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Se hizo un agujero en el cráneo por usar hisopo

El insólito hecho le ocurrió a una mujer australiana.

- 13:52 Mundo Web

Australia. Jasmine, una mujer de 37 años, utilizaba para limpiarse los oídos todas las noches, pero con el pasar de los años desarrollo una infección que le podría haber costado la vida ya que una bacteria le comió parte del hueso de su cráneo y viajaba ya a su cerebro. La mujer conto que acudió al médico cuando empezó a tener problemas auditivos y dolores. 
Durante mucho tiempo vivió con un ruido en su oído izquierdo, pero cuando notó que no escuchaba a sus hijos, decidió hacerse una revisión médica. Los doctores le recetaron medicamentos para una infección, pero no mejoró, sino al contrario, la empeoro.
Una vez limpiándose la oreja noto sangre en el hisopo. Ante esta situación acudió a un especialista que le realizo una tomografía computada, y ahí fue cuando descubrieron que tenía una infección bacteriana que estaba “comiendo” su cráneo detrás de la oreja, y si seguía avanzando podría haber llegado hasta su cerebro. Posteriormente se sometió a una cirugía en la que los médicos retiraron el tejido infectado y reconstruyeron su canal auditivo en un procedimiento que duró cinco horas.
El especialista le explicó a la mujer que al introducir los hisopos tan profundo y frecuentemente en sus oídos hizo que algunas fibras de algodón se atascaran en el interior y, con el correr de los años, comenzaron a pudrirse, por lo que el hueso del cráneo detrás de la oreja izquierda le quedó tan delgado como una hoja de papel. De no haberse atendido, el siguiente estadio era una infección cerebral de consecuencias fatales.
A pesar de la cirugía, la audición de Jasmine quedó afectada permanentemente: “Me da mucho miedo saber que mi simple acto de higiene pudo haberme costado la vida” le comento a un medio local.

Australia. Jasmine, una mujer de 37 años, utilizaba para limpiarse los oídos todas las noches, pero con el pasar de los años desarrollo una infección que le podría haber costado la vida ya que una bacteria le comió parte del hueso de su cráneo y se estaba expandiendo ya a su cerebro.

La mujer conto que acudió al médico cuando empezó a tener problemas auditivos y dolores. Durante mucho tiempo vivió con un ruido en su oído izquierdo, pero cuando notó que no escuchaba a sus hijos, decidió hacerse una revisión médica. Los doctores le recetaron medicamentos para una infección, pero no mejoró, sino al contrario, la empeoro.

Una vez limpiándose la oreja noto sangre en el hisopo. Ante esta situación acudió a un especialista que le realizo una tomografía computada, y ahí fue cuando descubrieron que tenía una infección bacteriana que estaba “comiendo” su cráneo detrás de la oreja, y si seguía avanzando podría haber llegado hasta su cerebro. Posteriormente se sometió a una cirugía en la que los médicos retiraron el tejido infectado y reconstruyeron su canal auditivo en un procedimiento que duró cinco horas.

El especialista le explicó a la mujer que al introducir los hisopos tan profundo y frecuentemente en sus oídos hizo que algunas fibras de algodón se atascaran en el interior y, con el correr de los años, comenzaron a pudrirse, por lo que el hueso del cráneo detrás de la oreja izquierda le quedó tan delgado como una hoja de papel. De no haberse atendido, el siguiente estadio era una infección cerebral de consecuencias fatales.

A pesar de la cirugía, la audición de Jasmine quedó afectada permanentemente: “Me da mucho miedo saber que mi simple acto de higiene pudo haberme costado la vida” le comento a un medio local.

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