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Gane quien ganare, la inflación, salir de la recesión, el dólar y evitar el default serán claves en la agenda

- 22:23 Economía

En una semana plena de reacomodamientos y redefiniciones de espacios políticos que buscarán gobernar el país por los próximos 4 años, los problema económicos que tendrán que afrontar quienes resulten electos en octubre no serán sencillos de sortear.

En medio del vértigo que se vivió estos días, las soluciones a cuestiones de fondo que gravitan en la economía continúan siendo una incógnita.

Desde todos los espacios reconocen que la situación es complicada y que la forma en que decidan encararla gravitará en mejoría o empeoramiento. Diferentes economistas despojados de cuestiones partidarias señalaron cuáles son los temas más importantes que se perfilan en la agenda económica. En esa lista emergen la inflación, el déficit fiscal, las “reformas estructurales (previsional, laboral, tributaria), salir del estancamiento y cumplir con los vencimientos de pagos de la deuda.

EL LIBERAL: ¿Cuáles son los problemas económicos más acuciantes que se deberán afrontar más allá de quien gane las elecciones de octubre?

JUAN LUIS BOUR. Por un lado hay que mantener los ajustes de corto plazo, y por el otro hacer las reformas que se vienen postergando. Lo primero: elaborar un estrategia sostenible de mejora de la posición fiscal para llegar en 2022 a un superávit primario del 2% del PIB, reduciendo al mismo tiempo en forma gradual los impuestos que generan mayores distorsiones (II Brutos en las provincias, retenciones a las exportaciones, impuestos al trabajo e impuesto a la renta financiera). Además, mantener el sendero de corrección de precios relativos (evitar atrasos del peso y de tarifas), e iniciar un agresivo programa de reformas estructurales (en sector público nacional y a nivel provincial y municipal, reforma laboral, previsional, apertura de la economía y reforma tributaria).

AMÍLCAR COLLANTE. A grandes rasgos la Argentina en los últimos años arrastra un problema de inflación alta y recesión (o estancamiento). El país tiene que romper con la “estanflación”. En los últimos 8 años tuvimos inflación por encima del 25% todos los años (con un pico de 47,6% en 2018) y tuvimos 5 recesiones (2012, 2014, 2016, 2018 y 2019). Por otro lado, un interrogante que deberá despejar el próximo Gobierno es “el fantasma de otro default”. Es necesario que Argentina no vuelva a repetir los errores del pasado en ese sentido.

JORGE COLINA. El problema económico más acuciante que enfrentará la próxima gestión es el de lograr el déficit primario cero para poder refinanciar los altos intereses que tiene que pagar el sector público nacional y evitar el default o la reprogramación de deuda.

E.L.: ¿Habrá dólares suficientes para poder afrontar los pagos de deuda al FMI en 2020 o habrá que refinanciar?

J.L.B.: Si se profundiza la disciplina fiscal y se anuncian medidas estructurales, la prima de riesgo caerá rápidamente, y es probable que la Argentina en tal escenario pueda volver a colocar deuda en el mercado voluntario. Con ello más el apoyo de FMI no habría razones para entrar en procesos de refinanciación. Un programa de reformas estructurales, además, permitiría en forma natural cambiar el acuerdo de stand by con el FMI pasando a un acuerdo de más largo plazo (EFF) con menores exigencias por vencimientos y mayor financiamiento a tasas concesionales.

A.C.: Hasta 2021 es probable que la cuestión de la deuda sea manejable. El punto es desde 2022 en adelante. Ya que la Argentina tendrá no solo que afrontar fuertes vencimientos de bonos entre 2022 y 2023 (cerca de U$S26 mil millones) , sino que tendrá que pagarle al FMI en ese período U$S44 mil millones. No es posible conseguir ese volumen de dólares, por lo que necesitará solicitar un Programa de Facilidades Extendidas (EFF) con el FMI para estirar el plazo de devolución del préstamo.

