Santiago ESPECIAL DE EL LIBERAL

ANÉCDOTAS DE TAXI | ¡Otra bendición!

Por Víctor David Bukret.

08/10/2018 -

Toda vez que me pasó, eso de reconocer un rostro pero no saber de dónde, preferí quedarme con la duda...
Pero esta vez la morocha que llevaba de pasajera, no sólo me parecía conocida, sino que también me regalaba alguna sonrisita cariñosa por el espejo.

     Muy bien puesta, elegante, sutil perfume caro y prendas sugerentes. Salía del cine de la mano de una joven bella, bien parecida, pero que la llamaba mamá. 
Lo extraño del pedido telefónico del taxi, es que pidieron por mi número de móvil.
Es posible, por muchas razones. Puedo haberlas llevado otra vez, de tener charlas agradables, o porque mi auto tiene aire acondicionado, y la gente prefiere viajar cómoda, y me piden el ticket para agendar... pero la cuestión es que eso me intrigó. 
El viaje era largo, y la mirada de ambas, ya me incomodaba. 

     Charlábamos, por supuesto, y en un momento a la mamá se le escapó un "David"...
Yo temblaba, pero cómo les dije, ésta vez no me iba a quedar con la duda.
Lo sorprendente se transformó en expectativa, porque la señorita le decía a su mamá:
-¿Le digo ahora mamá?
Yo sufría una mezcla de excitación e incertidumbre... Calentura y temor, sufrimiento y placer.
La insistencia de la chica, y mi desesperada ansiedad, hizo que yo le preguntara...
-¿Qué es lo que me tienes que decir, linda?
Se acercó a mi oído derecho, y sin dejar de mirar a su madre me dijo:
-¡Usted es mi padre!


 
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