene “derecho” a conocer sus orígenes biológicos cuando cumple la mayoría de edad. Pero no expresa quién tiene “obligación” de comunicarlo. Por ello hay tantos interrogantes y páginas en blanco en las historias de los niños adoptados.

El miedo de los padres adoptivos

Quizás se haya avanzado mucho en la materia, pero no obstante siguen habiendo muchos casos en los que los padres adoptivos tienen miedo de revelar la verdad a sus hijos. Si bien hasta hace algunas décadas el mayor estigma era social (al aceptar problemas de concepción y esterilidad) ahora el temor está dentro del propio entorno. La frase “quiero saber más de mi familia biológica” es una de las peores pesadillas de los padres adoptivos, así como también las recriminaciones del tipo “me has ocultado la verdad todo el tiempo” o “tú no eres mi padre por lo tanto no puedes obligarme a hacer nada”. Pero, detrás de todo ello se encuentra otro miedo más grande: el de ser abandonados. En el caso de que el hijo llegue a contactar con su familia de origen (lo que sucede sólo en la mitad de las búsquedas) se cree que decidirá regresar con ellos. Esto no suele ocurrir salvo en contadas ocasiones. Es preciso entender que una persona tiene el derecho de conocer sobre su pasado, ya no para formar parte de él, sino para armar un rompecabezas con todas las piezas. No es algo malo ni de alguien desagradecido con la infancia o las oportunidades que le han brindado. Es una necesidad de comprender lo que ha sucedido y de vivir sin tantos interrogantes. Quizás para aquellos donde el árbol genealógico está bien definido sea un poco difícil comprender cuál es la “urgencia” de saber sobre padres o abuelos, sin embargo todos necesitamos de esa información, la utilicemos o no después. En cualquier caso, esta es nuestra libertad. A muchos padres les preocupa cuándo y cómo hablar sobre la adopción con sus hijos. Una encuesta realizada a padres adoptivos mostró que un 82% necesitaba información sobre cómo explicar la misma a sus hijos. Por tanto, hablar sobre la adopción con nuestro hijo es un asunto muy importante. En el pasado, los especialistas psicólogos, sin formación en las neurociencias, afirmaban que los padres no debían revelar a sus hijos que eran adoptados y, por tanto, que lo mantuvieran en secreto, diciéndoles que habían nacido en la familia. Sin embargo, hay varios escollos muy negativos al usar con esta recomendación: obviamente, no es justo para el niño que se le esconda un tema tan importante acerca de su propia vida. En segundo lugar, si los padres no cuentan nada les obligará a mentir a sus hijos, por ejemplo, si una pareja queda embarazada habiendo adoptado un niño que ya tiene 3 años, esté puede preguntar a su madre “¿Yo también estuve en tu panza como mi hermanito?”. ¿Le mienten o le dicen la verdad?... La familia y los amigos también serán conocedores de la adopción y alguien puede decírselo al niño casualmente. En el caso de niños algo mayores y de adolescentes existe la posibilidad de que lo descubran por sí solos al hallar la información sobre su adopción, su partida de nacimiento u otros documentos importantes o a través del internet. Y llegamos, de nuevo, al mismo punto, ¿debería decirle a mi hijo que es adoptado? Y, como vemos, la respuesta es afirmativa. Es básico que el niño se entere que es adoptado a través de sus padres adoptivos porque le ayudará a que el mensaje sobre la adopción sea positivo y confíe en nosotros. Si el niño se entera por otra persona, sentirá rabia y desconfianza ya que mantuviste en secreto y porque, a la vez, existe una tendencia a pensar en que si le has ocultado la adopción, probablemente, bajo el punto de vista del niño, le han “mentido” en muchas otras cosas como una, fundamental en ese momento, que es el amor que dicen sentir como padres. Por todo ello, nosotros como neuropsicólogos recomendamos usar la palabra “adopción” de manera natural aunque sin ninguna necesidad de reiterarse en ella ni en el hecho de que nuestro hijo sea adoptado. Lo más importante es que el niño es nuestro hijo, adoptado o natural y tampoco se deben realizar diferencias si tienes ambos hijos. De hecho, no es tan importante cómo llega un niño a una familia sino que forma una parte imprescindible de ella. A partir de aquí, se le debe explicar a su hijo adoptado sólo lo que necesite saber cómo, por ejemplo: “Naciste como todos los niños; una mamá te dio a luz, pero ella no podía hacerse cargo de ti y quería que vivieras con personas que te quisieran y te cuidaran. Y nosotros hemos tenido la suerte de ser la familia afortunada con la que viniste a vivir”.

