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Rápida y furiosa, la época en que el centro bandeño era una pista de carreras

- 01:29 La Banda

Seguramente no como la mítica Balcarce, que diera el mayor piloto a nivel internacional al deporte motor, el quíntuple campeón mundial Juan Manuel Fangio, pero sí con la misma pasión por los fierros, La Banda no solamente merece y revalida su condición de “Cuna de Poetas y Cantores”, sino también bien podría ser considerada “Cuna de pilotos y mecánicos”, ya que es una de las ciudades “más fierreras” de la provincia de Santiago del Estero.

Quien conoce la ciudad, siempre la ve tachonada de infinidad de talleres mecánicos, que fueron la maternidad donde nacieron grandes leyendas con nombre y apellido, inolvidables joyas mecánicas como la “coupecita” de don Puerto y respetables trayectorias vinculadas al automovilismo, al motociclismo y hasta el karting.


Calles pisteras

Carlos Álvarez (68 años), ex presidente del Automóvil Club La Banda (ACLB), es un gran memorioso de aquellos años de gloria, que aspira a que no desaparezcan nunca, y bajo cuyo mandato se organizaron carreras de varias categorías. Recordó algunas de las que se corrieron, sorprendentemente para quienes no conocen esa rica época, en el mismísimo centro de la ciudad, en circuitos callejeros que ponían a los vecinos como testigos privilegiados del despliegue de máquinas potentes y hermosas a la vista.

“En aquellos momentos, en el Club Social se lo reactiva al Automóvil Club. Era el 65 o 66. Estaban Francisco Maneri, don Gerardo Fernández, ‘Chiquito’ Mendoza, entre muchos más. Se forma una comisión nueva, queda como presidente el ‘Gordo’ Maneri, vice don Gerardo, secretario era Mendoza”, contextualizó Álvarez.

Luego describe algunas de aquellas legendarias batallas que se vivieron entre las “veredas arboladas” de la tan “romántica y hermosa” como veloz y rugiente ciudad de La Banda. “Se hizo una carrera del otro lado de la vía, que era por calles España, San Martín, Aristóbulo del Valle y Cassafousth. Y con la recaudación de esa carrera se compró el terreno donde ahora es la sede, en la avenida Besares”, contó.

“En esa época, se corría con Ford T exclusivamente. Se hacía La Doble Frías (otra de las principales ciudades tuerca santiagueña), La Doble Añatuya, por la ruta 34, que era de pavimento hasta Fernández, pruebas entre las que destacan nombres como el de Francisco Roaro. En esas épocas se transmitían las carreras por avión”, destacó.

“Todos eran mecánicos corredores, como Francisco Roaro, Ángel Alfredo, don Bonifacio Medina, Alfredo Pérez, el “Gauchito’ Abdala, Luis Catán, el ‘Gordo’ Gómez, y muchos más. Todos eran artesanos, armaban sus propios autos. Después viene una época en que el ACLB hizo muchas carreras de regularidad y mixtas (en parte de regularidad y partes de velocidad pura). Se corría por ejemplo, de aquí (La Banda) a Suncho Corral era regularidad, y de Suncho a Quimilí, velocidad. O de Santiago, cerca del barrio Autonomía, se largaba hasta el cerro (Cerrillo) que era regularidad; y del cerro para allá, hasta Lavalle y Frías era velocidad, y de vuelta era lo mismo”, explicó.

“En esa época había una categoría en que corrían autos preparados, por ejemplo ‘Rolo’ Auat con un Torino Comahue; Hugo López Capua, con un Torino Lutteral; ‘Tamalito’ Yanucci, con un Torino 380 W; el ‘Turco’ Cura, con un Chevrolet; Pil Richardson, que era piloto de don Gerardo Fernández, corría con una coupé Dodge V8. Ese fue el primer auto que manejé y con el que pasé los 220 kilómetros por hora. Qué auto, iba pegado al asiento. Aclaro, hacía 3 kilómetros con un litro (de nafta)”, recordó.

TC en La Capilla

“Después vinieron las épocas del Turismo Carretera, en los años 81, 82 y 83. Se corría en el circuito La Capilla, por la ruta 5, era un triángulo, entre La Capilla y Pampa Mayo, de casi 12.000 metros. Cuando se podía correr TC en circuito semipermanente. Después, por razones de seguridad, ya no lo permitieron más”, comentó.

Los autos eran transportados en tren

Otro dato anecdótico de estas competencias era el espectáculo del traslado de las máquinas de esas carreras. “En esa época, los autos del TC venían en tren. Tenemos fotos de cuando salen los autos de Buenos Aires, acomodados todos arriba del tren, y de cuando están en la estación de La Banda, para descargarlos”, recordó Álvarez.

 

Un campeón nacional

“Aquí se hacía karting en la Besares, Garay, 9 de Julio y Lavalle. Y el otro circuito que teníamos era frente al Club Tiro Federal, sobre la San Martín, en un triangulito de la plazoleta del frente. En el karting se daba el famoso duelo entre ‘Vivi’ Catálfamo y Juan Boglione, eran muy amigos de la vida, pero rivales en la pista. Inclusive, se hicieron carreras de karting aquí alrededor de la plaza Belgrano. Gracias al ACLB, por ejemplo, Carlitos Catálfamo llegó a ser campeón nacional de karting”, destacó. l

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