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Me cuesta hacer orden

Por el Lic. Bernardo Stamateas. Especial para EL LIBERAL.

- 22:51 Santiago

Todos tenemos muchas cosas que hacer a diario: ir a trabajar, llevar a los chicos a la escuela y otras actividades, pagar cuentas, hacer las tareas de la casa, acudir a una cita médica… y la lista podría continuar. Es por ello que, si no establecemos un orden de prioridad, podemos terminar estresados.

Lo cierto es que a mucha gente le cuesta priorizar. Para comenzar, es necesario tener en claro que no todo lo que hacemos día tras día tiene la misma importancia. Así, considerando que solo contamos con 24 horas por día y cierto nivel de energía (que varía en cada persona) para lograr nuestras metas, deberíamos decidir qué tareas hay que llevar a cabo primero, qué tareas pueden esperar unas horas y qué tareas pueden esperar días o pueden ser delegadas en alguien más.

La planificación nos permite determinar nuestras prioridades, pues nos ayuda a saber cómo vamos a emplear ese bien tan preciado que a todos nos ha sido dado por igual: el tiempo. Es fundamental, sobre todo en esta época tan exigida que vivimos desde todos los frentes, organizarse. Pero, como mencionamos, a muchas personas les resulta difícil fijar sus prioridades diarias y creen que todas las tareas son igual de importantes.

Estas son dos razones comunes por las que nos puede costar priorizar:

1. La persona no posee hábitos sanos para clasificar sus acciones. Cuando no tenemos claro cuál es nuestro objetivo en la vida: hacia dónde nos dirigimos y qué deseamos alcanzar, no seremos capaces de ordenar nuestro mundo externo.

2. La persona se cree omnipotente, es decir, “que todo lo puede”. Como resultado, pensará que de nada sirve ordenar sus tareas cotidianas de acuerdo a su urgencia. La omnipotencia, aun cuando no seamos conscientes de ella, nos conduce al desorden.

Algunas personas expresan: “No puedo hacer un alto porque amo todo lo que hago”. En estos casos, es menester identificar cuándo uno está en su margen. Los libros, por ejemplo, tienen un margen donde no se puede escribir. Mi margen es ese punto donde sí o sí debo detenerme para tomar un descanso y reponer mis fuerzas. El descanso es nuestro sostén, pues nos permite volver a accionar renovados.

Otras personas dicen a menudo: “Lo dejo para mañana… o empiezo el lunes… o lo hago la semana que viene”. Sin darse cuenta, viven posponiendo cosas. Aquí es necesario saber que existen dos clases de posposiciones: una resulta útil, pero la otra no lo es. La primera es cuando dejamos algo para más adelante porque buscamos mejorar lo que estamos haciendo. La segunda es cuando dejamos de hacer por miedo.

El miedo que nos lleva a posponer o procrastinar, por lo general, se debe a que la persona se niega a cometer errores. No deberíamos sentirnos mal frente a nuestras equivocaciones porque, cuando tenemos la valentía de reconocerlas, se convierten en un maestro que nos deja alguna enseñanza que nos ayuda a crecer y avanzar.

El orden es un hábito por el que sabemos lo que tenemos para poder usarlo adecuadamente y así vivir libres de estrés. El orden trae libertad a nuestras vidas.


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