¿Por dónde empiezo a la hora de hablar con mi hijo adoptado?

Intenta introducir la información lentamente. Piensa que los niños vienen en frasco pequeño, pero son inteligentes por lo que si necesitan más información, y seguramente te la pedirán. Pero tampoco es bueno apresurarse a dar muchísima información, para la cual el niño no está preparado y sólo hace que se confunda más. Si tu hijo es pequeño, contéstale a sus preguntas de forma muy simple. Si te pregunta de dónde vino puedes decirle “de China” o de “la cigüeña”, si es el caso, no de la panza de su madre, porque le estás mintiendo y, entonces, su siguiente pregunta será “¿y por qué no estoy con mi madre?” Intenta entender lo que busca tu hijo. Conforme vaya creciendo la idea principal que deben reforzar es que nuestra familia lo deseaba muchísimo. Explicarle cómo se han sentido la primera vez que supieron de él. Por ejemplo: ¿Qué hacías cuando les comunicaron la asignación? ¿Estaban tan emocionados que saltaron de alegría? Anécdotas como éstas, con un matiz emocional y positivo, son las que necesita nuestro hijo.

¿Es suficiente hablar una vez de ello?

No, en absoluto. Deben tener en claro que hablar con su hijo sobre su adopción es un proceso progresivo ya que los niños, a menudo, necesitan oír la información repetida en más de una ocasión antes de poder comprenderla, se cree que ello es debido a la manera en que desarrollan sus capacidades intelectuales (cognitivas), los padres no tendrían que ponerse nerviosos ni confusos si sus hijos no entienden sus explicaciones la primera vez. Es posible que expliques la adopción a tu hijo cuando el niño cuente con 4 años, pero le tendrás que repetir a los 7-8 años. Conoces a tu hijo mejor que nadie, así que seguro que sabrás cuándo y cómo hablar con él de la adopción. Además, cada niño aprenderá la información a su propio ritmo.

¿Qué pasa si digo algo equivocado?

Muchos padres adoptivos se ponen nerviosos al hablar con sus hijos de la adopción por la posibilidad de decir algo equivocado o quedarse sin respuestas. Así, es posible que se sientan agobiados, incómodos siempre que alguien del entorno habla sobre la adopción. Según los especialistas neuropsicólogos, los padres adoptivos se preocupan tanto porque creen que deberían ser padres perfectos, a pesar de que la perfección no existe. Sin embargo, para convertirse en madre y padre adoptivo se ha pasado por una elaboración de un informe psicosocial, una visita domiciliaria, un informe de idoneidad, etcétera, todo lo cual no debe ser superado por unos padres biológicos. Por otra parte, lo han hecho porque deseaban tener un hijo intensamente y, posiblemente, uno de ellos, no podía de forma natural y, muy posiblemente, han tenido que esperar durante años. Todo eso hace que ahora que experimenten un sentimiento de tener que devolver “el mayor regalo de sus vidas” en forma de ser “padres perfectos”. Todo lo anterior les lleva a convertirse en “superpadres” para volver a demostrar, una vez más, que merecían ser padres. Aun así, deberían comprender que el perfeccionismo es agobiante y contraproducente y, por tanto, hay que aceptar que todos (incluidos los padres adoptivos) son seres imperfectos, afortunadamente, y no agobiarse ni agobiar a su hijo. Si asumen que son imperfectos luchen por conseguir en llegar a las expectativas cada vez mayores; de lo contrario, se sentirían frustrados. Ningún padre es perfecto, pero si lo hacen lo mejor que pueden serán “lo bastante bueno”. Esto también se aplica al hablar con tu hijo de la adopción. Nadie tiene todas las respuestas y tampoco hay respuestas perfectas. Algunas de las preguntas de tu hijo pueden tocar tus fibras más sensibles y hacerte sentir inseguro. Esta reacción es normal y es mejor que la sepas anticipar. Recuerda que, si crees que has cometido algún error al explicar la adopción a tu hijo, en casi todos los casos se puede corregir. De cualquier manera, sí que hay cosas que deberían evitar decirle como: “tu madre biológica no te quería y te abandonó” o “era drogadicta”. Aunque sean ciertas, es mejor hacer comentarios sobre las circunstancias en que vivían sus padres biológicos (eran adolescentes, no tenían dinero,…) sin hacer ningún juicio de valor ni de moralidad. Procurar no decir de sus padres biológicos que son sus “padres verdaderos o padres naturales” ya que, desde el momento, que lo adoptaste tienen que sentirse sus padres verdaderos y naturales, legal y emocionalmente. Los términos padres biológicos son precisos y no le restan importancia a su condición.

