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Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 33-37

- 00:27 El Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- “Habéis oído que se dijo a los antiguos: ‘No jurarás en falso’ y ‘Cumplirás tus votos al Señor’. Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir ‘sí’ o ‘no’. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”.

Reflexión

Punto central de lo dicho hoy por San Pablo: “El que es de Cristo es una criatura nueva: lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado”. Somos criaturas nuevas. Cristo nos ha regalado la vida divina, lo que lleva consigo nuestra filiación y nuestra fraternidad. Somos hijos de Dios porque Dios es nuestro Padre. Somos hermanos de todos los hombres por la misma razón. Esta es nuestra nueva situación y desde ella queremos vivir todo.

“Por tanto, no valoramos a nadie por criterios humanos”.

Por eso, ya no nos pertenecemos.

“No sabéis que no os pertenecéis”. Los cristianos, aquellos por los que murió Cristo, “ya no viven para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos”.

Ser cristiano, en medio de nuestras luchas, éxitos y fracasos, es poder decir a nuestro Dios lo mismo que el buen teólogo y seguidor de Cristo Bonhoeffer en su prisión: “pero quien quiera que yo sea, tú sabes, Dios mío, que soy tuyo”.

Como nuevas criaturas, Cristo nos ha reconciliado con Dios. Nuestros pecados han sido borrados. “Al que no había pecado, Dios lo hizo expiar nuestros pecados, para que nosotros, unidos a él, recibamos la salvación de Dios”.

A vosotros os basta decir sí o no.

“Mis caminos no son vuestros caminos”. La manera de pensar de Jesús, con frecuencia, no coincide con la nuestra.

Tenemos que reconocer que, en nuestra sociedad, la verdad, decir la verdad, está a la baja. Se ha popularizado la expresión “falsas noticias”.

En las redes sociales abundan las llamadas “falsas noticias”. Se puede falsear la vedad, es decir, mentir, para desprestigiar al que se considera oponente, hacer daño al grupo político, religioso, deportivo... distinto del mío. La verdad queda malparada.

Ante este panorama actual, Jesús se sitúa en la otra orilla y nos pide que siempre digamos la verdad. “A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”.

Cuando afirmamos algo, cuando decimos sí, o cuando queremos negar algo, decir no... basta con nuestra palabra, porque un buen cristiano, un buen seguidor de Jesús, que es la Verdad, no puede mentir.

No hace falta reforzar nuestra verdad con un juramento, poniendo a Dios o a quien sea como testigo de nuestra verdad. Eso es desconfiar de que digamos la verdad.

Un seguidor de Jesús, el que es la Verdad, nunca puede mentir, debe imitar a su Maestro y decir siempre la verdad.

Tenemos que reconocer que la iglesia, en ciertos casos, a los elegidos para ciertos servicios, les exige jurar por Dios que lo van a desempeñar dignamente.

Hagamos caso a Jesús, el que es la Verdad, que nuestras palabras sean siempre verdaderas. “A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”.


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