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Reparadores de la economía familiar, cuáles son los oficios que emergen con el trasfondo de la crisis

Cayó la demanda de diferentes productos, pero hay oficios que en este contexto recuperaron y sumaron clientes. Son los encargados de dar una segunda vida a objetos averiados o en desuso.

- 06:24 Santiago

Mientras la mayoría de los sectores y actividades económicas muestran números en rojo, hay oficios que en medio de la crisis tuvieron un repunte y son aquellos que buscan reparar parte de los agujeros de la economía familiar, en un contexto de un mercado de consumo cada vez más empobrecido.

En un escenario en el cual la caída de las ventas minoristas ronda el 12% en este primer bimestre, una inflación que acumula un 51% interanual y mientras los salarios viajan por debajo de esa cifra, la gente ha dejado de consumir bienes que en otros años los cambiaba de usados a nuevos, con una frecuencia mayor a la actual.

No es casualidad que los oficios que están en alza sean precisamente los que van por detrás de la  caída de las ventas de determinados rubros.

En este primer bimestre, la venta de electrodomésticos, celulares y electrónicos cayó casi un 15%; la de indumentaria un 16,3%; la de calzados y marroquinería un 17,8% y la de las bicicletas casi un 15%.

Por detrás de estas bajas, emergen las figuras de los reparadores. Entre ellos, hay varias actividades  como la de los técnicos en refrigeración y electrodomésticos, los zapateros que arreglan desde carteras, zapatos, hasta botines de fútbol y mochilas, los que arreglan celulares, los que reparan mochilas, vaqueros, camisas y camperas y, también, los que arreglan bicicletas que estaban en desuso y ahora se incorporaron a la logística doméstica para ir al trabajo, a partir del ajuste de la economía familiar.

Minipymes

Quienes viven de estos oficios tienen una particularidad.

En la mayoría de ellos, el aprendizaje viene de familia: el padre, los hijos, los sobrinos, trabajan en la actividad. Son minipymes atendidas por sus propios dueños. Y tienen varias crisis económicas encima. A todas, las sobrevivieron.

Pero lo que sucede ahora, según cuentan, es un cambio importante. Desde el año pasado hasta

el actual, la demanda de sus servicios aumentó por lo menos un 40%. Están trabajando a pleno. Algunos de ellos, de recibir 30 trabajos por semana pasaron a 50. Otros, de 10, saltaron a 15. También están aquellos a los que les aparecieron nuevos clientes que se sumaron a los tradicionales. Es el efecto del ajuste que este año llegó con mayor fuerza a las familias y que lleva a que en vez de comprar una unidad nueva de determinado producto, se busque darle una segunda vida a lo que

ya se tiene.

Reparadores

Mario Álvarez, propietario de una mercería que además de vender botones y cierres realiza arreglos a todo tipo de prendas, este año se sorprendió por la avalancha de pedidos de arreglos de mochilas

escolars que recibió.

Recordó que este año, a diferencia de los anteriores, “hemos tenido una lluvia de mochilas para arreglar. Mucha gente no ha podido comprar una nueva que vale como $2.000 y entonces trae

la mochila y la arreglan por $50, hasta capaz que $200”.

Ese es otro signo de la crisis, la imposibilidad de reposición de artículos nuevos que hasta el año pasado podían comprarse, pero ahora, no.

Nelson Mansilla, otro de los reparadores, en este caso de electrodomésticos y artículos de línea blanca, señaló que la demanda de sus servicios se incrementó en más de un 60% desde el año pasado hasta ahora. Su socio y hermano, Marcos, señaló que “el aumento del dólar ha generado un alza en todo, también en los electrodomésticos.

Y de ahí para adelante, la gente no piensa mucho entre la diferencia que hay de comprar uno nuevo o arreglar el que ya tiene y optan por esto último”.  

Por ejemplo, indicó que en esta temporada, “en el primer puesto de los arreglos que nos encargan están los lavarropas y secarropas. Estimo que por el cambio de estación y las lluvias, la gente no quiere tenerlos sin funcionar”.

Otro de los detalles que apuntó Marcos es que a la hora de pagar la reparación “mucha gente opta por dar una parte en efectivo y otra con tarjeta. Se nota que cada vez les cuesta más cubrir con efectivo reparaciones que antes se pagaban de contado”.

A su turno, otro dato interesante del contexto lo brindó Ricardo Chazarreta, dueño de un taller de reparación de bicicletas. Indicó que al margen de los trabajos que le encargan, como parchar ruedas o cambiar rayos de alguna bicicletas, también están quienes “quizá por la necesidad de economizar en pasaje de colectivo ahora van al trabajo en bicicleta y las traen para que las acondicionemos, porque se ve que muchos las tenían guardadas en la casa y ahora han decidido volver a usarlas”.


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