Santiago MONS. ENRIQUE MARTÍNEZ OSSOLA

“Sepan ver como presencia de Dios a aquellos que nos ayudan a paliar las dificultades”

En el inicio de la Semana Santa, el prelado pidió a quienes dudan de su fe frente a los problemas laborales y económicos que afrontan que “no renuncien a la esperanza”.

14/04/2019 -

El obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago del Estero, monseñor Enrique Martínez Ossola, pidió a quienes hoy sufren por la “falta de trabajo, de educación, de salud”, que “sepan ver como presencia de Dios a aquellos que nos ayudan a paliar las dificultades”, al reflexionar sobre el sentido de la Semana Santa en el contexto social de conflicto que vive nuestro país. Al mismo tiempo, pidió pensar en este tiempo tan especial que “la Pascua no es para anestesiarnos”, pero sí “para mirar con esperanza las dificultades y las luchas que nos comprometen y nos exigen a todos una mayor entrega y participación ciudadana”.

El prelado invitó a reflexionar sobre el sentido de la Pascua, desde la visión de que Jesús demostró que “su reinado no es del poder sino del amor, de la entrega y del servicio”. “Este domingo iniciamos la Semana Santa, la semana mayor de la liturgia de la Iglesia. Nos prepara y nos introduce en los misterios de la muerte y de la resurrección del Señor.

El Domingo de Ramos tiene la característica de un Cristo que entra triunfal en Jerusalén, pero con algunos datos especiales: entra en un burrito, no entra en un carruaje o en un caballo. Imaginémonos hoy en un desfile de gauchos, a uno que va en burro, se le matan de risa. El burro es un animal de carga, un animal para los niños”, graficó. Indicó que Jesús, con este gesto muestra “que su reinado no es del poder sino del amor, de la entrega y del servicio; usa una cabalgadura humilde, casi como para reírnos, como para mostrar que su señorío no viene a dominar, sino que viene a entregarse y a servir”.

“El Jueves Santo se recuerda la institución de la eucaristía y del sacerdocio, el viernes revivimos la muerte del Señor y el sábado de Gloria con Él resucitamos a la vida nueva”, recordó. Dijo que “es verdad que estamos atravesando tiempos difíciles, tiempos de mucho dolor, de mucha incertidumbre”, y que la Pascua “no es para anestesiarnos, pero sí es para mirar con esperanza las dificultades y las luchas que nos comprometen y nos exigen a todos una mayor entrega y participación ciudadana, ser ciudadanos más responsables, asumir nuestros deberes; nuestras obligaciones; reflexionar sobre nuestra honestidad, sobre nuestra verdad.

Tenemos mucho que pensar, tenemos mucho que pedir, pero también tenemos que ofrecer”. Compromiso “Tenemos que ofrecer manos que se tiendan en bendición, en ayuda. No manos cerradas, no manos de grieta, de amenaza de pelea, sino manos de solidaridad; estrechar vínculos, hacer propio el dolor de los que viven en este momento la falta de trabajo, los salarios bajos, la falta de educación, de salud, de vivienda. Podemos y debemos ir participando, morir un poco a nuestros egoísmos, los que podemos, y dejar que renazcan en nosotros esa vida nueva de Dios.

Solamente así podremos conseguir una Pascua como la que hizo Jesús”. Recordó el Evangelio de San Pablo que dice que “Él se humilló aceptando por obediencia la muerte de un criminal, la muerte en cruz, para ser exaltado por Dios para que toda persona doble sus rodillas ante el nombre de Jesús. Él es exaltado por el amor, no por el poder”. “Que todas estas reflexiones nos ayuden a todos a vivir una Semana Santa llenándonos el corazón de Dios para vaciarlo también en nuestros hermanos más necesitados”, anheló el obispo.

 
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