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De cómo el Atelier me salvó del nihilismo adolescente en los 90

- 01:37 La Banda

El Atelier Cultural es, ante todo, un espacio plural. Su organización institucional abierta permite que desarrollemos múltiples tareas con roles que van desde operativo hasta la producción artística, donde la gestión cultural es un hecho permanente que no tiene dueño. Trabajar para el Atelier es una experiencia de construcción colectiva. El Atelier arropa, contiene, pero ante todo da oportunidades. Es un espacio que le dice sí a los artistas, a los emprendedores, a la docencia, a la gente toda, podría decirse. Indudablemente, en el Atelier se hace cultura en el sentido más antropológico y pleno, en el sentido más altruista.

Llegué al Atelier cuando tenía 15 años. Una siesta bandeña, deambulábamos por el centro con una amiga de la secundaria (qué digo de la secundaria, mi amiga de toda la vida es) bajo el hastío propio de unas adolescentes que no encontraban cabida entre las propuestas de consumo cultural propias de los 90. Cuando cruzamos los andenes de la estación, vimos algo absolutamente surrealista: un grupo de jóvenes ensayando una obra de teatro que, definitivamente, atrapó nuestra atención. El “tipo” que miraba con atención la puesta y hacía el seguimiento de los actores, nos saludó amablemente y respondió todas nuestras preguntas. Supimos que era el elenco de la Sociedad de los Actores Sueltos y que ensayaban la obra “El último tren”. Lo verdaderamente surrealista vino después. “¿Qué tenemos que hacer para pertenecer al elenco?”, preguntamos. “Venir a los talleres de teatro”, nos respondió el “tipo”. No parecía tan complicado, a lo que devino la próxima pregunta “¿Y cuánto se paga el taller?”. “Nada”, nos dijo.

Y así uno llega al Atelier, pide permiso, entra y se queda para siempre.

*Prof. de Lengua y Literatura.

Licenciada en Gestión Educativa. Docente y actriz. Miembro del Atelier Cultural.


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