Santiago EXCLUSIVO DE EL LIBERAL

ANÉCDOTAS DE TAXI | Y mañana por mí

Por Víctor David Bukret.

06/12/2018 -

No todo lo que sucede en mi laburo es para contar, y algunas cuestiones no las hago públicas, (aun manteniendo el anonimato), porque rozan el orgullo, y amenazan mi humildad. Pero hay algo que después de mucho pensar, decidí publicarlo, porque de alguna manera, me vuelve a dar el placer que sentí al vivirlo.

Concretamente, disfruto mucho, llevar a gente pobre, sobre todo del campo, que van a los hospitales, y no cobrarles el viaje.

Casi todos los días me pasa, y siento que Dios los pone en mi camino, porque esas "monedas" que ahorran, les sirve para otras cositas. Me cuentan de su viaje a la ciudad, que salieron a las dos de la mañana, que no desayunaron ni conocen la ciudad, que no saben a qué hora tienen colectivo de vuelta...

Después ando llorando como un boludo, porque me apena su situación, y porque no puedo ayudarlos en todo.

Lo comparo cuando yo tuve que andar en Buenos Aires, con mi hijo enfermo, sin conocer y sin un mango, y algunos porteños me dieron una mano. Y aunque no lo crean, un taxista no nos cobró, desde Retiro al Garrahan...

Les ofrezco mi casa, y que me manden un mensaje cualquier cosa, y pobres, no tienen celular...

Realmente me llenó de satisfacción volver a encontrar a algunos, meses después, con los chicos ya sanos, y no tiene precio esas caras de sincero agradecimiento.

¡Puedes sentir la honestidad en persona, en la mano del campesino!



 
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