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Fiscalía “blinda” el caso Móttola y para la querella, “el arma fue ocultada en Santiago”

Los fiscales acusarían a los tres presos por “homicidio calificado por precio o promesa remuneratoria”, reprimido sólo con prisión perpetua.

- 00:54 Policiales

La Fiscalía solicitará la prórroga de detención para Jésica Paola Díaz, Juan Pablo Fernández y Damián Nicolás Silva, sospechados en el brutal asesinato del mecánico Eduardo Móttola, ejecutado el 6 de agosto del 2018 en su taller.

Así trascendió en esferas judiciales, pese a que el proceso luce “blindado” por los fiscales Carla León y Mariano Gómez.

Los funcionarios trabajan tras las imputaciones y se presume que acusarían al grupo por “homicidio calificado por precio o promesa remuneratoria”, reprimido con perpetua.

Claridad

Enfrente, el querellante, Juan José Saín, manifestó ayer tajante a EL LIBERAL: “Es una causa compleja en que puede haber una diversidad de personas y pluralidad de móviles”.

Para el abogado que representa a los hijos de Móttola: “Creo que hay una diferencia en los móviles del homicidio: si alguien cobró, el móvil del ejecutor es económico, que no necesariamente sería el mismo del que pagó u ordenó la muerte”.

El arma no aparece

Más adelante, Saín subrayó: “Es muy enigmático que el arma no aparezca. Sospechamos que le fue entregada al homicida en Santiago y aquí quedó”.

Según la causa, Móttola fue ejecutado con una pistola 9 milímetros. Le dispararon 9 veces y recibió 6 impactos.

“Habría que investigar en ese punto. Para nosotros, la pistola (clave para el proceso) es de Santiago, ya que no imaginamos al autor viajando armado más de 1.300 kilómetros”, ahondó.

Vale resaltar que el presunto homicida es un funcionario de la Policía Federal, quien se encontraba en disponibilidad desde julio pasado. Los entrecruzamientos de llamadas lo ubican en Santiago, antes y después del asesinato.

Al parecer, se habría alojado en un hotel de Santa Fe y Pedro León Gallo, lo cual fortalece la teoría fiscal: que vino a matar a Móttola. Cobró y se fue.

Lo desconcertante es que también sería amante de Jésica Paola Díaz.

“Nunca el ejecutor pudo haber actuado solo”

Para Juan José Saín, “nunca el ejecutor pudo haber actuado solo”.

Sin decirlo, sugiere que hay más personas implicadas en el triste fin de Móttola, muerto al final de la jornada laboral en el Bº Libertad.

“Intuimos que hay una diferencia en los móviles del homicidio, es decir una causa de sujetos múltiples”.

En la práctica, la conjetura es que Fernández mató por dinero; Díaz, por venganza, ya que Móttola inició una impugnación de paternidad, pero aún emerge poco claro el rol de Silva.

Cargos y teoría

Esa disyuntiva será clarificada en la semana que se inicia, ya que la Fiscalía develará cargos y teoría.

“Es una investigación apasionante y valoramos el trabajo de la policía y de los fiscales, aunque pensamos que faltan piezas para armar todo el rompezabezas”, agregó el querellante.

La defensa no se opondría a las rejas

Los abogados Rodrigo Cruz (Paz), Andrés Bulacio (Silva) y César Barrojo (Fernández) no objetarían el criterio fiscal, es decir los tres presos seguirían alojados en diferentes comisarías 15 días más.

Sí desvela a la defensa es establecer las pruebas en contra de sus clientes, para así idear una estrategia defensiva coordinada.

Escenarios

En la práctica, el peor escenario defensivo es que los tres presos se peleen y acusen mutuamente.

Y la Fiscalía explotaría cualquier fragilidad, ya que desea llevar el proceso a juicio y la máxima pena.

Quieren romper el silencio, pero el dinero puede condenarlos

Ni bien la Justicia prorrogue sus detenciones, Díaz, Fernández y Silva ampliarían sus indagatorias, es decir declararían.

Díaz se despegaría de Fernández y buscaría tumbar los entrecruzamientos de llamadas, con una “prueba plana de voz”.

En la práctica, su defensa negaría que sea ella quien aparece en las grabaciones.

Sin embargo, la Fiscalía les lleva varios meses de ventaja y tendría firmes sospechas de que la muerte de Móttola fue “financiada” por alguien.

Ergo, si los fiscales establecen que se pagó para el asesinato, tendría “servido en bandeja” el móvil y los tres presos irán derecho a juicio.

Ese escenario es el más temido por los tres detenidos, ya que desplazaría cualquier teoría “pasional”, o un crimen en “emoción violenta”.

Había una corriente policial que atribuía el homicidio de Móttola a una impugnación de paternidad, pero ello tiende a esfumarse.

Ahora adquiere forma la hipótesis del móvil económico, aún con sus acusados atraídos por diferentes motivaciones.


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