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Policía “bígamo”, jaqueado por su novia de la fuerza y una amante municipal

- 15:41 Policiales

Una policía y una empleada municipal pulverizaron la paz de un barrio de Monte Quemado, Copo, al protagonizar un escándalo público al descubrir que compartían el amor de un mismo hombre (policía), en cuya humanidad con sus uñas “surcaron” un rojo furioso.

Según la investigación policial y del fiscal Gabriel Gómez, el hombre trabajaba en “Monte” y tendría más de 40 años.


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Desde hace largos meses habría iniciado en público una relación de pareja con una compañera de trabajo y sobre la marcha conoció a una municipal, las dos treintañeras.

Lejos de aferrarse a la monogamia, el policía no le esquivó a la tentación, sino que le dejó la dirección y su número de celular.

Así, rápido se habría diversificado y entablado una relación amorosa puertas adentro. Como podía, maniobraba sin que una supiera de la otra.

Empero, una tarde la policía husmeó el celular de su novio y contempló un Whatsapp sin agendar con un tierno: ‘”Te extraño!”


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Audaz e inquisitiva la policía, ofreció la mejor de sus sonrisas al efectivo, pero se puso en campaña y motorizó una tarea de investigación “afectiva”.

Cruda verdad

En horas, descubrió que no era la única y, por ende, le envió un pacífico Whatsapp a su competencia, deseosa de clarificar cómo venía la mano.

Esa misma noche, reunión y café mediante, asimilaron que integraban un trío, pero sin que ninguna haya sido notificada, ya que el único que la pasaba de diez era el novio de ambas.

Veinticuatro horas después, el policía sugirió a su compañera de trabajo cenar juntos y ella aceptó: “Esta noche voy a tu casa”, complementó con una sonrisa encantadora.

Cerca de las 22 el funcionario arribó al hogar, pero lo esperaba, bien “lookeada” en la puerta la municipal, es decir, la no invitada.


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Sin delatar emociones adversas, el dueño de casa se disculpó con un: “Me llamaron del trabajo”. Subió a su auto y se despidió hasta más tarde, alentando que la dama se fuera.

A los diez minutos, el policía “pegó la vuelta” a su vivienda y ya lo aguardaba la policía.

El efectivo respiró aliviado, pero al instante la sonrisa mutó en mueca de terror. Para su sorpresa, apareció la “no invitada”.

Maltrechos, “mudados” a la 22

Convertida su casa en un literal polvorín, y las dos mujeres desafiándolo a ensayar un razonamiento plausible que pudiera explicar lo inexplicable, el policía reprochó a la policía su desconfianza y haberle tendido una celada.

Fue la chispa que necesitaban las insólitas aliadas para que estallara la armonía simulada. Sobrevino una pelea entre los dos policías, reforzada por la intervención de la municipal, según confió un vecino que no pudo aguantar el deseo de nutrirse de información.

En minutos, el enfrentamiento unió a las rivales en un propósito único: desenmascararlo y resarcirse a los gritos de la infidelidad.

Del escándalo con recriminaciones y epítetos irreproducibles, los involucrados en el desamor recalaron -a la fuerza- en la Comisaría 22.

Formalizaron sendas denuncias por agresión física, en especial el policía que recibió el mayor aluvión de arañazos, al parecer causados por la municipal. Ello se desprende de la estampa de la mujer policía,cuya humanidad terminó intacta y radiante de glamour.l

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