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Se conoció la terrible amenaza que Jésica le habría lanzado a Móttola por visitar a su hija

Móttola frecuentaba a la chiquita y Jésica lo desterró de la casa. En septiembre del 2017, él hizo la presentación de paternidad.

- 02:15 Policiales

La peluquera Jésica Paola Díaz habría resuelto asesinar a Eduardo Móttola un día después de ser notificada sobre una impugnación de paternidad presentada por el mecánico ante la Justicia.

Ello le fue notificado en julio del año 2018. De inmediato ella acudió a su otro amigo, Juan Pablo Fernández, y entonces se selló el fin de Móttola.

Según la investigación de los fiscales, el vínculo Móttola-Díaz arrancó en 2011. Aprovechando los prolongados meses en que Díaz quedaba sola, Móttola habituaba visitarla en su casa, del Bº Siglo XXI - 750 Viviendas.

Nacimiento y molestia

Jésica fue madre y Móttola le tomó cariño a esa niña, tanto que Díaz empezó a molestarse y sospechar que su “afer” amenazaba con salir a la luz y exponerla muy mal.

Una tarde él le habría gritado que la chiquita era su hija y ella le juró: “No hagas nada porque te voy a cagar matando”.

Mal pensó la víctima que solo era una mera advertencia. En septiembre Móttola impugnó la paternidad de la niña y en julio del 2018 la Justicia notificó a Díaz sobre un inminente ADN.

ADN inesperado

En la práctica, ella, su esposo y Móttola acudirían a la Justicia para establecer quién era el padre de la nena, con el riesgo y miedo más que previsible en todos. Jamás Móttola pasó por la Justicia, ya que el 6 de agosto fue asesinado a balazos y su muerte es atribuida al federal, Juan Pablo Fernández.

Los fiscales sostienen su estrategia en una veintena de celulares intervenidos; testigos que ratificaron esa línea; amigos y compañeros de trabajo de Jésica.

La mujer está imputada como “autora intelectual” del homicidio; Fernández, autor material y Damián Silva, el coautor.

Los tres se encuentran en una posición muy delicada, ya que los cargos sólo prevén prisión perpetua.

Pericias

Ahora, los fiscales harían pericias a los celulares y a las armas incautados.

Los funcionarios recurrieron a expertos en armas e informáticos, ya que el fuerte de la causa se basa en la tecnología.

Previa firma de jueces, hay siete meses de entrecruzamientos de llamadas a los protagonistas y a su entorno.

De los diálogos se desprende que varios familiares de Jésica intuían que ella estaba involucrada y que resolvieron callarse y hastahaber pactado un “discurso” por si fuesen citados por la Justicia.

Presos de sus propias palabras por celular

El yerno, la hija y la propia Jésica representarían la columna vertebral de la estrategia fiscal. El primero, por revelar que la madre de su novia estaría salpicada en la tragedia. Su pareja, al ratificarlo todo y hasta por exigirle explicaciones a Jésica. Sin ruborizarse, la peluquera dejó entrever que las sospechas no eran infundadas, pero que todo estaba controlado y que nadie debía hablar más allá de lo justo. “Es mi vida, no se metan”, disparó.l


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