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“Down para Arriba tiene que ver con el nacimiento de mis hijos con síndrome de Down”

- 21:21 Pura Vida

Por Emilio Marcelo Jozami

@emiliojozami

 

Gustavo Garzón participará del Festival Nacional de Cine Premios Termas de Río Hondo, que comenzará este viernes y concluirá el domingo, con dos películas: “Down para arriba” (la dirige y está protagonizada por Juan y Mariano, sus hijos gemelos con síndrome de Down) y “Sueño Florianópolis” (actúa con Mercedes Morán y Joaquín, otro de sus hijos que es músico).

¿Qué significa presentar “Down para arriba”, tu segundo filme como director, en Las Termas?

Esta segunda película (su ópera prima fue “Por un tiempo”, en el 2013) es una parte de mi vida. Tiene mucho que ver con el nacimiento de mis hijos (los mellizos Juan y Mariano) con síndrome de Down. Es una especie de círculo que se me cierra. Gracias a ellos me permite recorrer mi país contando todo lo que las personas con síndrome de Down son capaces de hacer. Hay muchas cosas que la gente ignora. Entonces, me siento muy útil de poder llevar la película y sentir que doy algo positivo para la sociedad al darle visibilidad a una cuestión que no está muy visible. Pese a que hemos evolucionado mucho con respeto a nuestra aceptación de lo diferente, todavía hay mucho desconocimiento de todas las posibilidades que tienen las personas con discapacidad intelectual y también mucha gente ignora cómo acercarse a ellos. Es un humilde aporte a la sociedad que intento hacer y, sobre todo, a la comunidad relacionada con la discapacidad intelectual. Eso tiene más valor en la película y sienten el mensaje como muy positivo.

¿Cuánto influyó, para hacer el filme, la experiencia “Sin Drama de Down”, del profesor Juan Laso?

Fueron los inspiradores. Gracias a haber conocido la primera película que hizo este grupo, ‘Sin Drama de Down’, yo anoté a mis hijos en la escuela del maestro y el director de esa película. El trabajo de este maestro con ellos es lo que me motivó para hacer la película. Me impactó de Juan Laso la manera de comunicar con ellos, cómo los conoce, cómo sabe llegar a ellos y además les impone disciplina, rigor y les exige, no los subestima. Entonces, los pibes se sientan más importantes y responden a la exigencia. Él sabe llegar a ellos, sabe sacar lo mejor de ellos, pero creo, más que nada, a través de su don de gente y de cuánto los conoce. Sabe de cada uno toda su historia, lo que quieren, lo que no quieren, lo que le gusta, lo que no le gusta, lo que sufren, lo que disfrutan. Y es desde ahí que construye la actuación de ellos.

Hablabas sobre la visibilización que le das a la temática. ¿Hay concienciación de ella en la sociedad?

Hay conciencia y también hay dificultades. Creo que se ha evolucionado mucho, hay muchos espacios en donde ellos pueden estudiar, espacios laborales. Hay escuelas especiales de primerísimo nivel, mis hijos han ido. Lo que falta bastante, para ellos, es el tema laboral, cuesta mucho conseguirles trabajo. Hay un tema que no se resuelve hoy en la Argentina, que es qué pasa con estas personas cuando los padres no están, cuando mueren los padres, como que no tienen destino y el Estado ni nadie se haga cargo. Pero, se evolucionó mucho. La gente ya los mira con más cariño, se les perdió el temor. Mis hijos están rodeados de cariño. No puedo decir que estén aislados, ni discriminados ni nada de eso.

¿Cómo fue pasar de la angustia y el miedo del primer momento al estado de felicidad en que hoy estás?

Eso es un poco lo que cuenta la película. Yo me enamoré de ellos apenas ellos nacieron, pero me obstiné, me obsesioné con la evolución de ellos y lo vi con bastante desesperación hasta que un día acepté la condición de ellos y también empecé a disfrutar mucho de lo que ellos me dan. Entonces, hice un click y creo que fue cuando me enfermé. Fue cuando dije a aceptar y disfrutar. Hoy los disfruto plenamente. Se me cae la baba cuando veo todo lo que hacen, cómo la gente los adora, cómo se comunican. Dentro de sus limitaciones son personas muy felices. Y en definitiva es eso lo que uno quiere para los hijos más allá de que sea campeón de ajedrez o que vaya a los Juegos Olímpicos de las Matemáticas o sea campeón mundial de natación. Lo más importante es verlos felices. Yo, a mis hijos los veo felices y eso me da mucha satisfacción y también una pequeña cuota de orgullo por todo lo que hice por ellos.

Leí que en la película cuentas que a partir del crecimiento de tus hijos necesitas un lenguaje nuevo para poder comunicarte con ellos. ¿Es así?

Es así, porque hay que adaptarse a ellos. Ellos tienen un vocabulario más limitado que el nuestro. Hay veces que no se les entiende del todo, ahora ya no, pero de chiquitos no se expresan igual que nosotros, de la misma manera. En algo se parecen, en algo se diferencian. Entonces, hay que encontrar ese lenguaje en común porque sino no es comunicación. Y ese debe ser el trabajo de los padres que tenemos chicos con discapacidad intelectual, que es conseguir la comprensión, la comunicación, el entendimiento, el diálogo. No es tan sencillo como con una persona convencional. Hay que hacer un esfuerzo y aprender un nuevo lenguaje y a eso también lo cuento en la película. Y yo lo pude aprender. Yo tengo uno de mis hijos que es muy limitado con la palabra y el otro no. Uno lee y escribe y el otro no lee ni escribe. Pero, con ambos yo me comunico a veces desde la piel, desde la mirada, el abrazo, los códigos que tenemos, de la pelota o lo que sea.

¿Cuál es la reacción de la gente después de ver “Down para arriba”?

La película tiene una cuota emocional que a la gente la deja muy conmovida, pero en el buen sentido, no de tristeza sino de alegría porque la película es una película alegre, muy ágil, muy descansadora. Ellos contagian alegría. La gente termina emocionada y se ríe mucho. Ver que mis hijos hacen reír a la platea, me da una felicidad bárbara. El público no puede creer cómo estos jóvenes nos hacen reír, llorar y pensar con las armas de los actores.l


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