Para vivir mejor PSICOLOGÍA

La sabiduría más allá del paso de los años

Por el Lic.Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

02/09/2018 -

Por su parte, los años nos dan la perspectiva que otorga haber acumulado batallas perdidas y sentimientos encontrados. El tiempo nos abraza con el equipaje que ofrece pensar en uno mismo y haber tenido que curar nuestras heridas. Los años y los daños forman un equipo perfecto para construir terrenos a los que sembrar con cada paso. Digamos que nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de una mirada experimentada que pueda ver más allá de la visión, de los ojos y del tiempo.

"Cuando has sufrido puedes entender que en verdad todo es hermoso, todo es relativo y todo es nuevo. Resulta paradójico darse cuenta de que el momento en el que empiezas a cambiar coincide con aquel en el que comienzas a aceptarte tal y como eres".

No es necesario llegar a la tercera edad para saber que nuestro conocimiento puede ir más allá del filtro de la mente. Entre las cuatro paredes de la sabiduría se encuentra un solar de intuición emocional, un plexo emocional, un oasis de enseñanzas y un paraíso para la madurez.

La madurez emocional no es como la física. Nuestro cuerpo se desarrolla irremediablemente con el paso de los años. Envejecemos y nos arrugamos sin poder evitarlo. No podemos afirmar que los años llevan consigo un desarrollo neuropsicológico paralelo aunque, obviamente, también tiene mucho que ver.

Hay cientos de manuales que nos enseñan a desarrollar habilidades que ni siquiera imaginamos, sin embargo no hay ninguno que nos ayude a manejarnos en la vida. Nadie nos dice cómo tenemos que crecer emocionalmente, sino que lo aprendemos por ensayo y error (o sea, cayéndonos y levantándonos). No tener una vida fácil nos enseña a transitar por los caminos más complicados que existen, los de uno mismo. Porque además de amueblar (cognitividad) nuestra cabeza con piezas de la mejor calidad, debemos estudiar siempre nuestro corazón y nuestras emociones. Así estoy muy seguro que los daños y el dolor que estos ocasionan, nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia emocional, a aceptar lo que viene, a fluir y a mirar hacia nuestro interior sin miedo, guiñándole un ojo a todas aquellas situaciones complicadas que un día nos hicieron caer. A veces la falta de permanencia de lo esencial nos golpea con fuerza y desmorona nuestro castillo, pero aún nos queda todo un recorrido vital al lado de esa parte de nosotros que sufrió o que sufre. Por eso debemos cuidar de manera priorizante nuestra estructura psíquica y emocional, es la mejor armonía y equilibrio que tenemos para manejarnos en la vida con nuestras vidas y con la calidad de vida que cada ser humano desea hacerlo por el tiempo que pasa por el aquí y ahora. 


 
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