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Destacan las opciones terapéuticas que se suman al tratamiento de la epilepsia

- 00:28 Santiago

Hoy se conmemora el Día Nacional de la Epilepsia, una buena oportunidad para atender las necesidades de muchos argentinos que padecen la enfermedad, sobre todo niños pequeños con epilepsias que no responden a los tratamientos farmacológicos convencionales, y para los cuales la medicina hoy dispone de otras opciones terapéuticas con excelentes resultados.

Según la Liga Internacional de Lucha contra la Epilepsia (Ilae por su sigla en inglés) se define epilepsia refractaria cuando un paciente no logra controlar sus crisis tras el tratamiento adecuado con dos o más fármacos antiepilépticos.).

“Las convulsiones refractarias ocurren en un 20 a 30% de los pacientes pediátricos diagnosticados con epilepsia, o dicho de otra forma que 3 de cada 10 niños con epilepsia no responderán a fármacos antiepilépticos y necesitaran otro tipo de tratamiento para controlar las crisis”, afirmó la Dra. Marisol Toma, médica neuróloga infantil del Hospital Alemán.

Una de las terapias científicamente validadas para el tratamiento de las epilepsias refractarias es la terapia cetogénica, que consiste en una alimentación alta en grasas, adecuada en proteínas y baja en carbohidratos. El aporte elevado de grasas como principal fuente de combustible -en reemplazo de los carbohidratos- favorece la producción de compuestos químicos en el hígado llamados “cuerpos cetónicos”, que generan cambios en la actividad metabólica cerebral mediante varios mecanismos que contribuyen a controlar las crisis convulsivas.

La terapia cetogénica mostró reducir en un 50% la cantidad de crisis en el 85% de los niños tratados, de los cuales el 55% quedó libre de convulsiones. Sin embargo, en la actualidad se estima que reciben terapia cetogénica apenas el 5% de los niños con epilepsia refractaria que podrían beneficiarse con su administración. Cabe aclarar que -generalmente- la terapia cetogénica no es un tratamiento que dure toda la vida, sino que luego de unos años comienzan a introducirse distintos alimentos hasta que el paciente finalmente puede realizar una dieta normal.

Para la Dra. Toma, “los niños con epilepsia refractaria presentan desafíos recurrentes que afectan su calidad de vida así como también la de sus familiares o convivientes: riesgo aumentado de internaciones frecuentes, muerte prematura, traumatismos, compromiso del estado nutricional, del crecimiento y desarrollo y/o alteraciones psicosociales”. l


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