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Arturo Puig: “El arte sobrevive a todo lo que pasa”

- 21:01 Pura Vida

¿Cuál es la metáfora que encierra esa relación entre el actor divo y su vestidor?

La metáfora es la amistad y después sería como la decepción, el afecto y la decepción. La obra trata, a veces, del sometimiento del actor al vestidor y también del vestidor al actor. Es una relación con muchas variantes, con muchos picos: se quieren, se odian, se necesitan. Están todo el tiempo en esa tesitura.

Hay una historia sobrecogedora y un mensaje potente. ¿Qué lectura hace a partir del texto de la obra?

La lectura es lo que pasaba en ese momento en Londres (Inglaterra). La gente asistía al teatro frente a una realidad tremenda que tenía en ese momento, como era la Segunda Guerra Mundial. A esta actitud de la gente la relaciono con que el teatro, en general, es sanador para el que lo hace, para los actores y para el público. Es un hecho único que sucede ese día. La función que vamos a hacer en Santiago es única pese a que sea la misma letra que acabamos de decir en Neuquén y en todos lados, pero el público es el que nos da a nosotros la respiración de la función. Todas las funciones son parecidas, pero no iguales. También, yo creo, la gente, en esa hora y media que dura El Vestidor, seguramente se va a olvidar de los problemas personales, del país. Se va a compenetrar en estos personajes de la obra.

Dicen que el arte, en tiempos de crisis, es al que más recurre la gente para refugiarse o encontrar respuestas.

Es por eso que el arte sobrevive a todo lo que pasa, a las guerras. El teatro es el único arte que puede ver al ser humano en cuerpo entero. En el teatro, el público nos ve tal cual somos.

¿La adaptación que hicieron de “El vestidor” es fiel al texto de Ronald Harwood sobre la base de “The Dresser”, la película con Albert Finney, o la reciente qué protagonizaron, para TV, Ian McKellen y Anthony Hopkins?

La adaptación nuestra es al texto de Harwood. En las versiones que hizo Finney en el cine o la de Hopkins para la TV es diferente porque allí se pueden usar mucho más decorados, la calle, pueden hacer muchas cosas. La obra de Harwood, tal cual es, transcurre todo en el camarín del actor.

En “El Vestidor”, Harwood, vuelve a temas como la fascinación por el escenario, sus artistas y los artesanos. ¿Cómo vive en lo personal reflejar estas temáticas?

Lo vivo muy bien. Harwood es un gran autor. En “El vestidor” él ha contado su experiencia personal ya que fue vestidor de un actor shakespereano. Hay muchas cosas de lo que ha pasado en su vida. “El Vestidor” ya ha pasado a la categoría de un clásico.

A propósito de los clásicos, Ítalo Calvino, autor italiano, sostenía que un clásico es un “texto que nunca termina de decir lo que tiene que decir”. ¿Cómo se inscribe “El vestidor” en esta definición?

Hay muchas cosas y muchas frases que se dicen en “El vestidor” que sucede eso. Es una obra que genera una reflexión en la gente. Es una obra extraordinaria porque no sólo cuenta la vida de este actor que está en un momento difícil de su vida, con ciertos trastornos mentales y físicos. También está su vestidor, Norman, que por momentos está sometido a la tiranía de este divo. Por momentos también es al revés, son dos personajes que se complementan constantemente, de toda la vida.

A tantos años, “¡Grande, pa!” entra dentro de los clásicos de la televisión argentina. ¿Qué experimenta cada vez que se lo recuerdan?

Todo el tiempo, todo el tiempo me dicen ‘¡Grande, pa!’ Estoy orgulloso de haber sido protagonista del programa más exitoso de la historia de la televisión argentina. Me siento muy bien y agradecido. Además, ‘¡Grande, pa!’ es como un saludo ya a esta altura del partido.

La confiaza con Jorge Marrale

Después de hacerlo en teatro en “Nuestras mujeres”, usted vuelve a trabajar con Marrale. ¿Cómo es esta experiencia de actuar con él?

Muy buena. Le diría que en esta obra si uno no está con un actor con el que tenga mucha confianza, donde uno se lleve muy bien en el escenario y fuera del escenario, sería imposible de hacer porque dependemos el uno del otro permanentemente. Es una obra en donde estamos todo el tiempo en escena los dos y en distintas situaciones. Entonces, hay que tener mucha confianza con el actor. Con Jorge, si bien nos conocíamos de antes, habíamos trabajado en “Atreverse” (en TV, dirigidos por Alejandro Doria), nos llevamos muy bien. Además, nos llevamos muy bien con las tres actrices que están en “El vestidor”: Gaby Ferrero, Ana Padilla y Belén Britos. Es un grupo, por suerte, muy bueno. Esto también trasciende a la platea.

¿En “El vestidor” hay teatro dentro del teatro, metateatralidad?

De alguna manera es teatro dentro del teatro porque se está viendo lo que pasa en un camarín de un teatro, en ese momento, muy especial y de un actor y un vestidor muy especiales. Hoy en día no es tan así como sucede en la obra, pero sí es teatro dentro del teatro.

Vuelve al cine, a la TV y dirigiría el musical "Hello, Dolly!"

Después de “Camino sinuoso”, exitoso filme que Puig protagonizó con Juanita Viale, ahora el prestigioso actor se prepara para volver, en agosto próximo, a un set para ser dirigido por un cineasta cordobés en una película que rodará en “La Docta”.

“Trabajar con Juanita Viale ha sido hermoso, una bellísima experiencia. Ha sido una gran experiencia a tal punto que hoy estoy nominado como Actor de Reparto para los Cóndor de Plata por el personaje que hice en “Camino sinuoso”. A este filme lo hicimos en Villa La Angostura, un lugar paradisíaco”, contó.

En cuanto a la nueva película que protagonizará, dijo: “Esta semana lo veo al director para charlar un poco. Es un director nuevo, cordobés. La película se filmará en Córdoba. Mucho no puedo adelantar”.

También destacó que este año podría regresar a la televisión. Además, también dirigiría la comedia musical Hello, Dolly!. “Es una producción muy grande. Se está gestando para que la dirija. Vamos a ver cómo estamos en el país para ver si se puede hacer”, remarcó.

Además, continuará con la gira nacional de “El Vestidor”, una obra que le da enormes satisfacciones por la gran respuesta de público.

“Estoy muy feliz por cómo la gente nos sigue con la obra. La verdad que cuando uno encara un trabajo, como actor o como director, desea que el público lo acepte, que le guste, que concurra a las salas. Estoy muy feliz”, reflexionó ante EL LIBERAL.


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