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La importancia de las palabras

Por Lic. Bernardo Stamateas. Especial para EL LIBERAL.

- 22:41 Santiago

¿A menudo sos consciente de las palabras que hablás? Cuando vivimos quejándonos de nuestra niñez, de nuestra familia, de nuestra situación económica, vivimos sin presente pues el pasado ocupa todo nuestro tiempo. Es como si nos introdujéramos en el túnel del tiempo con la intención de cambiarlo todo. Pero al comprobar que no somos capaces de transformar el pasado, sentimos angustia… y volvemos a quejarnos.

Muchas personas viven dominadas por la queja y así lo expresan a diario, en un círculo del que no logran salir, por mucho que lo intenten. En el fondo, tiene el concepto mágico de que alguien les diga qué hacer porque ignoran que, para cambiar una situación, hay que empezar por saber que lo más importante es “qué hago yo por mí”, sin esperar la asistencia de los demás. Sólo cuando dejamos de depender de otros y tomamos la decisión de cerrar nuestro pasado, podemos abrir el presente y ver un mañana mejor.

Y muchos otros viven dominados por la culpa, piensan y hablan en términos de bueno o malo, lindo o feo. Como resultado, todo aquello que les genera placer o bienestar inconscientemente se lo “autoboicotean”. Freud dijo con respecto a esta actitud: “Son personas que, cuando triunfan, fracasan”. Por ejemplo, son ascendidos en el trabajo y un día hacen algo malo para ser descubiertos y despedidos. Ponerse mal, cuando a uno le va bien, siempre revela culpa.

En la actualidad estamos rodeados de un alto nivel de maltrato verbal en todos los ámbitos. En la mayoría de los casos, la raíz de dicho comportamiento se remonta a los primeros años de vida. Alguien que maltrata a otros con sus dichos, sin duda, tuvo un trato similar cuando era niño. Entonces, con el tiempo, aprendió a hablarse a sí mismo palabras negativas y también a hablarles a otros de ese modo.

Las palabras hirientes que “nos” decimos (aun sin darnos cuenta) y “les” decimos a los demás salen con el objetivo de lastimar la estima del oyente. Pero, aunque nos hayamos criado en un entorno donde se hablaba negativamente, todos y cada uno de nosotros siempre tenemos la opción de cambiar. ¿Cómo?, tal vez preguntes. Siendo conscientes de lo que hablamos y comenzando a refutar nuestras palabras y a escoger pensamientos positivos.

Esto último se debe a que aquello que hablamos es algo que primero hemos pensado. Entonces, para reemplazar palabras negativas por palabras que eleven nuestra estima, debemos comenzar por ser conscientes de lo que pasa por nuestra mente. Si nos hablaron mal en casa, si no nos valoraron, si no nos trataron como lo merecemos, no es necesario buscar eso afuera. Hoy mismo podemos empezar a hablar bien de nosotros mismos y a automotivarnos.

Algo que puede ayudarnos a lograr este cambio es escoger las mejores frases y repetirlas a lo largo del día, hasta que se conviertan en nuestros pensamientos. Con el tiempo, nos encontraremos logrando lo que todavía no logramos. Y todo por el poder de las palabras que nos hablamos. Cuidá tu vida, cuidá tus palabras. Que estas sean siempre caricias emocionales.


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