“Debemos guardarnos de ‘levaduras’ dañinas, que nos separan de Dios y de su proyecto sobre nosotros”

Evangelio según San Marcos (8,14-21).

19/02/2019 -

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían mas que un pan en la barca. Jesús les recomendó: “ Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes”. Ellos comentaban: “Lo dicen porque tenemos pan”. Dándose cuenta, les dijo Jesús: “¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?”. Ellos contestaron : “Doce”. “ ¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”. Él les dijo: “¿Y no acabáis de entender?”

Comentario

Para ayudar a crecer hay que combinar el amor con la firmeza. Para educar es necesario el cariño y la cercanía, a la vez que la orientación y la guía. Jesús, como buen maestro, combina sabiamente ambos principios. Muchas veces levemos con palabras de paciencia y comprensión. Y o t ra s , c u e s t i o n a y c o n - fronta. En el Evangelio de hoy, Jesús comienza advirtiendo a los discípulos. Tras el diálogo del pasaje de ayer, en que discutía con los fariseos, les indica a los suyos que se g u a r d e n d e s u “ l e v a d u - ra”, así como de la de Herodes. L e s p r e v i e n e d e l p e - l ig ro q u e s upo n e n , u n o s desde el ámbito religioso y el ot ro desde su est i l o de vida personal y sociopolítico. Ambos son un “fermento” dañino para la masa de Israel. Pero los discípulos no entiendenà y creen que se refiere al pan material. Y entonces Jesús les rep r e n d e y l e s c o n f r o n t a con severidad, haciéndoles una ser ie de preguntas , mediante las cuales pretende que reconozcan su mesianismo, desde los “signos” que le han visto hacer. Esta historia puede ser nuestra historia. La Palabra nos recuerda hoy que nosotros también podemos ser de los q u e , a p e s a r d e l l e v a r t i emp o c o n e l Se ñ o r, n o entendemos aún algunas cosas. Y qu e debemos g u a r - darnos de las “levaduras” dañinas, que nos separan de Dios y de su proyecto sobre nosotros, en lo religioso o en nuestra vida personal y social. La historia de amor de Dios con nosotros incluye momentos de conf rontación y corrección. L a P a l a b r a y l a v i - da nos ponen en ocasiones ante cuest ionamient o s d e l o s q u e c o nv i e n e aprender, para enderezar el rumbo. Pa r a l l e g a r a s e r l o s discípulos que Jesús necesita, y continuar la misión que Él nos ha encomendado.

 
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