J.C.: En la medida que el Estado nacional logre el déficit cero, hay mayores chances que los mercados le sigan prestando para pagar intereses de deuda.

E.L: ¿A qué se debe la desaceleración de la inflación?¿Es sostenible?

J.L.B. Hay varios factores: a) Una política monetaria muy restrictiva. Secar la plaza finalmente tiene algún impacto. b) Se frenan ajustes tarifarios por un semestre. c) La nueva política cambiaria “planchó” la cotización del dólar. A ello se suma la liquidación de la exportación por una buena cosecha, y la noticia de cambios en la fórmula presidencial que induce a pensar en un escenario más estable para el dólar.

A.C.: Es producto de 6 semanas continuas de “pax cambiaria”, un Banco Central que sigue con una política dura (tasas muy elevadas) y que las tarifas de servicios y precios regulados están prácticamente “congeladas” hasta fin de año. Depende mucho la sostenibilidad de que no aparezca algún evento cambiario nuevo. Indirectamente esa estabilidad cambiaria dependerá de la incertidumbre política y de las señales que tenga el mercado de los competidores en las elecciones.

J.C.: La inflación se desacelera por la constricción monetaria, ya que la emisión es cero desde octubre del año pasado y la baja volatilidad en el dólar. El problema es que la inflación baja lentamente ya que se terminará el 2019 con una inflación del 40%.

E.L.: Llevamos casi un mes de calma cambiaria. ¿Se estabilizó la economía o es solamente un efecto que se mantendrá hasta octubre?

J.L.B: Por el momento sólo tenemos una mejora visible en el agro. Habrá que monitorear bajas en inflación que permitan una leve recuperación de ingresos reales, y una eventual baja del riesgo país.

A.C: Por ahora el sector que tiene dinamismo es el agro. Pero solo no puede revertir la situación del resto. Es un sector que aporta dólares vitales para contener al tipo de cambio. Pero, para que reviertan la tendencia de manera significativa los indicadores de la economía real (principalmente industria y comercio) es necesario un plazo más duradero de estabilidad. Ya vimos cómo entre febrero y marzo hubo un salto del dólar que aceleró la inflación y dejó de lado cualquier posibilidad de “rebote” en la economía (tras varios meses de tranquilidad). Por eso esta batalla es día a día, semana a semana.

J.C: Para volver a crecer no alcanza con paz cambiaria; hay que reordenar el Estado para bajar el gasto público con mejor calidad del gasto y optimizar la gestión tributaria para mantener la recaudación bajando la presión impositiva.

¿Cuál es el escenario ante un triunfo de Macri o uno de Cristina?

J.L.B: Todo indica que el triunfo de Macri sería percibido como una ratificación y profundización del rumbo de correcciones económicas hacia un escenario de mayor equilibrio (fiscal y externo) sin escenarios traumáticos de default, y gradual recuperación de la economía, aunque a tasas probablemente modestas. El escenario FF sólo promete -a juzgar por la declaraciones de sus integrantes- un período de corte de relaciones con los organismos internacionales y un aumento de la presión tributaria (por diversas vías) sobre el sector privado, con inmediata reestructuración de deudas. Es decir, un escenario de crisis y fuga de capitales.

A.C: El punto clave, gane quien ganare, es recobrar la confianza. Tanto de los ciudadanos, del mercado y de los organismos internacionales (FMI). Sin confianza es muy difícil encarar la tarea que tiene por delante el país (reformas estructurales). Además deberá tener un gran poder de negociación con la oposición. Será muy importante el desempeño que tenga el Congreso Nacional en las cuestiones por resolver. Con el Poder Ejecutivo solo no alcanza y se necesitan consensos entre los partidos políticos y las coaliciones políticas.

J.C: Un escenario de reelección se plantea como optimista porque la nueva colisión del oficialismo tendrá mejor relación con las provincias.


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