Cómo explicar la adopción al hijo según edades Bebés.

Hay una fuerte discrepancia entre los especialistas neuropsicólogos acerca de si debe usarse la palabra “adopción” o “adoptado”. Algunos de estos expertos opinan que decir “eres mi precioso niño adoptado” al ritmo en que se mece la cuna es positivo, porque ayuda a verbalizar a los padres la adopción de forma cálida y positiva. Niños en edad preescolar. Los especialistas neuropsicólogos creen que los preescolares no fijan el concepto de adopción aunque les sea explicado desde un punto de vista muy simplista. Se puede producir, entonces, el error de que muchos padres crean que sus hijos no van a necesitar más explicaciones. Niños en edad primaria. Conocen los hechos básicos de la vida y pueden hacer preguntas al ver a una mujer embarazada como, por ejemplo, si él creció en la panza de mamá y hay padres que optan por contarle la verdad y otros que evitan la respuesta con una mentira lo cual, más tarde, posiblemente puede acarrearle consecuencias. En cualquier caso, lo peor que se puede hacer es ignorar la pregunta ya que los niños pequeños tienen mucha imaginación y pueden inventarse una explicación mucho más extravagante que la realidad. No hay que cargarle con las razones por las que los padres biológicos escogieron la adopción ni con el angustioso camino de los padres adoptivos hacia la adopción del niño. Preadolescencia. Entre los 8 y 11 años, la mayoría de niños adoptados empezarán a preguntar cosas como: ¿Quién organizó la adopción? ¿Cómo se organizó? ¿Dónde está mi acta de nacimiento? Es buena idea mostrarles sus actas de nacimiento y compartir con ellos mucha de la información que se tiene dependiendo de cada caso. En esta edad son muy críticos y ven las cosas en términos de bueno y malo (sin términos medios). Sin embargo, pueden empezar a entender que algunas veces los niños necesitan ser adoptados y que la adopción es una buena manera de formar familias. Es una buena idea sacar el tema de la adopción periódicamente, en momentos adecuados. Adolescentes. A causa de su creciente sexualidad, las preguntas sobre su identidad y los intentos de separación-individuación y convertirse en adultos, lo más probable es que los adolescentes hagan preguntas sobre la adopción. Pueden empezar a entender algunas de las razones por las que los padres biológicos, a veces, no son capaces de cuidar a un niño, tales como ser demasiado joven, la falta de aceptación de la familia, o problemas económicos. Tu hijo adolescente puede estar preparado para oír toda o casi toda la información sobre sus padres biológicos y sus razones para escoger la adopción. No obstante, muchos adolescentes tienen un ego muy frágil y podría ser mejor revelar alguna información negativa cuando sea más maduro. Por ejemplo, si el niño fue el resultado de una violación o que los padres biológicos tenían grandes problemas con él.

¿Por qué no debes engañar a tus hijos adoptivos?

Investigaciones pasadas animaban a los padres a creer que sus hijos adoptados eran hijos biológicos. Afortunadamente, investigaciones más recientes han demostrado que esta conclusión no es válida e incluso es dañina. Estos son algunos de los motivos más importantes por los que no deberían engañar a sus hijos adoptivos: n Sería una injusticia para su hijo. n Supondría un engaño para él y para los mismos papás. El hijo se acabará enterando por su entorno y se sentirá desconcertado; ello puede conllevar que deje de confiar en su familia. Su hijo se va a enterar que es adoptado. Es lo primero que deben aceptar los padres adoptivos y es mucho más sano y justo que esa información la reciba por parte de sus padres.

 
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