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“No he venido a abolir la Ley sino a dar plenitud”

Evangelio según San Mateo 5, 17-19.

- 21:42 El Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos”.

Reflexión

Un tema importante para la sociedad en la que se vivió Jesús fue su relación con la Ley y los Profetas, la Torá, es decir, el cumplimiento del Antiguo Testamento.

Muchos fariseos creían que Jesús no respetaba la Torá ya que en varias ocasiones había actuado al margen de lo establecido: curación en sábado (Lc 13,10; Mc 3,3), arrancan espigas en sábado (Mc2,23-25), habla públicamente en contra de los que imponen pesadas cargas sobre los demás (Mt 23,4), no observan las reglas de la purificación (Mt 15,2).

Para los judíos la ley de Moisés era el gran regalo que habían recibido de Dios, su cumplimiento era todo lo que necesitaban para ser fieles a Dios. Sobre Jesús, sobre su modo de proceder existía la sospecha de la poca consideración que hacía de ella.

Pero realmente Jesús ¿no valora la Torá o lo que rechaza son las innumerables normas y preceptos que los rabinos y los líderes judíos, habían ido añadiendo en torno a ella?

Por otra parte, las comunidades judeocristianas a las que se dirige Mateo muestran diferentes formas de entender la relación entre el mensaje de Jesús y la Ley y los profetas a las que todo judío le debe fidelidad.

Hay tensión respecto de este tema y Mateo presenta este texto a fin de ayudar a situar la figura de Jesús. ¿Cómo armonizar la figura de Jesús con la Ley?

Pero ¿qué significa para Jesús la Ley y cómo podemos entender su respuesta? La relación entre el Antiguo Testamento y la novedad que trajo Jesús fue uno de los puntos importantes que se tuvo que tratar.

No vamos a hacer en esta reflexión una exégesis del texto, simplemente a la escucha del Maestro trataremos de comprender cuál es la Plenitud de la ley a la que se refiere Jesús.

Si para un judío la fidelidad a Dios estaba en el cumplimiento de la ley de Moisés, Jesús busca la fidelidad a Dios desde otra perspectiva y experiencia diferente. Desde la experiencia de Dios, su Padre, que quiere para los hombres un mundo más justo y fraterno. Jesús busca la fidelidad a Dios desde la perspectiva del Reino.

Por eso ha venido a dar plenitud a la ley, como dice Pagola “No ha venido a echar por tierra el patrimonio legal y religioso del antiguo testamento. Ha venido a ensanchar el horizonte del comportamiento humano, a liberar la vida de los peligros del legalismo”. A dar vida a la letra muerta, a interiorizar su cumplimiento. En los versículos siguientes a los que se nos ofrecen en esta reflexión, en Mt 5, 21-48 ...pero yo os digo, Jesús no contradice la ley, pero va más allá, va a las intenciones del corazón.

Que bien se complementan aquí los textos de las dos lecturas de hoy. Leemos en 2Co 3,5-6: “el cual (Dios) nos capacitó para ser ministros de una alianza nueva: no de la letra, sino del Espíritu; la letra mata mientras que el Espíritu da vida”

Nos invita a anclar el seguimiento a Jesús, no en los caminos del simple cumplimiento de los preceptos de la ley sino a través de la experiencia de un Dios que nos impulsa a crear espacios interiores de libertad en nosotros, a purificar nuestro corazón y a buscar caminos de fraternidad y justicia a nuestro alrededor, porque “sois carta de Cristo... escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo”.


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