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Evangelio según san Marcos 6,7-13

- 23:09 El Evangelio

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió: "Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa".

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Comentario

La carta a los Hebreos hace una contraposición de dos mundos completamente diferentes. Un mundo sumido en las tinieblas, el de la tormenta, el de un fuego ardiente, recordándonos a Moisés, donde el pueblo quería escuchar directamente la voz de Dios sin mediador alguno, cuya voz no podían escuchar porque les sonaba un estruendo, y otro mundo, el mundo de la fiesta celestial, a la ciudad de Dios vivo, a la asamblea festiva de los primogénitos, a las almas de los justos que han llegado a su destino.

Esta composición está precedida de un "vosotros no os acercasteis" a lo primero, al primer mundo que contrapone, al mundo de la antigua alianza. Donde el miedo ante la presencia de Dios es lo que se pronuncia. El acercamiento, la iniciación de la fe es ahora en Jesucristo, la nueva alianza. El miedo se ha vencido. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo es lo que queda. Ahora la contraposición es un "vosotros os acercasteis" al mundo definitivo establecido por Cristo, el Dios juez, a la alegría de compartir la fiesta de los primogénitos y a las almas de los justos que han llegado a su destino: el Dios vivo de la Historia, cuyo mediador es Cristo Jesús.

Ese "vosotros os acercasteis" habla del compromiso cristiano de su dinamismo salvador. No es un camino pasivo y olvidado, es un camino completamente actual, que requiere de nuestra presencia activa, de una fe comprometida con el amor fraterno y la hospitalidad, que son el auténtico lenguaje divino que todos entendemos, y que hace cercana la fe como testimonio.

Con Jesús, estamos ante un nuevo comienzo, una nueva misión: comprender a Dios de otra manera. El Evangelio de Marcos, nos presenta cómo Jesús escoge a los doce y los envía a predicar de dos en dos. Es una forma nueva de hablar de Dios y la expresión mínima de una representación comunitaria, donde la paz se ha de expresar con obras y palabras.


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