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Asesinó a la madre de su novia y ahora lo condenarían a perpetua

Enzo Noriega enfrenta una posible condena a prisión perpetua. La mató porque su novia no quiso “volver” con él.

- 01:30 Policiales

Un sujeto conocido como “Jefe de la Bandita” friense comenzó a ser juzgado por un tribunal, ya que, despechado al no lograr retornar con su ex pareja, le amenazó: “Te voy a dar donde más te duele”. Atacó a su ex suegra a mazazos en la cabeza, quien falleció tras un año de permanecer postrada.

Se trata de Enzo Noriega, acusado de “homicidio doblemente agravado calificado por ensañamiento y alevosía en contexto de violencia de género”, reprimido sólo con prisión perpetua.

Ante los jueces, Micaela Ibáñez contó ayer que había cortado su vínculo con Enzo y que entonces éste empezó a presentarse en su casa por las madrugadas y le exigía ser perdonado a cualquier precio.

Venganza

Como ella no cedió, le advirtió tajante: “Te voy a dar donde más te duele”. Y cumplió.

La madrugada del 17 de abril de 2017, María Elena Ibáñez, de 32 años, dormía al lado de su pequeño hijo, de diez años, en su hogar del Bº Almirante Brown, también conocido como “Barrio Chino”.

De acuerdo con lo expresado por la fiscal Analía Nóblega Rayó y por Dahiana Pérez Vicens, el acusado Noriega se “coló” por el ventiluz, tomó una maza de la pareja de María Elena y fue a buscarla. Ella jamás se despertó. Recibió un potente golpe en la cabeza que le causó hundimiento de cráneo y pérdida de conocimiento.

Escapatoria

Después, el acusado huyó, pero el niño alcanzó a verlo mientras se escapaba con la maza en la mano.

“Mi madre estuvo internada (en coma) un año, un mes y diez días. Falleció el 25 de mayo de 2018, internada en el Hospital Regional”, indicó Micaela Ibáñez.

En la audiencia de la víspera, la fiscal manifestó que el menor salió corriendo y pidió auxilio y fue socorrido por los vecinos.

Nóblega Rayó secuestró ropa y un celular de Noriega en la casa de Ibáñez.

El tribunal presenció ayer la Cámara Gesell en l que el niño relató que vio a Noriega salir de la casa con una maza. Agregó que quiso atacarlo a él también.

Por consejo de su defensa, María Soledad Navarro y Santiago Terrera, el imputado ayer no declaró y escuchó los primeros testimonios en absoluto silencio. Las audiencias proseguirán hoy con otros testigos, entre policías, forenses y psicólogos.

El objetivo de los jueces es escuchar alegatos y emitir sentencia, el viernes a más tardar.

Bien lejos de la emoción violenta o de la inimputabilidad

La maza jamás apareció, pero Noriega fue apresado a las pocas horas.

Según la “historia” de Enzo y Micaela, él era muy celoso, proclive a sus arranques de violencia, “pero jamás vi venir esta tragedia”, manifestó Micaela a EL LIBERAL.

Junto a sus hermanos, señaló que la vida fue muy dolorosa y que de a poco intentan reinventarse, muy unidos.

Es la misma realidad de Pablo Medina, ex pareja de la víctima, también presente en el comienzo del debate oral.

El escenario

El tribunal está conformado por Daniela Campos, Alfredo Pérez Gallardo (presidente) y Raúl Santucho.

La estratregia de la Fiscalía es lógica: pedirá prisión perpetua para Noriega.

La encrucijada radica en la estrategia defensiva, ya que la teórica emoción violenta o inimputabilidad, lucen distantes, muy improbables.

La única verdad visible es la ira, venganza o despecho con María Elena. Pero si se alude a ese sentimiento negro, se reconoce el móvil.

Frío y certero

De acuerdo con los policías, Noriega actuó sobre seguro. Entró a la casa y fue directo a la habitación de Ibáñez.

Luego, se retiró sin hacer ruido y literalmente “desapareció”, llevando la maza.

¿Qué hizo con el arma homicida? Jamás lo develó.

Noriega vivía a poca distanca de Ibáñez y en el mismo complejo habitacional.

Testimonio de Micaela, pero con Enzo fuera del recinto

Visiblemente dolida, Micaela desgranó su historia y manifestó que su madre no quería que siguiera su vínculo, ya que Enzo era violento.

No se trataba de un capricho, sino una cruda realidad. El joven habituaba golpearla y la víctima sufría por ello.

Antes de declarar, Micalea solicitó a los jueces que retiraran a Enzo de la sala, ya que condicionaba su relato.

Su odisea

Así lo hicieron los policías y la joven aportó los puntos sobresalientes y claves que acabaron en el horror.

Indicó que Enzo era muy celoso y que su único lenguaje, para afrontar la adversidad, era la violencia.


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